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miércoles, 2 de marzo de 2011

Rouco: "No tengo la impresión de que la Iglesia no sea estimada"

Ajustadísima reelección del cardenal de Madrid como líder de los obispos

El cardenal Antonio María Rouco Varela (Villalba, Lugo, 20 de agosto de 1936) es desde ayer el prelado con mejor hoja de servicios en la Conferencia Episcopal Española (CEE) desde la creación de este organismo en 1966. A punto de cumplir 75 años, el arzobispo de Madrid fue confirmado como el líder más visible del catolicismo español en la primera votación de los obispos, reunidos en asamblea toda esta semana. Pese a todo, el resultado fue muy ajustado (39 votos de los 75 emitidos). El arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, fue elegido poco más tarde vicepresidente, con 51 votos de los 74 emitidos. Blázquez ya arrebató la presidencia a Rouco en 2005 y ayer obtuvo 28 votos como candidato a la presidencia.

El arzobispo Blázquez repite con holgura como vicepresidente

También obtuvieron votos el arzobispo de Valencia, Carlos Osoro (3), y el vicario general castrense, arzobispo Juan del Río (2). El gran derrotado ha sido el otro cardenal en activo en España y arzobispo de Barcelona, Lluis Martínez i Sistach, al que Rouco quería en la vicepresidencia. Solo obtuvo 17 votos.

Este es el cuarto mandato de Rouco, superando los tres consecutivos del mítico cardenal Enrique Vicente y Tarancón, que lideró al episcopado entre 1972 y 1981 con grandes apoyos internos y espectacular eco popular y mediático. Tarancón también ejerció la presidencia una parte del trienio anterior, por fallecimiento de su titular, el primer arzobispo de Madrid, Casimiro Morcillo González.

Visiblemente satisfecho y más cercano que de costumbre, Rouco compareció ante los periodistas pasado el mediodía para contestar a tres preguntas y hacer una brevísima expresión programática. La expectación era grande, pese a ser una escena repetida por cuarta vez desde 1999. Lo subrayó con ironía el cardenal gallego, poco antes de advertir sobre las generales de la ley sobre su cargo. "El presidente de la conferencia episcopal no es presidente de los obispos. Eso lo es el Papa. Pero, sí, la conferencia es una institución de mucha importancia, con una función de diagnóstico y de estudio sobre el trabajo que debemos abordar juntos en la Iglesia y ante la sociedad. Pero no somos ni un parlamento, ni un gobierno. Y tampoco somos exactamente la Iglesia española. La Iglesia es católica y universal, no comienza en los Pirineos, ni termina en Gibraltar", dijo.

También despejó el cardenal las incógnitas sobre su nuevo mandato, por si quedaba alguna duda. Nada va a cambiar. "La ruta está marcada. En primer lugar, tenemos ante nosotros la Jornada Mundial de la Juventud el próximo agosto. Es la segunda en España, entre las trece que se han celebrado fuera de Roma, y es un reto en una Iglesia que está cercana a los jóvenes", afirmó.

Sobre el severo desprestigio de la Iglesia católica -mayor incluso que el de la clase política-, reflejado en encuestas y estudios sociológicos, Rouco se mostró relajado. "La sociología no es una ciencia infalible ni la definitiva medida de lo que significa la Iglesia en la vida de las personas. El calor popular es muy grande, el índice de participación en la misa dominical es muy alto, en Madrid hemos construido 60 iglesias y centros parroquiales nuevos, y todo eso procede de la iniciativa de la gente. No tengo yo la sensación de que la Iglesia en este momento no sea creíble o estimada, sino al contrario. El pueblo de Dios está muy vivo".

Preguntado sobre sus relaciones con el Gobierno en el futuro (después de recordarle los conflictos del pasado por el supuesto laicismo radical del Ejecutivo socialista y por leyes protestadas con acritud por el propio cardenal), Rouco exhibió un tono conciliador, poniendo por testigos a tres de sus predecesores en el tardofranquismo y durante la transición a la democracia, en concreto a los cardenales Fernando Quiroga Palacios como primer presidente de la CEE (1966-1969) y Tarancón, y al arzobispo Morcillo.

"Desde entonces, la relación nuestra con el Gobierno que turno básicamente fue correcta, a veces cordial y siempre cooperante. La fórmula de relación sigue vigente en estos momentos. Por ejemplo, nuestra relación con el Gobierno es intensa y muy satisfactoria en la organización de la Jornada Mundial de la Juventud, igual que con la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid", explicó. Pese a todo, no pudo evitar recordar conflictos históricos "sin solucionar", en referencia a la polémica asignatura de religión en las escuelas públicas, entre.

Nacido en 1936, un año terrible para España por ser el inicio de una sangrienta guerra incivil provocada por un golpe militar apoyado con entusiasmo por la inmensa mayoría de los jerarcas católicos del momento, Rouco descartó ayer que su Iglesia vaya a aprovechar este 75 aniversario para "pedir perdón al pueblo español". Dijo secamente: "En 2000, la Conferencia Episcopal emitió un documento sobre ese pasado. Me remito a él".

En realidad, el documento se emitió en noviembre de 1999, bajo el título La fidelidad de Dios dura siempre. Mirada de fe al siglo XX. Decían entonces los obispos: "España se vio arrastrada a la guerra civil más destructiva de su historia. No queremos señalar culpas de nadie en esta trágica ruptura de la convivencia entre los españoles. Deseamos más bien pedir el perdón de Dios para todos los que se vieron implicados en acciones que el Evangelio reprueba, estuvieran en uno u otro lado de los frentes trazados por la guerra. La sangre de tantos conciudadanos nuestros derramada como consecuencia de odios y venganzas, siempre injustificables, y en el caso de muchos hermanos y hermanas como ofrenda martirial de la fe, sigue clamando al Cielo para pedir la reconciliación y la paz".

Ocho presidentes en 45 años

- La Conferencia Episcopal fue constituida en 1966. Goza de personalidad jurídica pública eclesiástica y civil en virtud del Acuerdo sobre Asuntos Jurídicos entre España y el Estado de la Santa Sede, de 1979.

- El presidente la representa jurídicamente y cuida las relaciones con la Santa Sede y con otras Conferencias Episcopales. El cargo tiene duración de un trienio.

- Fernando Quiroga Palacios fue el primer presidente, por un solo trienio (1966-1969). Era cardenal de Santiago de Compostela cuando fue elegido.

- Casimiro Morcillo González (1969-1971, trienio incompleto por fallecimiento) fue el primer arzobispo de Madrid y era procurador en Cortes cuando fue elegido. Esto le costó el capelo cardenalicio. - Vicente Enrique y Tarancón completó el trienio de Morcillo y otros tres, hasta 1981, y pilotó la transición de la Iglesia hacia la democracia.

- Gabino Díaz Merchán (1981-1987, dos trienios) es arzobispo emérito de Oviedo y mantuvo la línea de Tarancón.

- Ángel Suquía fue cardenal de Madrid y gobernó la conferencia entre 1987 y 1993. Liquidó el taranconismo con un giro muy conservador.

- Elías Yanes Álvarez (1993-1999, dos trienios). Colaborador de Tarancón, pagó su actitud jubilándose solo como arzobispo de Zaragoza.

- Antonio María Rouco Varela (1999-2005, dos trienios). Continuador de Suquía, del que fue obispo auxiliar en Compostela. Recuperó el liderazgo en 2008 y ahora tiene un nuevo trienio, hasta 2014.

- Ricardo Blázquez Pérez (2005-2008, un trienio). Pagó su actitud moderada recluido en Bilbao hasta la muerte de Juan Pablo II. Benedicto XVI le compensó haciéndole arzobispo de Valladolid.

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