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miércoles, 16 de febrero de 2011
Reportaje:Vida & Artes

Bombera o bombero, que sepa tirar la puerta

La exigencia a las aspirantes de Madrid de las mismas pruebas físicas que a los hombres desata el debate.- ¿Qué ocurre cuando la igualdad es garantía de que habrá discriminación?

M. S. tiene 31 años y una vocación a prueba de horas de entrenamiento extenuante. Cuando se le pregunta de dónde le viene la inclinación, menciona esta escena: "Estábamos en casa viendo el incendio del Windsor y mientras mi madre no paraba de decir 'qué miedo', yo pensaba que me encantaría estar allí". Del siniestro en el conocido edificio hace ya seis años y no ha cambiado de idea. "Quiero ser bombera", afirma. Hay otras cuatro o cinco mujeres, menudas pero atléticas, que como ella llevan años curtiéndose en un gimnasio para doblegar unos cuerpos que, por naturaleza, están lejos de los estándares del físico de un bombero.

Han perseverado, han echado horas corriendo, nadando y levantando pesas, algunas se han presentado a las oposiciones de cuerpos como el de Valencia y Cuenca -y han superado las pruebas físicas que les pedían-; pero ahora se encuentran con un muro. El Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, que necesita incorporar a 220 nuevos miembros, convocó la oposición en diciembre. Las bases las dejaron heladas: no solo contemplan las mismas pruebas físicas para hombres y mujeres, sino que algunas son tan exigentes que, aseguran, dejan fuera a cualquier mujer, por preparada que esté.

El Instituto de la Mujer ha exigido a Madrid que ponga distintos baremos

Las mujeres tienen mayor porcentaje de grasa y menor masa muscular

"La capacidad de generar trabajo físico es menor", dice un experto

"Las pruebas se basan en la carga física del trabajo", dice el Consistorio

Los bomberos no deben probar que conservan aptitudes con la edad

Cada cuerpo diseña sus ejercicios en función de sus necesidades

El de Madrid es, si no el único, uno de los pocos cuerpos de Bomberos que no distingue entre hombres y mujeres en las pruebas físicas de acceso. En general, se usan baremos diferentes en función del sexo. Es decir, se corre o nada la misma distancia pero con tiempos mínimos diferentes. Es el caso de las pruebas de, al menos, diez cuerpos cuyas bases ha consultado este periódico (Valencia, Santander, Cuenca, Las Palmas, Alicante, Fuenlabrada, Guadalajara, León, Salamanca, el de Aena...). Madrid, en cambio, se aferra a la igualdad total. Para Natalia Baza, otra aspirante de 29 años, es discriminación. Si las pruebas son tan duras que ninguna mujer podría pasarlas, tiene claro que "Madrid no quiere bomberas".

Estrictamente, la discriminación existiría si los ejercicios fuesen diferentes. Pero Carmen Navarro, directora general para la Igualdad en el Empleo y contra la Discriminación, apunta a otro hecho: "En el caso de las pruebas físicas para el acceso al empleo, establecer criterios comunes, lejos de favorecer la igualdad, acaba provocando resultados discriminatorios".

Porque las características fisiológicas de unos y otras no son las mismas. "Están más que demostradas las diferencias en la capacidad de generar potencia entre hombres y mujeres", explica Pedro J. Benito, profesor de Fisiología y Entrenamiento con cargas en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte-INEF. "Se debe fundamentalmente a su composición corporal, con un porcentaje de grasa más elevado y una menor masa muscular. Desde el punto de vista fisiológico, es irrefutable decir que la capacidad de generar trabajo físico es menor en el género femenino", añade.

El cuerpo de Natalia, efectivamente, no está preparado para la prueba física número cuatro: "Carrera de velocidad sobre 110 metros con transporte de implementos". Eso, al menos, asegura que le dice su entrenador. Que es "inalcanzable, imposible" que pueda correr 10 metros, coger del suelo dos pesos de seis kilos y correr con ellos otros 100 metros. Y todo en 18 segundos. La prueba es eliminatoria. "Son marcas muy exigentes y muy difíciles de conseguir para una mujer, incluso aunque esté muy preparada", asegura Pedro Manonelles, presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte. Hay otro ejercicio que le parece especialmente arduo, el que mezcla natación y buceo. "Una atleta profesional quizá podría conseguirlo", añade. "Pero son dos pruebas muy diferentes y pasar las dos con esos tiempos es muy complicado".

Eugenio Amores, jefe del Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, no niega la dificultad de las pruebas físicas. Son muy duras, pero son las que tienen que ser, argumenta. Este es el primer año que se han diseñado a modo de gincana, con ejercicios que, explica, "se basan en la carga física que necesita el trabajo diario". Con la actividad normal, un bombero ya carga con entre 16 y 20 kilos de equipo. "Nuestro trabajo requiere personas con un perfil físico determinado", asegura Amores. Y afirma que, con el cambio, "se han eliminado pruebas que a la mujer la perjudicaban, como el press de banca [levantar pesas tumbado boca arriba], que requiere mucha fuerza pectoral".

Para el Ayuntamiento de Madrid, las pruebas son el mínimo exigible a un bombero que vaya a trabajar en la capital. "No se pueden establecer baremos diferentes para un mismo trabajo", afirma Amores. "¿Qué hacemos cuando esa exigencia física sea necesaria en un siniestro? ¿Las apartamos entonces? ¿Las aceptamos ahora y las arrinconamos en el día a día? Eso sí sería discriminación", concluye.

Pero, ¿realmente son imprescindibles esos mínimos tan exigentes? El presidente de la Federación Española de Medicina del Deporte no se atreve a valorarlo. "Es difícil de saber porque combinan varios ejercicios y no hay pruebas de referencia", explica. Es otra de las quejas de las aspirantes. Antes, las pruebas estaban homologadas. La carrera de velocidad eran 100 metros lisos, lo mismo que corren los atletas en las competiciones oficiales. Convertirlas en gincanas ha acabado con la equivalencia. "No somos quienes para decir cuáles deben ser las condiciones de entrada a una profesión tan exigente", señala Manonelles, y reflexiona: "Los cuerpos de bomberos actúan en equipo, y el trabajo de uno afecta a los demás y a su propia seguridad".

Para Teresa Pérez del Río, catedrática de Derecho del Trabajo de la Universidad de Cádiz y autora de decenas de publicaciones sobre la discriminación en el acceso al empleo, sería interesante comparar las exigencias de los bomberos de Madrid con las de otros cuerpos. "Si para la realización de un determinado trabajo es necesario un mínimo, hay que cumplirlo. Lo que no se puede hacer es incrementarlo más de lo necesario, porque entonces estamos hablando de discriminación indirecta". En el caso de otras comunidades o ciudades que exigen requisitos diferentes a hombres y mujeres, la catedrática es partidaria de eliminar las diferencias y establecer mínimos razonables y comunes. "Si ese esfuerzo no es necesario para los hombres, que no se lo pongan", añade. "¿Qué requisitos exigen en otras comunidades? Si ellos lo ponen muy por encima, ¿no será que los expertos que les han asesorado se equivocan?", se pregunta. Cada cuerpo de bomberos desarrolla sus propias pruebas de entrada. No hay directrices comunes para toda España, como sí ocurre, por ejemplo, con las policías locales.

El jefe de los bomberos madrileños asegura que las pruebas las han diseñado profesores de la escuela de bomberos que además son licenciados en INEF. No puede asegurar si, mientras preparaban la oposición, testaron con mujeres para ver si alguna superaba los ejercicios. En cualquier caso, Amores defiende la pertinencia de los requisitos. "Con todos mis respetos a otras ciudades, las exigencias profesionales de un bombero en Cuenca no son las mismas que en Madrid. Aquí tenemos edificios de 230 metros que requieren subir un número determinado de escaleras, instalaciones subterráneas como el metro o tuberías a mucha profundidad... Cada cuerpo desarrolla sus pruebas en función de sus necesidades".

Las aspirantes a bombero argumentan que se trata de un trabajo de equipo y que sus características físicas también pueden ser útiles. No todo es fuerza bruta. Ellas consumen menos oxígeno con el equipo, pueden entrar por huecos pequeños, son más flexibles... En alguna de las pruebas de la oposición madrileña es posible que una mujer tenga ventajas, como la del equilibrio (caminar seis metros sobre un tablón de inclinado de 11 centímetros de anchura) o la que consiste en recorrer reptando más de 12 metros por un tubo angosto y sin luz. Pero solo con que alguno de los ejercicios sea eliminatorio, están fuera.

El Instituto de la Mujer, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, escribió la semana pasada una carta al alcalde de Madrid para pedirle que no discrimine a las mujeres en las pruebas de acceso al Cuerpo de Bomberos. "El establecimiento de requisitos físicos distintos para cada sexo en las pruebas selectivas para determinados cuerpos, como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas o los bomberos, no solo no resulta incoherente, sino que se considera necesario dadas las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, que son una realidad", asegura.

La directora del organismo, Laura Seara, desplaza la discusión sobre los mínimos físicos y la sitúa en la normativa. "La ley es muy tajante y muy clara y este es un caso claro de discriminación indirecta", afirma. Seara está convencida de que el Ayuntamiento de Madrid "está cometiendo un error" y recuerda que hasta ahora la inmensa mayoría de las administraciones y el Ejército han cumplido la Ley de Igualdad. "Las pruebas del cuerpo de Madrid imposibilitan totalmente el acceso a las mujeres, cuando lo que hay que hacer es facilitarlo", señala, y precisa: "Partiendo de un nivel muy alto; no olvidemos que son mujeres con una capacidad física excepcional". Los baremos, eso sí, deben ser diferentes para ellas y para ellos. Como ocurre en otros cuerpos que también exigen determinadas características físicas. "Se considera discriminación indirecta por razón de sexo la situación en que una disposición, criterio o práctica aparentemente neutros pone a personas de un sexo en desventaja particular con respecto a personas del otro", asegura la Ley de Igualdad.

La capital tiene a 1.500 bomberos en plantilla. Solo hay dos mujeres, pero son lo que se conoce como "bombero conductor", diferente de "bombero especialista". Es decir, que conducen y manejan las grúas y las escalas con las que trabajan sus compañeros; no participan directamente en los siniestros. Las pruebas para este puesto son un poco más asequibles. El cuerpo de Barcelona, donde no existe distinción de tareas, tiene 694 hombres y 13 mujeres. Del total de 21.344 bomberos que trabajan en los distintos cuerpos, autonómicos y municipales en España, solo 166 son mujeres, según un cálculo realizado por la secretaria de la Mujer de la Federación de Servicios Públicos de UGT-Madrid, Isabel Vilabella. Este sindicato ha presentado un recurso de reposición para que se anulen las bases de la convocatoria del Ayuntamiento de Madrid.

"La pregunta que hay que hacerse es si siempre que hay emergencias se necesita que todos los bomberos desarrollen las mismas capacidades. Si esto es así, ¿qué ocurre cuando un bombero de género masculino envejece?", se pregunta Benito. Los bomberos están obligados por reglamento a mantenerse físicamente, pero no pasan pruebas físicas durante su carrera, a menos que promocionen. "Si se quiere velar por la capacidad del cuerpo se deberían pedir pruebas para determinar qué bombero está capacitado para hacer su labor y al resto destinarlos a otras tareas", opina Benito. Un argumento más para las aspirantes a bombero. ¿Se están quedando fuera cuando puede haber bomberos en peores condiciones físicas que ellas?

De los más de 21.300 bomberos que hay en España solo 166 son mujeres. / ULY MARTÍN

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