Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Única en la ciudad

La casa del Porró, edificio construido en el siglo XVIII, se convertirá en un centro cultural de la Barceloneta tras la restauración que acabará en mayo

Es pequeña, está edificada con materiales poco nobles y no tiene arquitecto conocido, pero la casa del Porró, situada en el número 6 de la calle de Sant Carles de la Barceloneta, es una de las pocas viviendas que quedan en pie con el mismo aspecto que tuvo cuando los ingenieros militares del siglo XVIII las levantaron en este barrio trazado con escuadra y formado por 329 casas en una zona ganada al mar. De todas las supervivientes, es la única con tres fachadas por encontrarse en una esquina de manzana. Abandonada durante años y condenada a desaparecer o transformarse en un edificio de mayor altura, tendrá una segunda vida como centro cultural del barrio tras el proceso de restauración que concluirá en mayo.

El edificio, ahora municipal, se salvó de la piqueta gracias a unos historiadores

Los primeros dueños de la casa del Porró trabajaban el esparto que luego vendían a los armadores para construir barcos, pero recibe su nombre por la forma que aparece en una de las rejas de las ventanas. Construida en 1750, siete años después de comenzar a levantarse el nuevo barrio, sigue los cánones que crearon los ingenieros militares: 70 metros cuadrados de planta, dos pisos de poca altura para no tapar la visibilidad de las piezas de artillería de la cercana Ciutadella, fachada rematada con un frontón (en este caso tres) y pintadas de color rojo tirando a rosa con tres aberturas: puerta y dos ventanas en el piso inferior y balcón y ventanas en el superior.

En junio de 2009 el edificio pasó a titularidad municipal tras una permuta entre el Ayuntamiento y la promotora que había proyectado construir viviendas. "Fue una buena iniciativa", explican Mercé Tatjer y Francesc Caballé, que han luchado por la preservación del patrimonio de este barrio (en 2002 no consiguieron que la histórica Fundición Lacambra acabara siendo un nuevo edificio) y que encendieron las alarmas cuando supieron que la propiedad quería reformar esta popular casa. "Ninguna de las viviendas originales que dan carácter al barrio está catalogada, mientras que edificios menos importantes sí, algo que ha permitido que de los 33 edificios con valor patrimonial de 1986 se haya pasado a 14 del último censo", aseguran los historiadores, que denuncian la paradoja de que "si durante una construcción aparecen restos de casas originales las obras se paran y los restos se documentan de forma exhaustiva, mientras que si la casa está de pie, el valor es el de la especulación inmobiliaria y las casas pueden desaparecer impunemente".

Mònica Mateos, responsable de la oficina técnica del Plan de Barrios de la Barceloneta, que coordina los trabajos y aporta el millón de euros de la operación, asegura que esta desprotección "se corregirá tras la revisión del Catálogo del Patrimonio Arquitectónico de Ciutat Vella que se está realizando desde el pasado mes de diciembre".

Los trabajos de reforma (adjudicadas por Fomento de Ciutat Vella a la constructora Contratas y Obras) comenzaron en noviembre apuntalando las fachadas y eliminando las estructuras del interior para crear dos plantas diáfanas e instalar un ascensor, algo que ha ocasionado malestar. "Pedimos ver el interior antes de vaciarlo para poder documentar aspectos como la existencia o no de un pozo o la disposición de la escalera, pero lo impidieron, alegando que era peligroso", aseguran Tatjer y Caballé, que reclaman que en el futuro en el centro se explique y revalorice la historia del barrio mediante la instalación de un archivo de la Barceloneta.

En cuanto al acabado exterior, reclaman que no se olvide "el origen humilde de la construcción y que no se desvirtúe su aspecto original". Mateos reconoce que "la vivienda en sí misma es un elemento museístico con gran valor para el barrio" y que "se está estudiando la propuesta de convertirla en un centro de interpretación histórica, pero no está decidido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de febrero de 2011