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Crónica:La cuenta atrás de los premios Goya

Cine español, el teatro del conflicto

Destacados protagonistas del sector hablan de su capacidad para generar polémica - Admiten exceso de ego y exhibicionismo, pero también critican el papel de la prensa

Pasado mañana será el día del alka-seltzer y el caldito caliente. Todo arsenal será poco para combatir la gran resaca de la noche de los Goya y, por extensión, la de una auténtica temporada en el infierno, fruto del cruce de cuchillos dialécticos tras la gestación de la ley Sinde, las viejas inquinas personales, los egos definitivamente revueltos y, en general, el nerviosismo generalizado por los malos resultados del sector en 2010. Aunque cabe pensar que, frente a semejante barahunda, real e indiscutible -hay pruebas documentales en los días últimos- la de mañana en el Teatro Real será una noche almibarada y armoniosa de todos a una. Absolutamente incapaz de permanecer en un segundo plano informativo -quién sabe, a lo peor la culpa es de los medios de comunicación, por hacerle demasiado caso- el cine español tiene ante sí la inminente escenificación anual de su frenética actividad artística y de la otra. Absolutamente incapaz de actuar como actúan otros sectores culturales de este país, sin tanto exceso y sin tanta capacidad de generar ruido político, el sector tiene que pasar la prueba de una frase: la frase expresada hace unos días en estas páginas por el todavía presidente de la Academia del Cine (por poco tiempo, pues ya ha anunciado que se marcha) Alex de la Iglesia: "Aunque no debería ser así, los del cine representamos en este país el teatro del conflicto".

Alex de la Iglesia: "Aunque no debería ser así, los del cine español representamos el teatro del conflicto"

Contrasta con una fantástica cosecha 2010 de películas, materializada sobre todo en las cuatro que se han llevado la parte del león en cuanto al número de candidaturas a los Goya: Balada triste de trompeta, de Alex de la Iglesia; También la lluvia, de Iciar Bollain; Pa negre, de Agustí Villaronga, y Buried (Enterrado), de Rodrigo Cortés. Esas y otras de las películas que optarán mañana a las recompensas son cine de altísima calidad, pese al escaso reconocimiento que la taquilla les ha brindado. Queda claro: el público... no siempre tiene razón.

FERNANDO BOVAIRA "Tenemos que lavar en casa los trapos sucios"

El productor de películas como Ágora, Biutiful o Primos lanza la siguiente reflexión acerca del estado del sector: "Estamos siempre en los medios por una razón o por otra. También es cierto que hay una oferta... y una demanda. En general todo se amplifica. Yo creo que los profesionales debemos tender a una normalización, a que los trapos sucios se laven en casa de manera habitual: es cierto que todos nuestros conflictos se airean en público, pero también que se amplifican cuestiones menores. El cine es un colectivo inmenso, con 30.000 personas que viven de ello en España. Es un negocio claro, somos parte fundamental del sector cultural, y eso abona el terreno para que las disensiones que existan dentro de él tengan su altavoz. Pero así provocamos un hartazgo en el público y la sensación de que generamos más ruido del que deberíamos ocupar por nuestra parcela económica.

SANTIAGO SEGURA "Hay que hablar menos del cine español y verlo más"

El superman de las taquillas, el tipo que suele ser capaz por sí solo de levantar la exangüe cuota de mercado del cine español (extremo éste que a buen seguro se confirmará cuando estrene la cuarta entrega del superhéroe casposo y triunfal que atiende al nombre de Torrente) se muestra así de parco y así de contundente: "Debería hablarse menos del cine español y verse más, charlar menos de la trastienda y más de las películas; la verdad es que cada vez me gusta menos hablar de cine y más hacerlo".

ENRIQUE LÓPEZ LAVIGNE "El cine es opinable y además está politizado"

López Lavigne es una de las estrellas en alza en el sector de la producción. Actualmente tiene en cartera las nuevas películas de Juan Antonio Bayona y de Juan Carlos Fresnadillo.

"Es curioso", opina, "que tengamos tanta presencia en los medios: en los últimos años cualquier discusión ha saltado a los medios de comunicación. Obviamente el cine es opinable y está además politizado. Así que yo creo que la mejor solución es reiniciar el sistema, como un ordenador. Nos pasa un poco como el deporte español, que hasta que no ha llegado una nueva hornada su imagen no he mejorado, y eso queda aún más claro en la selección de fútbol, de la que todo el mundo opinaba y todos criticaban duramente. Puede que tenga que ver con el carácter español, que es de patio de vecinos. Alex de la Iglesia cuenta muy bien en sus películas esas miserias de muchos españolitos... que han acabado revirtiendo en nosotros. Los cineastas no somos capaces de resolver nuestras cuitas y las dejamos abiertas en la calle, a que todo el mundo opine. Deberíamos pelear todas las batallas, y no dejarlas abiertas a la polémica. Se impone el perfil bajo y hacer películas en las que el público español se vea reflejado, algo que no vamos a lograr con el actual modelo de negocio. Y caemos en una contradicción: no hay dinero, buscamos financiación exterior, hacemos películas más universales, nos alejamos de nuestro público. Si no cambia el panorama audiovisual, de aquí en cuatro años veremos cuánto queda del cine español, con la industria diluyéndose...".

DANIEL SÁNCHEZ ARÉVALO "Somos los más voceras"

El director de AzulOscuroCasiNegro no muestra excesiva preocupación ante la capacidad de la familia del cine para generar ruido mediático: "Yo casi tiendo a verlo a veces como algo positivo, porque estamos en desacuerdo pero no tenemos miedo a expresarlo. Ahora es cierto que enseguida todo se convierte en noticia. Ojalá las películas fueran tan populares como las polémicas. Es curioso que nosotros no tengamos tan mala imagen de nosotros mismos como la que tienen quienes nos ven desde fuera del sector. Espero que de todo esto salga acción, que nos pongamos las pilas, porque nos ha dominado la deriva de los hechos y pienso que estamos un poco atascados. Soy optimista. El cine es el arte más popular... y nosotros los más voceras: un punto de exhibicionista sí que poseemos.

JAIME ROSALES "¿Por qué el cine causa tanto revuelo mediático?"

"Una pregunta posible: ¿por qué el cine -al igual que el fútbol, la política de partidos y el famoseo- causa tanto revuelo mediático en nuestro país? Dos respuestas. La primera en clave positiva: por su poder de fascinación, su capacidad de síntesis Y su fuerza emocional. Ningún otro medio ha modelado tanto el siglo XX como el cine. Está por ver si Internet será su sustituto en el siglo XXI. La segunda en clave negativa: porque, al igual que el fútbol, la política de partidos o el famoseo, hablar de la industria del cine permite desviar la mirada fuera de los temas verdaderamente importantes. Otra pregunta posible: ¿por qué la ciencia, la poesía, la metafísica, la enseñanza o la ética no gozan de la misma atención mediática? Una sociedad se retrata también por las preguntas que se hace. Me gustaría que hablásemos de cine. De las películas. De sus propuestas formales. De sus contenidos. Hay mucho que decir al respecto. Pero como de eso tampoco se habla, tendré que contentarme con hablar de fútbol. Reconozco que Mourinho tiene mucho gancho pero yo prefiero a Guardiola. A ver cómo consigue mantener el vestuario unido ahora que Piqué sale con Shakira...

ALBERTO SAN JUAN "La responsabilidad la tienen los medios"

El protagonista de películas como Bajo las estrellas, Días de cine y Horas de luz es uno de los actores más dotados de su generación. En la gala de mañana por la noche será el encargado de presentar el Goya a la mejor actriz. Esta es su postura, crítica con la prensa: "Me parece que una buena responsabilidad en la imagen polémica del cine español la tienen los medios de comunicación, que emplean una crudeza en sus críticas y crónicas que sería impensable en la pintura, la literatura o la música. La razón la ignoro, aunque creo que conecta con el cotilleo, porque la gente del cine entra en esa categoría llamada famosos".

MANUEL GUTIÉRREZ ARAGÓN "Relaciones perversas entre el cine y el poder"

"El cine siempre fue un espacio de conflicto, desde que se inventó, pero no solo en España, en el mundo entero", recuerda el director de cintas como Estamos todos invitados o Demonios en el jardín. Y añade en su explicación: "El cine es el más popular de todas las artes y todo lo que pasa a su alrededor tiene una repercusión inmediata. Cualquier cosa que diga Javier Bardem tiene más eco que lo que diga el más ilustre de los filósofos. A todo hay que añadir las relaciones conflictivas y perversas entre el cine y el poder. El cine tiene un valor simbólico social muy penetrante. Desde siempre, desde que se inventó, su fácil captación por un público más amplio que en las demás artes, hizo de las películas piedra de escándalo. Por ejemplo, el rostro de Jesucristo no se solía mostrar hasta hace poco en la pantalla. En cambio, nunca hubo limitación para representarlo en la pintura o en la escultura de nuestro ámbito cultural. Parece como si, en el cine, se temiera más a la realidad representada".

"Cuando estrené Maravillas fuera de España", prosigue, "me preguntaban si el personaje que encarna Cristina Marcos representaba la nueva juventud de la era democrática. ¿Cómo decir que era una radical individualidad, sin parecidos ni generalizaciones? Si trasladamos esto a términos políticos, la cosa se complica. Las actitudes de los personajes siempre serán achacada a la ideología del director. Y la verdad es que suelen coincidir. Pero en una buena película, los personajes se representan a sí mismos, y no de una manera unidimensional". En lo relativo a las subvenciones que recibe el cine español, Gutiérrez Aragón argumenta: "Las ayudas al cine constituyen uno de los puntos conflictivos de este rechazo. Son las únicas ayudas que se dan a nombres conocidos y, aunque son mucho más pequeñas que las que reciben cualquier otra industria, en el caso del cine se publicitan más. Está claro que no lo hemos sabido vender. Estas ayudas que se dan al cine español no están dirigidas a enriquecer a nadie, sino a que la industria del cine pueda seguir existiendo en este país". Y sobre el supuesto carácter polémico de la gran familia del cine español zanja: "El cine de siempre ha sido piedra de escándalo... pero ahí está la gracia".

GERARDO HERRERO "Este es un mundo con muchos y variados egos"

Es, en la actualidad, uno de los personajes con más capacidad de influencia en la industria del cine en España. En unas recientes declaraciones, criticó con dureza al anfitrión de la ceremonia de mañana -y todavía presidente de la Academia- Alex de la Iglesia (a quien además produjo su última película, Balada triste de trompeta), acusándole de "haber perdido la cabeza con Twitter" y de "tener síndrome de Estocolmo con los internautas". "El conflicto", sostiene, "no solo lo vivimos en España, sino en el mundo entero. Los actores y directores tienen una repercusión mediática que no tiene ningún otro arte". No obstante, no le duelen prendas a la hora de entonar el siguiente mea culpa: "Es verdad que en España, nosotros, los que pertenecemos al sector del cine, tenemos que asumir nuestra parte de culpa en el conflicto, ya que es un mundo con muchos y variados egos".

Pero tampoco se guarda en la boca el productor y realizador lo que opina del papel de los medios de comunicación: "Está claro que hay grupos mediáticos y televisivos que tienen el objetivo claro de criticar al cine español. Está claro que el impacto negativo sobre las ayudas públicas al cine está en el fondo de todo este problema, cuando lo que sucede en realidad es que son unas subvenciones mínimas comparadas con las que reciben otro tipo de industrias, como las eléctricas o las de energías renovables".

Según Herrero, "el ataque al cine español es injusto, parte del público no quiere pagar por verlo pero lo ve gratis por televisión o mediante descargas".

JOSÉ LUIS GUERIN "La Academia no es el espacio del cine"

Una visión desapegada y algo escéptica es la que ofrece el director de Tren de sombras y En construcción, muy especialmente en lo referente a la Academia: "Las disputas son más industriales que cinematográficas. Para mí el conflicto es otro, los conflictos en la Academia pueden ser muy relevantes pero yo no creo que sean los conflictos del cine. La Academia tiene una gran importancia de cara a la promoción, pero, con todos mis respetos, no veo yo que sea el espacio del cine. Tengo un gran respeto por los compañeros que se ocupan de todos esos asuntos, porque yo me encuentro incapaz, pero creo que la Academia no es el lugar de encuentro de los cineastas. En los años sesenta los cineastas se reunían, creaban revistas juntos, debatían, generaban incluso movimientos, no solo fuera de España, también aquí. Había un sentido de comunidad que hoy ha desaparecido completamente. Hoy los cineastas somos más solitarios que nunca. El cine tiene un eco industrial que no tiene ninguna otra manifestación artística. En la medida en que el cine cuesta dinero pues se desatan esos conflictos, pero no pasa nada".

ELÍAS QUEREJETA "El cine no genera los conflictos... los narra"

Ha hecho historia en la producción cinematográfica española, con títulos como El espíritu de la colmena, La caza, El desencanto o Los lunes al sol. Y desde su autoridad moral y artística, el eterno productor opina: "El cine no es que genere los conflictos, básicamente los narra, y los conflictos del cine español no son más que una parte de los conflictos del cine en general... y que los cineastas españoles están implicados en todos esos conflictos, es indudable".

ANTONIO DE LA TORRE "Las rencillas del cine español no existen"

El candidato al Goya a mejor actor protagonista por su papel en Balada triste de trompeta quiere quitar hierro a todo aquello que apunta al teatro del conflicto: "el talento puede con cualquier crisis, cada vez se ven más películas, porque la gente necesita que le cuenten historias, y por eso el cine es inmortal. Y seguiremos haciéndolo y, como en todas partes serán buenas y malas. Con esto quiero decir que sobreviviremos a polémicas que, además, me parecen desorbitadas. Por ejemplo, la polémica entre Alex de la Iglesia y la ministra Ángeles González-Sinde. Me consta que la rencilla no es tal. Actuaron con honestidad y haciendo lo que ellos creen que está bien. Y me consta que entre ellos han conversado. De verdad que esas rencillas de las que tanto se hablan en el cine español ni existen, y si las hay, no son tan importantes".

Información elaborada por Gregorio Belinchón, Rocío García, Elsa Fernández-Santos y Borja Hermoso.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de febrero de 2011