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Un colegio prohíbe llevar velo a una niña musulmana

La alcaldesa de Arteixo pide al centro escolar que reconsidere la medida

La alcaldesa de Arteixo, la socialista Pilar Souto, solicitará a la comunidad escolar del Novo CEIP que reconsidere su postura de prohibir la asistencia a clase con cualquier prenda en la cabeza, una medida incluida en el reglamento interno del centro, y que una niña de 11 años de religión musulmana lleva días incumpliendo. Pilar Souto ha convocado hoy a una reunión a la dirección del centro y a los representantes de la Asociación de Nais e Pais (ANPA), aunque al cierre de esta edición los responsables del colegio no habían confirmado su asistencia. En declaraciones a la Cadena SER, el director del CEIP, José Luis Fernández Pardo, criticó ayer la intervención de la alcaldesa en el conflicto.

Es la primera norma de este tipo en una zona con una amplia comunidad islámica

"Es un reglamento más. No tiene motivos religiosos", asegura el ANPA

La polémica por el hiyab (una pañoleta que cubre el pelo pero no el rostro) de la hija de 11 años de Redouane Hakim tiene su origen en el reglamento que el Consello Escolar del Colexio Novo, un centro que entró en funcionamiento a comienzos de este curso, adoptó por unanimidad el pasado 13 de diciembre. El punto 3.7 establece que "en las aulas se observará una postura e indumentaria correctas. Se mantendrá la cabeza descubierta. No se permitirán boinas, viseras, pañuelos de cabeza, ni otras prendas que la cubran". Ningún otro centro de Arteixo contempla esa norma. La hija de Redouane Hakim, nacida en Arteixo, y que durante el pasado curso, en el Colexio Ponte dos Brozos, llevaba el hiyab en ocasiones, en este comenzó a usarlo a diario.

"A partir del conocimiento de esta norma, su hija la incumple sistemáticamente, por lo que se les comunica que estos hechos son considerados falta leve, por lo que se aplica como medida correctora la suspensión del derecho a participar en actividades escolares o complementarias", le informaba el pasado 1 de febrero a los padres de la niña el director del colegio (que el pasado curso había dirigido el Ponte dos Brozos).

A pesar de la sanción, la alumna ha seguido asistiendo a clase con el velo, y las reuniones del padre y del director -la última el pasado lunes- no han dado ningún resultado. El reglamento prevé que la reiteración de faltas leves constituye una grave, sancionable con expulsión de tres días a un mes.

La situación en Arteixo, con un 6% de población inmigrante, la mayoría de origen magrebí, que se había presentado siempre como un modelo de convivencia, no es estos días la más adecuada para una reflexión desapasionada, después de las reticencias de un sector de vecinos a la ubicación de la mezquita, la actual o la futura. Anteayer, los cuatro partidos con representación municipal (los que componen el gobierno, PSdeG y Terra Galega, y PP y BNG) suscribieron un comunicado haciendo un llamamiento a la tolerancia e invocando la libertad de creencias y religiones.

Sin embargo, en el plano práctico no hay tal unanimidad. Mientras la alcaldesa socialista considera que el Consello Escolar debería reconsiderar su postura y los servicios jurídicos municipales estudian la legalidad del reglamento (no en el aspecto de la vestimenta, que la Consellería de Educación deja al libre albedrío de los centros, sino en el de otras posibles invasiones de competencias municipales), su socio de gobierno, el portavoz de TeGa y representante municipal en el Consello Escolar, Xosé Márquez, defiende la norma y su aplicación. "Se decidió de forma unánime, no se va a modificar y no se pueden hacer excepciones", declaró ayer. Márquez, que votó a favor del reglamento sin someterlo a la Junta de Gobierno del Ayuntamiento, considera coherente esta postura con la del comunicado del lunes: "Tuvimos que hacer un llamamiento a la calma porque aparecieron unas barbaridades en internet pidiendo quemar la mezquita".

La misma postura sostiene el portavoz del PP, Carlos Calvelo, y el presidente del ANPA, Juan Varela. "Es una norma más. No fue iniciativa de nadie, sino de todos, no tiene nada que ver con motivos religiosos, y no entiendo que se le dé tanto bombo", asegura Varela, que insiste, como Márquez, en que no puede haber excepciones: "No. Ni aunque fuese una monja".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de febrero de 2011