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La última canción de Judy Garland

'Al final del arcoíris', la obra más conocida de Peter Quilter, ahonda en el final de la popular actriz estadounidense de la mano de Natalia Dicenta

Peter Quilter, dramaturgo británico cada vez más reconocido en Inglaterra y otros países, se adentra en la que se considera su mejor obra, Al final del arcoíris, en la vida de Judy Garland. Pero no en esa afamada niña de mirada despierta de El Mago de Oz, sino en una mujer que vive el declive en la última etapa de su vida entre su habitación del hotel Ritz de Londres y la sala de conciertos del Talk of the Town, junto al que aún no se había convertido en su quinto marido, Mickey Deans, y su gran amigo y pianista Anthony. Los directores Eduardo Bazo y Jorge de Juan, este último también productor junto a su hermano Alfredo, se entusiasmaron con el texto. Pero claro, necesitaban a una actriz muy especial. Una mujer de unos 40 años que no solo supiera interpretar, sino cantar bien. Eso reducía mucho las posibilidades, pero si alguien podía superar la prueba era Natalia Dicenta, que cuenta con un público fiel que la va a ver al teatro y otro que la va a escuchar a conocidos garitos de jazz madrileños o en su disco Colours de reciente edición. Junto a ella en el escenario dos sólidos actores: Javier Mora y Miguel Rellán.

La actriz que podía superar la prueba de actuar, cantar y bailar era Dicenta

Es una obra dramática y divertida que ha sido un éxito internacional

Y hubo suerte. Anoche empezó en el teatro Marquina. Dicenta ya se acercó con el montaje de Los persas, dirigido por Calixto Bieito, a su viejo sueño que ahora hace realidad. Subirse al escenario como actriz y como cantante.

Además con este personaje también hace sus pinitos bailables, como cuando era pequeña y se disfrazaba en su casa con su hermano Daniel Dicenta. "De ahí que esta oportunidad que me han dado sea tan importante; algo de lo que fui consciente nada más me enviaron la obra, que no conocía y no paré de leer y releer durante dos días, tenía tan claro que quería hacerlo que puse en marcha corriendo la grabación del disco, para no interrumpir esta aventura que me llevó a sumergirme en Garland, sentirla, respirarla y fue de las mejores invasiones que he vivido".

La obra empieza en diciembre de 1968 cuando Garland está a punto de regresar a los escenarios. Junto a ella sus dos hombres más importantes en ese momento, además de su tormentosa relación con las drogas y el alcohol. El resultado es una comedia musical dramática y divertida que se ha convertido en el primer gran éxito internacional de Peter Quilter que la estrenó en el teatro de la ópera de Sidney (Australia), donde recibió importantes premios antes de ser galardonada en el Festival de Edimburgo de 2006. El pasado otoño se estrenó en Londres una nueva producción dirigida por Ferry Jonson y protagonizada por Tracie Bennett, que coincide en la cartelera con otros éxitos de Quilter. Algo que también le ocurre en Madrid donde estas mismas fechas se está representando en el Pequeño Teatro Gran Vía su obra Glorius, la peor cantante del mundo, un delicioso montaje en el que también se pone de manifiesto el talento de este autor.

Al final del arcoíris también ha generado un disco con los siete temas musicales de este espectáculo y otros tres que eligió Dicenta. Aún no se ha decidido por el título del álbum -grabado en directo- que está a punto de salir y que se llamará Dear Judy o With love Judy. "Cerré los ojos y cuando volví a abrirlos la vi allí a mi lado, a Garland; quien quiera, que piense que estoy loca y grillada, pero allí estaba ella sonriéndome y dándome paz, bendiciendo lo que hacía y de alguna manera diciéndome que volara..., desde aquel día no me ha soltado y ahí está ella dándome un baño de luz, porque esta mujer me está dando algo muy luminoso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de enero de 2011