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domingo, 9 de enero de 2011
Reportaje:

Guía para el visitante sin autobús turístico

Varias líneas de la EMT sirven para reproducir las rutas de Madrid Visión hasta que se reanude el servicio

Llega un turista a Madrid preparado para conocer la ciudad en dos días, pertrechado con su cámara de fotos, su guía de los bares de tapas más típicos, sus pins con motivos folclóricos o taurinos... Y se encuentra con que no tiene autobús turístico que le haga más fácil la tarea. La capital se ha quedado sin este servicio por caducidad del contrato de concesión. La empresa se negó hasta el viernes por la tarde a entregar los autobuses de doble planta y techo al aire libre. Ahora el Ayuntamiento retomará el servicio, previsiblemente en el plazo de una semana, hasta que, sobre el mes de junio, la concesionaria que gane el concurso comience a funcionar.

El Consistorio asegura que por ahora no ha habido denuncias de los turistas por la falta de estos autobuses, aunque durante estos días ha sido fácil ver a muchos consultando los horarios de Madrid Visión y esperando en vano en las paradas.

El recorrido por la zona histórica exige estar atento a las distintas paradas

La ruta por el Madrid moderno es mucho más sencilla y rápida

Una solución es intentar reproducir por cuenta propia las dos rutas que cubría la concesionaria (histórica y moderna) utilizando los autobuses de la EMT. Lo primero es descargarse el PDF con las rutas y los monumentos que se pueden visitar en la página web de la empresa, que todavía está operativa (www.madridvision.es). Luego, lo más barato para afrontar el recorrido es comprarse en cualquier estación de metro un abono turístico por un día, que sale por seis euros y permite montarse todas las veces que se quiera.

El recorrido de la ruta histórica (24 puntos) comienza en el Teatro Real y en la plaza de Oriente. De ahí se puede ir andando sin problemas hasta el Palacio Real y la catedral de la Almudena (punto 2). Si se camina un poco más por Bailén se pueden coger los autobuses 3 o 148, que llevan hasta la Puerta de Toledo (punto 3), cerca del Rastro.

Lo mejor que se puede hacer luego es tomar el autobús número 3, que vuelve a subir por la Gran Vía de San Francisco (punto 4), dobla por la calle Mayor (punto 5) y pasa al lado de la plaza de la Villa y la plaza Mayor (punto 6). El autobús tiene una parada en Sol (punto 7), justo enfrente de la estatua del oso y el madroño, así que se puede aprovechar para hacer fotos al plantígrado y el anuncio del Tío Pepe.

Desde ahí se anda unos pasos y se llega a la parada del 51, que dobla por Cedaderos y sale a la calle de Alcalá (punto 8), donde se puede visitar el Círculo de Bellas Artes y la iglesia de San José. Al llegar a Cibeles lo mejor es doblar a la derecha y coger, unos metros más adelante, ya en el paseo del Prado, el 14, el 27 o el 37, que pasan por la plaza de Cánovas del Castillo (punto 9), donde está la fuente de Neptuno, y llegan después a Atocha (punto 10), muy cerca del Museo Reina Sofía. Luego toca regresar por el paseo del Prado. Ahí está fácil: se pueden tomar el 10, el 14, el 27, el 34, el 37 y el 45, que dejan, unos cientos de metros más arriba, junto al Jardín Botánico (punto 11) y en la siguiente parada, el Museo del Prado (punto 12).

Tras la pertinente visita, toca andar un poco, pues hay que subir por Felipe IV (desde donde se admiran la iglesia de los Jerónimos y el Casón del Buen Retiro) hasta alcanzar la calle de Alfonso XII, justo al lado del Retiro. Ahí se puede coger el autobús 19, que unos metros más adelante pasa por la puerta de Alcalá (punto 13) y se adentra, por la calle de Velázquez, en el barrio de Salamanca (punto 14). Conviene bajarse del 19 en la parada que confluye con Goya y tomar en esta calle el 53, que baja hasta Colón (punto 15) y sigue luego por el paseo de Recoletos hasta llegar de nuevo a Cibeles (punto 16).

Ya queda menos para terminar el recorrido. Toca subir ahora por la Gran Vía, y desde Cibeles hay varios autobuses que ayudan a la tarea: el 1, el 2, el 74 o el 202 sirven. Todos se adentran por la centenaria avenida (puntos 17, 18 y 19) y permiten contemplar el edificio de Telefónica, la plaza de Callao o los cines convertidos en teatros que han convertido la zona en el pequeño Broadway madrileño.

Y queda muy poquito más. Terminada la Gran Vía, el turista se baja en la plaza de España (punto 20), saluda a la estatua de Don Quijote y Sancho y cruza por la calle de Ferraz para llegar al punto 21, el último del recorrido, donde se encuentra el egipcio Templo de Debod.

El tiempo que se tarda en hacer esta ruta depende mucho de cada persona y de cuánto se demore en cada atracción turística. Si uno va saltando de un autobús a otro sin parar puede hacerse en alrededor de una hora y media, dependiendo de si hay suerte en las paradas y los autobuses llegan rápido. Eso sí, los domingos y festivos las esperas pueden llegar a 15 minutos en algunas líneas.

La ruta moderna es mucho más sencilla. Básicamente es un recorrido vertical que empieza en Neptuno y llega hasta el Santiago Bernabéu, para volver a bajar por Serrano y acabar en el Congreso de los Diputados.

El 27, que se toma en la plaza de Cánovas del Castillo, lleva hasta el campo merengue. Ahí se coge el 43 por Concha Espina hasta Serrano, y en esta calle el 51, que devuelve directamente a la calle de Alcalá. Después, lo mejor es mover un poco las piernas y, a la vuelta de la esquina, doblando por Cedaderos, llegar al Congreso de los Diputados.

En resumen, una alternativa más cansada pero, en tiempos de crisis, más económica e igual de interesante.

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