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Crítica:

Historia de una anatomía

Poesía. Francisca Aguirre (Alicante, 1930) es una poeta lateral de la generación del medio siglo. Y tardía respecto a sus coetáneos en la publicación de su primer libro, ya que Ítaca data de 1971. El conjunto de su obra, que en buena medida descansa en la memoria y en una mirada ácida y tierna a la vez sobre los años de nuestra posguerra, tiene el extraño equilibrio que aporta la mezcla de un lirismo intenso y una expresión directa, conversacional. Es además una poesía de raíz existencialista y apegada a lo cotidiano. Aguirre, que en su libro anterior, Nana para dormir desperdicios (2007), había situado en el centro de sus preocupaciones los recuerdos de infancia y menesterosidad bajo el primer franquismo, opta en Historia de una anatomía por desnudarse, por indagar en los ingredientes, reales e imaginarios, que conforman una biografía. Se trata de un diálogo sereno y lúcido, en el que la ternura acompaña a la introspección y en el que juega un papel esencial el distanciamiento a través de la ironía. El libro, que se abre con una cita de Coetzee ("Un cuerpo dice la verdad"), es un recorrido por los espacios físicos (las manos, la boca, el pelo, la piel), psíquicos (la memoria, la voluntad, los sueños) y por los sentidos que conforman la subjetividad de un ser humano. Sólo en los últimos poemas (en el apartado titulado 'Anamnesis') incorpora elementos ajenos, nos muestra indicios del otro, de los otros, de quien está al otro lado de la "anatomía". La poesía de Francisca Aguirre ha ido, con el paso del tiempo, reforzando el tono conversacional de sus primeros libros -especialmente de Los trescientos escalones (1977)-, despojándose de todo artificio y reforzando su expresión más clara, en algunos momentos próxima a lo naíf, lo que acerca su verso a algunos de los poetas de la generación del 50 que cultivaron un lenguaje directo, casi coloquial (Ángel González, Sahagún, Cabañero). El verso libre, el uso de la comparación en apariencia sencilla pero inteligente y polisémica, los encabalgamientos y quiebros que pone en juego dan lugar a una lírica de confesión serena, para leer en voz baja, como invitando a un diálogo íntimo.

Historia de una anatomía

Francisca Aguirre

Premio Internacional Miguel Hernández 2010

Hiperión Madrid, 2010

86 páginas. 9 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de enero de 2011