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viernes, 24 de diciembre de 2010
Entrevista:DESAYUNO CON... GABRIELA SHALEV

"Sorprende cuántos amigos tiene Israel"

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Menuda, coqueta y llena de energía, Gabriela Shalev está acostumbrada a tomar decisiones rápidamente ante cualquier contratiempo. "Tenemos la maleta en Bucarest", explica caminando deprisa sin perder la sonrisa mientras su pareja busca en el hall del hotel espuma de afeitar. Sonrisa que no se borra cuando estrecha la mano del fotógrafo, aunque la otra mano ya está dentro del bolso, del que extrae un lápiz de labios. ¿Y dónde puede mirarse mientras se pinta? En la brillante puerta del ascensor, naturalmente.

Tal vez su sonrisa en las pequeñas dificultades venga dada por el hecho de que la historia de Shalev esté llena de superaciones. De las de verdad. Sus abuelos maternos murieron en Auschwitz. Los paternos perdieron todo en el Berlín del nazismo, pero salvaron la vida. Ella, nacida en Tel Aviv, se abrió paso en los años sesenta en el mundo académico y del derecho, un universo de hombres. Perdió a su marido en la guerra del Yom Kippur (1973) y tuvo que criar sola a sus dos hijos a la vez que se labraba una reputación internacional como jurista y defensora de la igualdad de género.

La jurista israelí fue la primera mujer que representó a su país ante la ONU

Despacio, mirando directamente a los ojos mientras da sorbitos a su té, relata que hace unos años se instaló en una casa en Even Yehuda, en el centro norte de Israel, "con sus árboles y pájaros". Pero no dejó sus estudios, escribía libros de derecho y vigilaba desde una comisión que la igualdad entre hombres y mujeres que garantiza la ley fuera una realidad. Eso sin dejar de leer a Antonio Muñoz Molina y José Saramago y escuchar música clásica a todas horas, especialmente Bach.

"Un día suena el teléfono y me anuncian: 'Vamos a nombrar a una mujer embajadora ante la ONU'. Yo respondo: 'Por fin ¿cuándo se reúne la comisión?'. Y me dicen: 'Eres tú". Tal vez por primera vez en mucho tiempo Shalev no supo cómo reaccionar. "Al cabo de unos segundos pregunté: ¿Cuándo puedo responder?". La respuesta fue fulminante: "Ayer".

Para Shalev, que acaba de dejar el cargo, han sido dos años muy intensos. "Me pregunto cuándo Israel, un país que no tiene Constitución sino que adoptó la Carta de la ONU, comenzó a ser el chico malo. Y la respuesta es que cuando se creó Israel se convirtió en el Estado 59 de Naciones Unidas. Ahora hay 192, muchos de los cuales no son democracias ni respetan los derechos humanos y votan contra Israel. Pero le sorprendería saber cuántos amigos tiene Israel".

Otra mujer, Tzipi Livni, la había propuesto para el cargo, y esta jurista nacida en 1941 -no quiere decir su edad, pero hay que hacerlo- volvió a empezar. "Al poco de asumir el cargo tuve que hablar ante el Consejo de Seguridad", recuerda mirando el mapa de Israel que ha dibujado en el cuaderno del periodista. "Aquel semicírculo de 15 hombres con trajes oscuros y caras serias... Mi segundo en la legación diplomática me susurró: 'Entre con el pie derecho'. Yo erguí la espalda y me sentí orgullosa".

Shalev cree que la igualdad de hombres y mujeres en Israel es más teórica que práctica. "Tenemos un Gobierno con dos ministras y 30 ministerios. Todo el mundo habla de Golda Meir, pero ¿sabía que reunía a sus ministros en la cocina y les servía té y galletas? Nos queda un largo tramo para llegar al final de la escalera".

Hotel Miguel Ángel. Madrid

- Dos desayunos (cafés, tés, zumo de naranja, fruta, tostadas, mermeladas, quesos y bollería).

Total: 34,56 euros.

Gabriela Shalev cambió la tranquilidad de su casa en Israel por los rascacielos de Manhattan. / LUIS SEVILLANO

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