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Entrevista:ÁNGEL GABILONDO | Ministro de Educación | Examen a la educación secundaria

"España saca un bien. Solo un bien"

El ministro niega la mediocridad de la escuela española tras el estancamiento reflejado por el informe PISA y destaca su equidad. Lo que sí admite es que aún queda lo más difícil; dar el salto hacia la calidad y la excelencia
El informe PISA por comunidades autónomas
El informe PISA por comunidades autónomas EL PAÍS

Ángel Gabilondo (San Sebastián, 1949) responde a esta entrevista sin chaqueta ni corbata, en un Ministerio de Educación vacío, casi fantasmal. Los funcionarios están apurando el puente de la Constitución y ayer era festivo, al menos en el calendario, no tanto en el ministerio: los resultados del informe PISA sobre las destrezas en lectura, matemáticas y ciencias de los chicos de 15 años de 65 países se acaban de publicar. Y la interpretación que se hace de ellos no convence a los responsables educativos del Gobierno.

Pregunta. ¿España está instalada en la mediocridad? Si no es así, ¿podría calificar usted mismo la situación educativa tras la prueba PISA?

Respuesta. Yo pondría en cuestión lo de que está instalada. La educación está precisamente en ebullición, en actividad, en una búsqueda permanente, en un trabajo continuo desde todos los ángulos para encontrar los caminos más adecuados. Si hay que decir en qué situación nos encontramos, en términos educativos se dice bien, está bien. Bien no es sobresaliente ni notable, pero tampoco aprobado ni suspenso. España saca un bien, solo bien. Y no me conformo, porque nosotros vamos hacia procesos de excelencia. Tenemos que trabajar para mejorar mucho.

"No quiero que los profesores sientan desaliento al ver el informe PISA"

"No tenemos sobresaliente ni notable, pero tampoco suspenso"

"No va a haber milagros, ni con este Gobierno ni con ninguno"

"El de Corea no es mi modelo educativo, es muy competitivo"

P. ¿Por qué el sistema educativo no alcanza la media en los resultados de la OCDE?

R. No estamos satisfechos, pero hay que saber de dónde venimos y reconocer el esfuerzo que ha hecho este país para avanzar, se han incorporado miles y miles de estudiantes y con un sistema muy inclusivo, que atiende necesidades muy específicas. Nos ha costado desde el punto de vista presupuestario y de la participación de toda la sociedad. Eso ya ha cambiado. También hay cosas que no hemos hecho bien: la rigidez del sistema, los valores que han imperado de éxito rápido y fácil...

P. Pasa el tiempo y España parece que no se mueve en la tabla de resultados. ¿No calan las medidas en la escuela?

R. Avanzamos, pero lo hacen demás países. Han calado muchas cosas: objetivos, escolarización. Que España tenga un sistema educativo de los más equitativos es absolutamente determinante. Podemos decir a todas las familias españolas que sean de la condición y el nivel cultural, social o económico que sean van a tener oportunidades educativas. ¿Esto no es noticiable? muy especiales, gentes de otros países, más profesores, programas individualizados.

P. Pero la equidad ya salía bien en anteriores pruebas de PISA. ¿Por qué no se salta a la calidad?

R. Hay que dar ese salto de calidad. Requiere inversión, pero también participación y el esfuerzo de toda la comunidad: familias, profesores, estudiantes; implicación y consenso, ese es el camino. Esto incentivaría mucho a los profesores. Y programas específicos para lectura, ciencias, para los que tienen peores resultados, para incorporar a los que vienen de otras culturas. Y un poquito de dinero.

P. Dicen que los resultados están afectados por los muchos repetidores que han participado en la prueba.

R. El 36% era repetidor. Se suele decir que en España el sistema es un coladero, pero no pueden ser verdad las dos cosas: que sea un coladero y que a la vez repita el 36%. Igual es más exigente de lo que creemos.

P. ¿Si la repetición, tal cual está, no sirve, por qué no la eliminan o la cambian?

R. No estoy en contra de ella, pero es más importante la individualización, la atención personalizada de los alumnos, el papel del profesor, programas de recuperación. Como en Finlandia.

P. La educación personalizada tampoco es algo nuevo, se lleva insistiendo en ello hace tiempo.

R. Y en algunos centros ya da muy buenos resultados. Hay muchas diferencias entre los alumnos, de dónde proceden, de los libros que hay en casa, de si el ámbito es rural o no. La condición y el entorno socioeconómico determinan mucho la educación, pero hay centros que trabajan con muy buenos resultados a pesar de ello. Todos los datos confirman que el papel del profesor, del centro y la programación singularizada son determinantes, pero eso no se logra de un día para otro. No va a haber milagros, ni con este Gobierno ni con ninguno. El papel de los centros es lo importante, la organización de los centros y cómo distribuye sus recursos y las prioridades que tiene. Tenemos programas para apoyarles en sus objetivos. No quiero que los profesores sientan desaliento al ver este informe. Yo les animo a que estén tranquilos y persistan en su trabajo.

P. Los métodos de enseñanza de los docentes es una de las prácticas más inamovibles del sistema educativo. ¿Cree que también es de las más antiguas en la escuela Española?

R. En general hemos tenido un sistema docente bastante convencional, de alguien que se sienta y transmite el saber. Pero los métodos de participación, de democratización, las nuevas tecnologías, la innovación, favorecen el éxito en los resultados. Dejemos de satanizar la innovación. En España ha habido un gran esfuerzo pedagógico serio, pero también algunas resistencias.

P. ¿Por parte de los docentes?

R. No, en general. Lo difícil es buscar el equilibrio. Conocimientos, competencias y valores tienen que ir juntos. A algunos profesores lo que les pasa es que han oído ya muchos discursos, han visto pasar leyes, ministros y ministras, cada uno con su buena nueva, y ya no es que duden de la buena voluntad de cada uno, es que acaban pensando que lo que se necesita es estabilidad normativa y claridad en los objetivos que se plantean.

P. Pero ¿la formación docente es buena o habría que cambiar el sistema de acceso de los maestros a las escuelas con un periodo previo de prácticas, como propuso el ministro Rubalcaba recientemente?

R. Hay cosas que se aprenden teóricamente y luego se aplican, pero otras solo se aprenden con la práctica, por eso me parece bueno el acceso del profesorado vinculado a la formación práctica. Siempre con el consenso. Ya tenemos la madurez suficiente para ir planteándolo, sin alarmas.

P. ¿Cabe la posibilidad de que los equipos directivos decidan a qué profesores contratan, como ocurre en Finlandia?

R. Creo que sí, pero dentro de lo que podría ser una oferta en igualdad de oportunidades y respetando los derechos adquiridos de todo el profesorado y los acuerdos con los agentes sociales. Pero habría que ver primero cómo se conforman esos equipos directivos; ese es otro debate.

P. Tanto PISA como la evaluación de Primaria del ministerio dibujan un mapa con la mitad norte más exitosa que la sur.

R. La relación entre la sociología, el sistema productivo y los resultados educativos es muy estrecha. Si se mira el abandono y el fracaso escolar, se dan en zonas con más turismo, más construcción, más servicios. Tiene más que ver con esto que con las políticas educativas. No es solo el sur, también parte de levante hasta Baleares, donde concurren muchos factores.

P. En todo caso hay comunidades con peores resultados, siempre, que el resto. ¿No habría que compensarlas con una especie de fondo de cohesión?

R. Sin querer quitarle importancia, no siempre es un problema de inversión. También lo es de una verdadera transformación sobre la importancia que da la sociedad a la educación. El presidente de Andalucía, José Antonio Griñán, ha convertido la educación en el corazón de su política como la vía para la transformación del modelo económico andaluz, es una orientación valiente y atinada. Hace falta una renovación cultural y sociológica. Es lo que pasa en Corea, no solo están los resultados de los alumnos, también la importancia que da toda la sociedad coreana a la educación. Por cierto, que Corea no es mi modelo educativo, aunque hay cosas que admiro, pero hay una concepción de la educación muy competitiva, con internados para el acceso a la universidad donde les apagan la luz y van con linternas a los baños para seguir estudiando. Es una mentalidad que respeto, pero no sé si se corresponde con el modelo español de vida y de sociedad.

P. Si los factores socioeconómicos se quedan cortos para explicar la situación y lo importante es la organización interna de los centros, ¿hay que pensar que en algunas comunidades los colegios no lo están haciendo tan bien como en otras?

R. No, lo que tenemos que pensar es que esto de dejar los estudios para ir a trabajar a la construcción no es la panacea, lo de emplearse cuanto antes sin tener la formación adecuada para luego quedarte en el paro y sin formación es el camino equivocado. Tenemos que hacer otras políticas, como son certificar lo que cada uno sabe, decirle qué complementos de formación puede conseguir.

P. ¿No es frustrante no avanzar lo suficiente cuando hay países que sí lo han hecho en el mismo tiempo?

R. Yo creo que sí avanzaremos. Y no será una cosa del Ministerio de Educación sino de todo el país, porque existe la percepción en toda la sociedad de que la educación es una prioridad. Si no decaemos yo creo que va a haber un cambio en pocos años. No creo en discursos de resignación, es un mal mensaje no esperar más de este país. Podemos más como país. Y yo estoy viendo que las comunidades que se lo han tomado en serio han logrado buenos resultados.

P. ¿Andalucía y Baleares no se lo han tomado en serio?

R. Sí, pero de nuevo está la construcción, 1,2 millones de puestos de trabajo que se han venido abajo. La construcción seguirá existiendo, espero que con sistemas un poco más diversificados, y el turismo también, pero no va a emplear a tanta gente. Ahora hay que reorientarles profesionalmente. Además, en la Ley de Economía Sostenible flexibilizamos todo el sistema de FP. El año 2011 será el año de la FP.

Lo que no saben responder

La prueba PISA consta de dos tipos de preguntas. Esta es una básica para medir la comprensión lectora.

- Cómo cepillarse los dientes. ¿Se vuelven nuestros dientes más y más blancos cuanto más tiempo y más fuerte los cepillamos? Los investigadores británicos responden que no. De hecho, han probado muchas alternativas distintas y al final han descubierto la manera perfecta de cepillarse los dientes. Un cepillado de dos minutos, sin cepillar demasiado fuerte, proporciona el mejor resultado. Si uno cepilla fuerte, daña el esmalte de los dientes y las encías sin quitar los restos de comida o la placa dental. Bente Hansen, experta en el cepillado de los dientes, señala que es una buena idea sujetar el cepillo de dientes como se sujeta un bolígrafo. "Comience por una esquina y continúe cepillándose a lo largo de toda la hilera", dice. "¡Tampoco olvide la lengua! De hecho, ésta puede contener miles de bacterias que pueden causar mal aliento".

- Preguntas. 1.- ¿De qué trata el artículo? 2.- ¿Qué recomiendan los expertos británicos? 3.- ¿Por qué debes cepillarte la lengua? 4.- ¿Por qué se menciona un bolígrafo en el texto?

- Respuestas. 1.- De cómo cepillarse los dientes. 2.- No cepillarse demasiado fuerte. 3.- Para eliminar las bacterias que causan el mal aliento. 4.- Como ejemplo de cómo debe sujetarse el cepillo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de diciembre de 2010

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