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Merkel eleva la carga fiscal para cubrir el déficit de la sanidad

Los trabajadores alemanes tendrán que pagar más por el seguro médico

Los asalariados en Alemania pagarán más por su seguro médico. El Parlamento federal (Bundestag) aprobó ayer la polémica reforma de la Seguridad Social impulsada por el Gobierno de Angela Merkel que encarecerá a partir de enero las cotizaciones del 14,9% al 15,5% del salario bruto. Este es el camino elegido por el Ejecutivo democristiano-liberal para atajar el déficit del sector de la sanidad, que se calcula rozará los 10.000 millones de euros este año.

Los trabajadores asumirán este encarecimiento aportando el 8,2% del salario, mientras que el empleador seguirá pagando el 7,3% restante hasta completar la cuota del 15,5%. Los asegurados cargarán también con las posibles dificultades económicas de las diversas aseguradoras públicas, que podrán gravar a sus clientes con cuotas fijas del 2% añadidas, independientes del nivel de ingresos de cada uno.

La coalición que preside Merkel llevaba meses debatiendo la reforma impulsada por el ministro de Sanidad, el liberal Philipp Rösler. Además de la polémica subida de las cotizaciones, la reforma supone también una consolidación de los seguros médicos privados. Ello, según la oposición de centro-izquierda, fundamenta un sistema de salud "de primera, segunda y tercera clase". Unos 8,5 millones de alemanes disfrutan de seguros privados mientras 72 millones están en el sistema público.

Los socialdemócratas del SPD argumentaron que la reforma divide a los asegurados en el sistema público en dos categorías. Esto será propiciado por la introducción del "pago por adelantado" de los servicios médicos, cuya factura podrá después enviar el paciente a la mutua para solicitar su reembolso. Este sistema, critica el SPD, hará que quienes pueden permitirse adelantar el dinero de su bolsillo obtengan con ello una atención más rápida, asumiendo el riesgo de que la aseguradora no apruebe el pago.

Hoy, la mayoría de los pacientes con seguro público prefieren que el médico presente a la aseguradora el coste de los tratamientos según las tarifas públicas preestablecidas. Los seguros privados y los pacientes que adelantan el dinero de su bolsillo recibirían tratamientos fuera de ese esquema tarifario.

El ministro Rösler rechazó las críticas, argumentando que la reforma establece un marco "sostenible y socialmente equilibrado" para la financiación del sistema de salud. Ni la canciller Merkel, ni su vice, el liberal Guido Westerwelle, intervinieron en el debate final.

El Parlamento también aprobó una serie de normas que limitan el poder de las compañías farmacéuticas para fijar los precios en el mercado, en un esfuerzo para recortar los gastos del sistema de seguros sanitarios en 2.000 millones de euros. La medida limita el precio que las firmas farmacéuticas pueden cargar a los medicamentos prescritos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de noviembre de 2010