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El tocomocho aún funciona

Siete detenidos acusados de vender a sus víctimas billetes de lotería y de la ONCE supuestamente premiados

El timo del tocomocho sigue funcionando en Madrid. Una familia, con miembros de tres generaciones, se dedicaba de lleno a este negocio con el que lograba conseguir un mínimo de 3.000 euros al día. Para ello estafaban a sus víctimas con la venta de billetes de lotería y de la ONCE que supuestamente habían sido premiados. Algunas víctimas llegaron a entregarles hasta 15.000 euros, según informó ayer la Jefatura Superior de Policía de Madrid. Los agentes de la comisaría de Usera-Villaverde han detenido a siete integrantes de este clan de estafadores, que se caracterizaba por llevar un alto nivel de vida.

La forma de actuar de la banda siempre era la misma. Uno de ellos se hacía pasar por una persona de origen gallego que, al entablar conversación con la posible víctima, se hacía pasar por analfabeto. El elegido solía ser siempre una persona mayor, de entre 70 y 80 años, a la que se le enseñaba un fajo de décimos de un billete de lotería que supuestamente había sido premiado. El supuesto analfabeto fingía no atreverse a cobrar el premio en el banco y, para que le creyese, le mostraba al anciano un falso listado de billetes de la lotería. La víctima podía así comprobar que el décimo en cuestión correspondía al primer premio.

Durante la conversación, intervenía un gancho, integrante de la familia de estafadores, que ofrecía dinero en efectivo para participar en el cobro del falso premio. A la víctima se le ofrecía que pagara la misma cantidad de dinero para hacerse con los décimos. Eso sí, siempre ganaba porque el supuesto premio era mucho más grande que el desembolso que tenía que hacer.

Para recaudar el dinero montaban al anciano en un coche y le llevaban a la sucursal bancaria donde tenía la cuenta para que sacara el dinero en efectivo. En algunas ocasiones llegaron a visitar hasta cinco sucursales en una misma mañana. Tras realizar los reintegros, los estafadores ponían cualquier excusa para separarse del perjudicado y huir a toda velocidad. Otras veces, lo que hacían era dar el cambiazo y en un descuido de la víctima sustituían el dinero de su cartera por cartulinas cortadas con el mismo tamaño que los billetes de curso legal.

La primera denuncia fue presentada en la comisaría de Usera-Villaverde el pasado junio. En este caso, los estafadores pidieron a la víctima que les comprara un bocadillo, momento en el que huyeron.

Pelucas y gafas

Los siete detenidos son cuatro mujeres y tres hombres que pertenecen a tres generaciones de una misma familia. Algunos, de hecho, son ya viejos conocidos de la policía, que los ha detenido en más de una ocasión.

Cuando los agentes entraron en los pisos de los detenidos, tras el correspondiente mandamiento judicial, decomisaron numerosos efectos que utilizaban para cometer estafas: boletos de apuestas antiguos, listados de premios, tacos de cartulinas del tamaño de los billetes de 50 euros, diversas gorras y gafas para caracterizarse, cartillas bancarias y cerca de 6.000 euros en efectivo, además de numerosas joyas y relojes de marca. Los agentes también se incautaron de tres vehículos, uno de los cuales (de color oscuro) era el que utilizaban para llevar a sus víctimas a los bancos.

Según los investigadores, los detenidos cometían al menos una estafa al día, con beneficio mínimo de 3.000 euros. Todos los detenidos han ingresado en prisión, según fuentes policiales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de noviembre de 2010

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