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El Papa recupera la tiara

Quienes el domingo pasado asistieron al ángelus en la plaza de San Pedro, en Roma, vieron el escudo que estrenaba Benedicto XVI. El tapiz colgado de la ventana incluía una novedad que ha generado ciertas suspicacias. El Papa ha recuperado para su emblema la (opulenta) tiara en sustitución de la (menos opulenta) mitra que adoptó al iniciar su pontificado. Se desconoce a qué obedece el cambio.

El teólogo José María Castillo considera que la novedad supone un retroceso. "Lo que cualquiera puede pensar es que el Papa elimina un signo claramente religioso [la mitra] y lo sustituye por uno estrictamente político [la tiara], que es imperial y, por tanto, autoritario".

Recuerda este teólogo que Pablo VI dejó de usar la tiara, una inmensa corona de tres niveles con multitud de piedras preciosas incrustadas, y la silla en la que era llevado sobre los hombros. Fue en 1963, tras el Concilio Vaticano II. Pero la tiara siguió en los escudos papales. Al teólogo Juan José Tamayo también le disgusta el cambio: "Este Papa es amigo de recuperar símbolos que le vinculan a la Edad Media". Y explica que la tiara representa los tres poderes que detentan los Pontífices: el magisterio (definir qué es la verdad), santificar (perdonar los pecados y administrar los sacramentos) y gobernar (la Iglesia).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de octubre de 2010