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lunes, 11 de octubre de 2010

España pasará a crecer más que Alemania, Francia e Italia desde 2013, según el FMI

- El Fondo cambia el perfil de salida de la crisis de España tras las reformas - Se mantendrá en cabeza de las grandes economías del euro de 2013 a 2015

Hacer previsiones es difícil, aunque lo realmente complicado es hacerlas sobre el futuro, dice un viejo aforismo económico. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ofrece algunas sorpresas en su último Informe Económico. Una de las destacadas, que España crecerá a partir de 2013 más que la eurozona. Por encima de Alemania, Francia, Holanda y sobre todo de Italia, las grandes economías del euro.

El Fondo ve más claridad al final del túnel para España: mejora ligeramente los pronósticos para 2010 y 2011, pero a medio plazo el avance es sustancial -superior al 2% desde 2013- y coincide con revisiones menos optimistas para otros países. En resumen: a España le va a ir algo mejor de lo esperado, y al resto de Europa, algo peor. Se trata en parte de un rebote técnico, fruto de los modelos estadísticos del FMI. Pero de alguna manera le quita fuerza al mantra de una salida de la crisis a cámara lenta para España.

El tirón solo permitirá recuperar parte del terreno perdido en la crisis

El Fondo mantiene que la recuperación será débil y la caída del paro, muy lenta

Siempre hay que tomarse las predicciones del Fondo con un saludable escepticismo: en ocasiones fallan con estrépito. Pero las estadísticas muestran al menos que algunas cosas están cambiando. A preguntas de este diario, Jorg Decressin, jefe del departamento de Europa del FMI, explica que hay "signos evidentes de que España está ajustando con rapidez algunos de los desequilibrios acumulados en los años del boom: lo peor ya ha pasado". Pero a pesar de ese cambio de viento, y sobre todo de que las cifras sean mejores que las de la UE a medio plazo, "el escenario central sigue siendo una recuperación débil, frágil, que se reflejará por ejemplo en una caída del paro muy gradual". Fuentes del Fondo atribuyen parte de la mejora desde 2013 a un rebote puramente estadístico: si España se rezaga en estos momentos, después tiene que salir más aprisa porque su crecimiento potencial sigue siendo elevado. Las mismas fuentes añaden que España recuperará los niveles de riqueza previos a la crisis en 2013, más tarde que Francia, Alemania y Holanda, y solo con más celeridad que Italia. Aun así, el tirón solo permitirá recuperar parte del terreno perdido respecto al resto de la eurozona durante la crisis.

Y aun así, los datos son un soplo de aire fresco en una economía con dos agujeros tremendos -el desempleo y el pinchazo inmobiliario-, con una retahíla de debilidades inacabable: déficit comercial endémico, problemas en el sector financiero, un volumen de endeudamiento fenomenal en el sector privado y cada vez más en el público, que ha provocado una crisis fiscal y ha obligado al Gobierno a dar un giro en su política económica.

Encabezado por la vicepresidenta Elena Salgado, el equipo de Economía desplazado a Washington atribuye parte de la mejoría al efecto calendario ("España empezará a crecer más tarde que Europa y después el rebote será mayor"), pero también a las reformas y al final del pinchazo en la construcción: "El ajuste inmobiliario ha sido muy fuerte, de 700.000 viviendas anuales construidas en los años del boom a menos de 100.000; ese ajuste acabará en 2013 y desde ahí las cifras deben mejorar", explican fuentes del Ministerio. Aun así, los datos que maneja el Gobierno son sensiblemente más optimistas: según sus vaticinios, España crecerá por encima del 2,5% en 2012 y 2103, en torno a medio punto más que el FMI.

Para el ex vicepresidente Pedro Solbes, asesor del Fondo, "las previsiones del Fondo pueden cumplirse". Con algunos peros: "Siempre en función de las medidas que se tomen, y siempre que el escenario internacional no se complique". Solbes apunta a una salida del túnel "relativamente lenta, al menos por dos razones: el paro y el sector inmobiliario".

El Gobierno confía en que el consumo y las exportaciones tiren de la economía más de lo que piensan las instituciones internacionales y en general los mercados. Y en Washington se detecta una sensibilidad diferente para con España desde la crisis de la deuda y los posteriores recortes, reformas y demás. "España ha hecho las cosas bien, aunque no hay que perder de vista que va a tardar en volver a niveles normales de paro", asegura Paul Romer, de Stanford. "Las percepciones han cambiado, España se ha despegado de los países más atacados y el FMI suele estar muy atento a eso. Digamos que las noticias han pasado de catastróficas a razonablemente malas. A partir de ahí solo queda mejorar", añade Luis Servén, del Banco Mundial.

Otros expertos aguan más el optimismo del Fondo. "A tres años vista, las previsiones no tienen ningún valor. Y menos si se sostiene que el crecimiento va a volver a niveles previos a la crisis, como si nada hubiera pasado. Diga lo que diga el FMI, a España le va a costar mucho recuperar la distancia que se ha abierto y que aún va a ampliarse en 2011 y 2012 con la eurozona", dice Daniel Gros, del Center for Economic Policy Research de Bruselas. "Puede ocurrir un milagro; yo no confiaría demasiado. España tiene un largo camino por delante", cierra Costas Lapavitsas, del think tank británico RMF.

Fainé: "2013 será el punto de inflexión"

El FMI despierta siempre controversia: para la historia queda su papel en las crisis latinoamericanas y asiáticas de los ochenta y noventa, los años de plomo del Consenso de Washington, del fundamentalismo de mercado, del legado de Reagan y Thatcher, que llegó a dominar una institución que despierta recelos en los países que probaron sus recetas, tan duras como en ocasiones contraproducentes.

Pero ahí está también su liderazgo en la Gran Recesión, en la que dio un giro y se permitió aconsejar estímulos keynesianos. Ahora incluso ve con buenos ojos que algunos países fijen controles de capital para evitar burbujas. Da igual: el FMI es aún polémico. Tanto por sus consejos como por sus pronósticos.

El cambio en el perfil de la crisis para España después de las reformas emprendidas -que siguen escrupulosamente el camino marcado por el FMI para España desde hace años: reforma laboral, de pensiones, de los mercados de bienes y servicios y control del gasto público- deja ese mismo reguero de polémica. Los expertos consultados no coinciden al evaluar su diagnóstico. Isidre Fainé, presidente de la CECA, es rotundo: "2013 va a ser un punto de inflexión para España: tanto el sector financiero como la economía van a estar entonces listos para volver a tirar". Guillermo Calvo, de la Universidad de Columbia, representa el otro extremo: "Es difícil ser optimista salvo si un día nos despertamos y España ha conseguido mudarse a Asia", bromea. Y continúa: "¿Qué queda del milagro de los 15 años del boom? Un espejismo: España no hizo nada, y ahora le espera un largo ajuste si las condiciones no cambian".

Las dudas siguen ahí. "El déficit por cuenta corriente es aún abultado pese a la crisis y puede presentar dificultades de financiación. Es probable que España crezca, pero difícil que lo haga más que la zona euro porque hay que encontrar un sustituto a la construcción, que no aparecerá de la nada", cierra Tomás Baliño, ex subdirector del FMI.

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