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Crítica:

Una mentira verdadera (o viceversa)

En Dios salve a la reina (1980), Malcolm McLaren, con la complicidad del director Julien Temple, contaba la génesis del punk -y, en particular, la construcción de ese fundamento de su mitología que fueron los Sex Pistols- en clave de estafa cultural y diabólica estratagema mercantil. La realización de la película depositó sobre los hombros de Temple tal cargamento de culpa que el cineasta, años más tarde, se vio impelido a contar su verdad sobre los Sex Pistols en la notable La mugre y la furia (1999), trabajo que, con todo, no llegó a invalidar el poder de la valiosa, iluminadora mentira que fue Dios salve a la reina. McLaren quizá distorsionó la historia del punk, pero su gesto exhibicionista delató no pocas verdades sobre la estrategia (venal, publicitaria) que palpita bajo buena parte de los fenómenos culturales de la contemporaneidad.

EXIT THROUGH THE GIFT SHOP

Dirección: Banksy.

Intérpretes: Banksy, Thierry Guetta.

Género: documental. Reino Unido, 2010.

Duración: 87 minutos.

MÁS INFORMACIÓN

Primer largometraje de una de las figuras clave del street art -el esquivo, enigmático, brillante Banksy: un artista sin rostro, pero con discurso-, Exit through the gift shop también podría estar contando a sus espectadores una hermosa (y ácida) mentira, pero, en un sentido profundo, su excelencia se mantiene a salvo de las consecuencias de esa eventualidad. Con un sofisticado sentido del humor que se apoya en las ambigüedades del sobrentendido, el documental plantea la singular estratagema narrativa de alterar el foco de sus intereses: lo que, en principio, iba a ser un trabajo que documentase la emergencia furtiva de un street art condenado, por naturaleza, a una existencia efímera se transforma en la crónica de la forja, por simpatía, de una identidad artística definida en la impostura y el simulacro.

Exit... no está aquí para dar respuestas, sino para formular las preguntas más pertinentes sobre el arte contemporáneo, sus relaciones con el mercado, la caducidad y perversión de toda contracultura y los espejismos del genio. El crítico, en este caso, tiene claro que está ante una obra maestra, pero no sabría determinar si del documental, del mockumentary o de la poscomedia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de octubre de 2010