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Reportaje:

La modernidad baila cumbia revolucionada

El festival Chico-trópico acerca a Casa de América la nueva 'invasión' tropical

Nacida en Colombia, la cumbia era el más humilde de los ritmos sudamericanos, pero ha resultado el más viajero. En los últimos tiempos, hasta la modernidad se ha contagiado. Mañana, "un encuentro de experimentos tropicales" lleva la cumbia revolucionada hasta la Casa de América. Aquí resumimos lo que conviene saber sobre la próxima invasión.

1. El latido africano. Producto del mestizaje colombiano, la cumbia suma percusiones africanas, formas narrativas españolas y flautas indígenas, como las gaitas o el pito atravesao. A partir de 1940, la cumbia llegó a las ciudades y se reencarnó en opulentas orquestas de metales, como la del clarinetista Lucho Bermúdez o la Sonora Dinamita. Pero ha sido en su forma más práctica -combos electrificados- como la cumbia ha conquistado todo el continente.

Era el más humilde de los ritmos latinos, pero ha resultado el más viajero

2. Chicha psicodélica. Por su propia elementalidad, la cumbia ha sido material flexible que se ha adaptado a las circunstancias. En la AmazonÍa peruana, tomó la forma de chicha, que acabó conquistando los espacios urbanos. Debido a la exuberancia de sus guitarras eléctricas y algunas referencias a alucinógenos como la ayahuasca, la chicha ha adquirido seguidores en el universo del rock. Ayudan las recopilaciones del sello madrileño Vampi Soul, como Cumbia beat.

3. La cumbia villera. Hablamos de una música sencilla, de querencia popular, que prende en poblaciones olvidadas. Así, en las villas miseria argentinas ha brotado la cumbia villera, que incluye letras sexualmente explícitas y complicidades con la delincuencia.

4. La parada mexicana. Por encima incluso de Colombia, México es el primer mercado de la cumbia. De hecho, agrupaciones colombianas como la Sonora Dinamita franquiciaron agrupaciones locales para cubrir la demanda del país de los aztecas. Allí han prosperado formas aberrantes como la tecnocumbia, pero su omnipresencia también ha permitido el acercamiento de productores audaces, que hacen grabaciones pensando en los sonideros, los efectistas pinchadiscos que animan fiestas. Un modelo son algunos trabajos de Celso Piña, alias El Rebelde del Acordeón.

5. Plataforma Brooklyn. El barrio neoyorquino, con sus altos porcentajes de población latina y creadores curiosos, ha funcionado como incubadora para experimentos que parten de la cumbia y ritmos hermanos. Los cumbia parties acogen a bandas locales como Chicha Libre -dirigida por un francés, Olivier Conan- o a los chilenos Chico Trujillo. Siguiendo el ejemplo del colectivo argentino Zizek o el mexicano Toy Selectah, se cultiva la cumbia digital, que ya cuenta con llenapistas del calibre de Brooklyn cumbia, del estadounidense Uproot Andy.

6. Una guía para iniciarse. El fenómeno de los cumbia parties se está reproduciendo en locales cool de Berlín o Londres. El sello Nascente acaba de publicar su Beginner's guide to cumbia, un triple CD que presenta el pasado, el presente y la future cumbia, donde aparecen remezclas de artistas tan inesperados como el Instituto Mexicano del Sonido o los catalanes de La Troba Kung-Fu.

7. El primer Chico-trópico. Mañana, a partir de las 20.00, se desarrolla en la Casa de América el primer Chico-trópico: encuentro de experimentos tropicales. Los comisarios, Sara Brito y Bruno Galindo, apuestan por esa terra incógnita a la izquierda de la world music, donde chocan ritmos de raíz y experimentación lúdica. Debutan con la cumbia y han confeccionado un cartel prometedor que encabeza Dick El Demasiado, un holandés maduro que desde Buenos Aires ha promovido lo que llama cumbia lunática. De Argentina también vienen los inclasificables Síquicos Litoraleños, que prometen "chamamés psicodélicos, cumbias atonales y folk ruidista". Y se completa con un trío arty de México DF, Sonido Changorama, que enriquece su cumbia digital con capturas de sonidos de la calle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2010