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CARTAS AL DIRECTOR

Tibio alto el fuego de ETA

La banda terrorista ha anunciado, una vez más, su alto el fuego condicionado ante un medio de comunicación extranjero como la BBC. Las claves que han podido influir para tomar esta decisión no escapan de la lógica: mostrar su victimismo, unido a que el Gobierno y las fuerzas de seguridad han hecho una labor extraordinaria, debilitando cada vez más a esta banda de cobardes encapuchados. Alfredo Pérez Rubalcaba, al frente del Ministerio del Interior, ha recalcado que no va a variar ni un ápice su política antiterrorista y esa declaración refuerza su compromiso de no caer en el error de ser engañados, como ha ocurrido en otras treguas. Esta quinta tregua es insuficiente, así han coincidido la mayoría de los partidos políticos, incluida la izquierda abertzale. Durante casi sus 50 años de extorsión, muerte y terror, poca credibilidad ha acompañado a ETA. Siempre que han intentado abrir una puerta a un posible acuerdo les ha servido para rearmarse y han vuelto a realizar lo que mejor saben hacer que es matar.

Es obvio que han perdido posiciones, las últimas desarticulaciones de los comandos así lo avalan; que el partido político concomitante durante años, Batasuna, está ilegalizado y sin ninguna oportunidad de concurrir a las urnas, y que las propias divisiones internas en la cúpula de la banda hace que el balance sea bastante calamitoso. Es imprescindible que esta formación política haga una declaración clara, firme y sin tibiezas de no estar al lado de los terroristas y que, por el contrario, desean estar al lado de todos los demócratas.

En el reciente comunicado etarra hay al menos un detalle que muestra la extrema debilidad mental del nacionalismo lunático: la azafata pronuncia el euskera con una fonética perfectamente española, incluso con unas inflexiones y una línea melódica que ya quisieran nuestros periodistas de radio y televisión, empeñados -salvo escasas excepciones- en hablar un español robótico. Tengo amigos vascos que solo hablan español y lo hacen con un acento de su tierra que daría envidia a la escondida bajo el burka terrorista. Si no fuera porque matan, darían risa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de septiembre de 2010