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domingo, 29 de agosto de 2010
Reportaje:Dinero & inversiones

La volatilidad también es arte

Los precios de las obras de artistas contemporáneos están a menudo reñidos con las leyes tradicionales de la oferta y la demanda

Jose Mugrabi es uno de los grandes coleccionistas de arte contemporáneo. Apasionado de Andy Warhol, posee unas 800 pinturas del rey del arte pop. Teniendo en cuenta que el pintor estadounidense creó entre 1952 y 1987, año de su muerte, 8.000 cuadros, Mugrabi controla el 10% del mercado mundial de warhols. "Es una situación que en cualquier otro mercado sería considerada monopolística y, por tanto, no se permitiría", afirma el coleccionista y empresario Marcos Martín Blanco, quien también cuenta con obras de este creador en su colección.

No es un mercado pequeño el que maneja Warhol. Hablamos de cientos de millones de euros. "Al fin y al cabo, Warhol es a este elitista mundo lo mismo que el índice Dow Jones a la Bolsa", reflexiona el abogado y coleccionista Paco Cantos. De hecho, muchos competidores por la obra de Warhol han acusado a Mugrabi de manipular el mercado pujando en exceso, por ejemplo, por trabajos menores. Él se excusa argumentado que "defiende" la obra "de un artista al que ama", como la defienden sus galeristas (Larry Gagosian o Bruno Bichofberger).

En estos momentos de crisis se están haciendo descuentos muy altos

Es difícil entender el porqué de las cotizaciones de algunos artistas

Entonces, ¿dónde está el límite entre manipular y defender? Cuando se supo que la célebre calavera de diamantes creada por el británico Damien Hirst, For the Love of God (Por el amor de Dios, la expresión que profirió la madre de Hirst al enterarse del extravagante proyecto de su hijo), había sido comprada por 60 millones de euros por un consorcio en el que estaban el propio autor y algunos de sus galeristas, como Jay Jopling, dueño de White Cube, ¿se estaba defendiendo al artista o alterando sus precios? "Pues más parece lo segundo que lo primero", dice Martín Blanco. "En puridad, el mercado del arte contemporáneo y sus precios deberían regirse por las reglas de la oferta y la demanda, y encontrar un lugar intermedio de acomodo. Pero la práctica demuestra que no siempre es así". Para María García Yelo, directora del departamento de arte moderno y contemporáneo de

Christie's, lo ocurrido con la venta de la calavera está más cerca de una performance que de una subasta. "Un hito", a su juicio, "en la historia del arte contemporáneo".

Está claro que la gravedad no es una fuerza que afecte a este mundo. Es difícil entender el peso que alcanzan las cotizaciones de algunos creadores. "Los precios son absolutamente manipulables. El mercado, y no la trayectoria del artista, es quien manda. Puede ser un creador flojo, pero si tiene una galería potente, entonces sus precios serán altos", critica el coleccionista mallorquín Juan Bonet. Subidos a esta aparente arbitrariedad, "hay muchos artistas cuyos precios no se corresponden con su currículo", indica la coleccionista Ana Campesino. Y subraya: "El gran peligro lo corren los artistas jóvenes, cuya carrera se puede poner, y se pone, en peligro por precios excesivamente altos al comienzo de su trayectoria". Y cita como ejemplo la bajada en los precios que están viviendo las obras del dúo Muntean & Rosenblum tras varios años de fuertes subidas.

Y es que los riesgos están muy presentes. Los galeristas norteamericanos o británicos no tienen reparos a la hora de bajar las cotizaciones de sus artistas si no se venden las obras o se hace con dificultad. Esto es impensable en las galerías españolas. Todo lo contrario. "Estamos pendientes de nuestros artistas y defendemos sus precios en las subastas, pues somos responsables de toda su obra. En ocasiones compramos sus trabajos cuando salen a subasta, ya que en ciertos casos lo hacen con precios gancho para atraer a los compradores", puntualiza la galerista Soledad Lorenzo. Se refiere a precios por debajo de los que marca la galería.

"El vehículo para regular a la baja el precio de un artista es el descuento", matiza Carlos Urroz, director de la feria de arte contemporáneo Arco. "Una galería ofrecerá un descuento alto de aquellos creadores que tengan un precio por encima de lo que señala su mercado. Mientras que sucederá lo contrario con quienes disfruten de una demanda elevada", precisa Urroz. O como dice el artista Daniel Canogar: "Hay que distinguir entre los precios oficiales que se publican y los reales. En estos momentos de crisis se están haciendo descuentos muy altos". Y aclara: "A pesar de todo, en España hay bastante transparencia en el mercado".

Interesante también es cómo afronta la disyuntiva de los precios otra de las galeristas españolas,

Elba Benítez. Esta profesional distingue entre artistas que trabajan con ella, como galería madre, por así decirlo, y los que proceden de una exterior. En este último caso, es esa galería externa quien fija el precio del creador. Y lo contrario sucede con los artistas propios. "Lo que hacemos es trabajar para formar una demanda de las obras. El precio sería una suma de esa demanda y del currículo del artista", indica Elba Benítez.

Ahora bien, en el vórtice de toda la inestabilidad en el mundo del arte se han instalado las casas de subastas. "La ilusión es pensar que el mercado de las subastas es el verdadero mercado. Y es una ilusión porque resulta fácil manipularlo", explicaba Josh Baer, periodista especializado en el mercado del arte contemporáneo y editor del boletín más reputado de este mundillo, The Baer Faxt, en el documental La burbuja del arte contemporáneo. Pues basta un selecto grupo de millonarios dispuestos a sostener entre ellos los precios de un artista para que se altere el mercado.

María García Yelo, de Christie's, niega la mayor y recuerda que comportamientos de este estilo son la excepción. Como la práctica, ahora desterrada, de que la propia sala de subastas financiara las compras de sus clientes, algo que distorsionaba los precios.

Por el contrario, Eduardo Bobillo, director del departamento de arte contemporáneo de

Alcalá Subastas, admite esta situación, aunque matiza que "si son solo unos pocos

[galeristas y coleccionistas] quienes mantienen esos precios y no se crea una base de mercado más amplia y sólida, esas cotizaciones no se podrán sostener a largo plazo". Raúl Cocero, de la galería

La Caja Negra, reivindica que son negocios distintos los que se desarrollan en el mercado primario y en el secundario. "Una galería de arte no funciona como una casa de subastas, ya que esta solo atiende a la ley de la oferta y la demanda y a la inmediatez del resultado. Nosotros trabajamos a largo plazo, y prima la voluntad de situar a los artistas representados en colecciones importantes".

La fijación de los precios es de una trascendencia capital. Un estudio de la consultora Arts Economics muestra que el mercado del arte en Reino Unido es responsable de más de 60.000 puestos de trabajo directos y 66.000 indirectos. El año pasado se registraron 9.700 millones de euros en ventas, de las que el 40% procedieron del arte moderno y contemporáneo. En total, generaron más de 1.075 millones de euros en impuestos. De hecho, los británicos controlan el 34,5% del mercado internacional. En España no existen datos oficiales, pues el arte contemporáneo se ha refugiado en la opacidad. Ni las galerías dan cifras durante el año de sus ventas ni tampoco lo hace Arco. -

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Tras años de fuertes subidas, las obras de Muntean & Rosenblum han comenzado a caer de precio.

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