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miércoles, 18 de agosto de 2010

Tímido, cantante e imitador de Zidane

Los que conocen a Mesut Özil aseguran que se trata de una persona muy introvertida, que nunca dice una palabra más alta que otra. Entre otras razones, porque la fluidez verbal no es su fuerte y, cuando habla en público, se expresa tan mal en alemán como en turco. A veces cuesta un verdadero esfuerzo entender lo que quiere decir. Lo suyo es el deporte, no solo el fútbol: es un buen nadador, un hacha del ping-pong, en el baloncesto le entran todas y nunca pierde una partida de PlayStation. Otra de sus grandes pasiones es la música: le encanta el pop y el hip-hop turco. Además, conoce ese mundo muy de cerca porque su pareja sentimental, Anna Maria Lagerblom, es la hermana pequeña de la cantante pop Sarah Connor. Por si fuera poco, a pesar de su timidez, se atrevió a cantar un tema con Jan Delay, solista germano de funk.

Hijo de emigrantes turcos, se crió en Gelsenkirchen, una pequeña localidad alemana situada en Renania del Norte-Westfalia. De origen humilde, vivía en un barrio pobre de clase trabajadora. La mayor parte de su infancia se la pasó jugando al fútbol con sus tres hermanos en una plaza de dimensiones muy pequeñas a la que bautizó con el nombre de Affenkäfig (Jaula de Monos). "Los trucos que veía hacer por televisión los ponía en práctica en la jaula", asegura. Uno de sus grandes ídolos fue Zinedine Zidane: "Después de ver sus partidos, me bajaba a la plaza con la pelota para imitar sus movimientos".

En su carrera futbolística siempre contó con el apoyo de su padre, Mustafa. Su primer contrato lo firmó con el Rot Weiss Essen en 2000. El ojeador que le descubrió fue Werner Kik: "Cinco minutos fueron suficientes para darme cuenta de que se trataba de una joya". Özil consiguió ascender con el equipo de Essen de Tercera a Segunda. Su trayectoria no pasó inadvertida para el Schalke, que se hizo con él en 2005. Tres años después recalaría en el Werder Bremen, en el que ha destacado sobre todo a la hora de dar el último pase. En la pasada temporada dio más de 20 asistencias, lo que le valió la llamada de la selección alemana.

Una de las cualidades que definen al nuevo jugador del Madrid es su religiosidad. El futbolista, de 21 años, ha conseguido convertir al islam a su atractiva novia. Como buen musulmán, reza antes de cada partido. "Recito versos del Corán porque eso me da fuerzas y me ilumina. Si no lo hiciera, tendría mala conciencia", afirma. A pesar de que nadie cuestiona su talento futbolístico, algunos consideran prematuro su salto a un club grande en estos momentos. El entorno de la marca que le patrocina, Nike, ha intentado convencerle hasta el último momento de que permaneciera un año más en el Werder Bremen para continuar con su progresión. Temen que su paso por el Madrid le convierta en un juguete roto y, cuando vuelva Kaká, quede relegado al banquillo. Por el contrario, el seleccionador alemán, Joachim Löw, ha alentado en todo momento su fichaje por un equipo puntero. A Thomas Schaaf, el entrenador del Werder, no le ha quedado más remedio que resignarse ante la marcha de su estrella. "Respetamos la decisión que ha tomado Mesut de dar un paso más en su carrera", declaró.

En el Madrid le espera su compañero en la selección Sami Khedira. Dado el carácter introvertido de Özil, la presencia de su compatriota podría ser una bendición para su adaptación.

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