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Entrevista:XABIER GARMENDIA | Viceconsejero de Industria y Energía del Gobierno vasco

"Los principales cambios del futuro se van a dar en la movilidad sostenible"

El semblante de Xabier Garmendia, viceconsejero de Industria y Energía del Gobierno vasco, se torna adusto en cuanto comienza la entrevista. De vez en cuando, se aprecia una tímida sonrisa en su rostro, pero el trabajo manda y hay que encararlo con seriedad, máxime, en una coyuntura como la actual. Desde su privilegiada posición, el político vizcaíno ha podido comprobar y valorar la evolución del sector industrial y el energético en Euskadi.

Pregunta. En esta situación de crisis, ¿cómo se encuentra la industria vasca?

Respuesta. Estamos en un buen momento. Pese a que hay subsectores y empresas que están sometidos a la competencia desleal de países que producen a muy bajo coste, la industria vasca ha cambiado radicalmente en los últimos 20 años.

"Las empresas que mejor aguantan las crisis son las más internacionalizadas"

"El vertedero no es una alternativa. Lo más sostenible y eficiente es incinerar"

P. ¿En qué sentido?

R. No sólo hemos invertido más en innovación, sino que la principal mejora tiene que ver con la cultura de desarrollo y modernización que se ha asimilado. Aparte, en muchos casos,nuestras empresas se han internacionalizado.

P. ¿Es ésta una de las claves del éxito?

R. Por supuesto. Las empresas que mejor aguantan las crisis son las más internacionalizadas y las que tienen presencia en los BRIC (Brasil, Rusia, India y China). La globalización hace que tengamos que competir con productos de todo el mundo. Por ello, nuestras empresas deben ser globales.

P. Sin embargo, a veces no se puede competir en precios...

R. Así es. Anteriormente, me he referido a la competencia desleal. En la medida que no se consiguió en la Cumbre de Copenhague ningún acuerdo vinculante y, coincidiendo con que la Unión Europea va a adoptar unas medidas de control de emisiones de gases de efecto invernadero y de penalización de las emisiones de CO2, Europa, que está más expuesta a la competencia internacional y que, por su desarrollada siderurgia es más emisora de gases invernadero, corre un gran riesgo de deslocalización.

P. ¿Cómo solucionar este problema?

R. No es sencillo, pero aún no se ha producido esta deslocalización. Hay que llegar a acuerdos internacionales sectoriales para que, por ejemplo, la siderurgia mundial compita con las mismas reglas de juego, o bien implementar una serie de mecanismos, como la distribución de derechos de emisión gratuitos a los sectores que corran el riesgo de deslocalización debido a las emisiones de carbono. Hay que seguir trabajando a todos los niveles para ser punteros.

P. ¿Es Euskadi competitiva en lo que a energías renovables se refiere?

R. Depende del punto de vista del que se mire. En cuanto a empresas fabricantes de equipos de energía renovable, Euskadi tiene una posición puntera a nivel nacional e, incluso, internacional. Sin embargo, hay un camino muy importante que desarrollar aún: que este desarrollo se enfoque también hacia nuestro territorio.

P. ¿Qué planea el Gobierno vasco al respecto?

R. Estamos en fase de redacción de la estrategia energética de Euskadi para 2020. En ella, va a haber una fuerte apuesta en el desarrollo de las energías renovables, como la biomasa, la energía marina o la eólica.

P. ¿De qué manera?

R. Se deben renovar los equipos que transforman energía para aumentar su eficiencia energética. Esta modernización se traduce en un ahorro de la energía consumida. Yendo al grano, lo que hacemos es consumir menos energía para conseguir el mismo resultado y producir la misma cantidad.

P. Eso sí, primando la sostenibilidad.

R. No cabe duda. Euskadi se enfrenta a los mismos retos medioambientales de todas las ciudades desarrolladas. A medida que crece la renta, la contaminación en materia de residuos o en las aguas disminuye, pero aumenta, por ejemplo, en la emisión de gases invernadero. Tenemos que tratar de evitar los vertidos en nuestros ríos, minimizar la dependencia del petróleo y mejorar el aire a partir de tranportes alternativos, como las bicicletas, los vehículos híbridos o mediante el uso de los biocombustibles. Los principales cambios del futuro se van a dar en la movilidad sostenible.

P. Por ejemplo, ¿en el debate en torno al uso de bioresiduos?

R. Los residuos urbanos son una fuente de energía renovable y sostenible. Más del 70% de la parte no reciclada es biomasa renovable. El resto son plásticos que, si no se aprovechasen, irían a un vertedero. En tal caso, habría que sustituir ese despilfarro de no usar un combustible magnífico por otras fuentes de energías no renovables, como el gas.

P. ¿Se debe tratar de abandonar el uso de los vertederos?

R. El vertedero no es una alternativa, son ambientalmente insostenibles, baratos y poco tecnificados. En un sistema integrado basado en el reciclaje, para la fracción que no es posible reutilizar, lo más sostenible y eficiente es incinerar. La perspectiva general es ir a un modelo energético renovable. Esto, sin embargo, hay que hacerlo tratando de que este necesario desarrollo de las energías renovables que tiene implantación territorial se haga con la protección de la naturaleza y el paisaje.

P. ¿Contribuirá a ello la construcción de la Y vasca?

R. Desde un punto de vista global es una apuesta sostenible. Es verdad que en la construcción de la infraestructura se hay un problema que solucionar, y eso se hace estudiando los trazados alternativos y conservando los necesarios pasillos ecológicos para que los ecosistemas no queden fragmentados y que haya la necesaria comunicación entre ellos para asegurar que la biodiversidad no sufra.

P. ¿Está la sociedad concienciada medioambientalmente?

R. Sí. Lo principal para que esto sea posible es la sintonía interinstitucional que a veces no ha habido. Además, la educación es clave. Tenemos que interiorizar y convertir en cultura ciertos hábitos positivos para el medio ambiente. De todos modos, 35 años atrás nadie habría imaginado que llegaríamos a este nivel de compromiso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de julio de 2010