Buscar temas

ArchivoEdición impresa

Acceso a suscriptores »

Accede a EL PAÍS y todos sus suplementos en formato PDF enriquecido

viernes, 9 de julio de 2010
Crítica:

El perro de la discordia

J. C. 9 JUL 2010
Enviar Imprimir

El fallecimiento de Claude Berri en la cuarta jornada de rodaje de Un regalo para ella llevó a François Dupeyron a tomar las riendas del proyecto en calidad de director sustituto. La fatalidad abrió así la puerta a la incongruencia: una sobrecarga de nombres de prestigio al frente de una considerable chorrada. No es esta película la manera más apropiada de rendir un último tributo al director que reclutó a Serge Gainsbourg en Sex shop (1972) y Je vous aime (1980), ni el lugar donde buscar al mejor Dupeyron.

Película que puede encontrar su público ideal entre quienes no consideren necesariamente grotesca la existencia de peluquerías para mascotas o psicólogas caninas, Un regalo para ella convierte a un bulldog en catalizador de una crisis de pareja descrita con reconfortantes tonos de bálsamo pequeño-burgués. No es un trabajo incompetente: al contrario, es una irritante estupidez ejecutada con gran solvencia.

 
 

Webs de PRISA

cerrar ventana