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sábado, 3 de julio de 2010

El último templo de Tarraco se esconde bajo la catedral

La arena milenaria que ocultan las losas de la catedral de Tarragona reapareció ayer por primera vez desde el siglo XIV para que los arqueólogos puedan acceder hasta las ruinas del templo de Augusto, último santuario romano de la ciudad cuyo rastro sigue sin aparecer. Los trabajos, dirigidos por técnicos del Ayuntamiento, la Generalitat y la Conferencia Episcopal Tarraconense, se alargarán hasta el 31 de julio para certificar el final de la mayor incógnita de Tarraco: el templo erigido en el siglo I en honor del emperador romano, que se instaló en la ciudad del 27 al 24 antes de Cristo. Todos los indicios, incluidas las prospecciones geofísicas realizadas en 2007, sitúan este santuario en el corazón de la catedral.

Los expertos consideran probado que la catedral se levantó en el siglo XII sobre los cimientos de una catedral visigótica, a su vez edificada sobre una mezquita árabe que a su vez se había superpuesto a un templo. "Es el templo de Augusto o algo demasiado parecido", asegura Josep Maria Macies, arqueólogo del Instituto Catalán de Arqueología Clásica. Los técnicos admiten que la certeza del hallazgo es casi absoluta. La búsqueda puede seguirse a diario a través del blog http://blogs.sapiens.cat/recercatempleaugust, creado por los responsables de la prospección.

Trabajos de prospección en el interior de la catedral de Tarragona. / JOSEP LLUÍS SELLART

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