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lunes, 21 de junio de 2010

Caravaggio: ¿hallazgo o turismo?

Un equipo de investigadores sostiene que ha identificado los restos del pintor y que este murió en el fuerte español de Porto Ercole

El monumento a Caravaggio en Porto Ercole (Toscana) es un abigarrado conjunto escultórico de hierro forjado. Contiene una espada enorme, los barrotes de una celda, una cruz de Malta, una manta extendida en el suelo, y en una esquina un monolito de piedra que no se sabe qué hace ahí. No resulta fácil encontrarle un atractivo. Pero la pieza tiene su sentido: está situada sobre la fosa común donde en 1956 fueron hallados unos huesos humanos que ahora, tras un año de investigación histórica combinada con pruebas de ADN y de carbono 14, parecen haber resuelto por fin un enigma de 400 años de edad.

Nadie sabía hasta ahora cómo murió y dónde fue enterrado el tahúr, asesino y pendenciero genio del claroscuro (Milán, 1571-1610). El desconocido historiador local de Porto Ercole, Alessandro Ferrini, un jubilado encantador que lleva años persiguiendo el rastro del pintor, tenía una teoría. Y seguramente es el que más se ha acercado a la verdad.

Los huesos del pintor se encontraban en una fosa común

La última exposición de su obra fue visitada por 580.000 personas

Sus últimos cuadros fueron dos de San Juan y una Magdalena

Alessandro Ferrini dio las pistas para encontrar los restos óseos

Las pesquisas de este hombre modesto, ex capitán de la marina mercante que se define como "historiador diletante", dieron al equipo científico coordinado por el Indiana Jones italiano, Silvano Vinceti, una base sólida para investigar.

"Gracias a él pudimos encontrar el fémur, el trozo de cráneo, la mandíbula y el trozo de calavera y confirmar tras realizar todas las pruebas científicas que pertenecían a Caravaggio", explica Vinceti, que ha dirigido a un grupo de genetistas y antropólogos por cuenta del Ministerio de Turismo italiano.

Porto Ercole es un lugar con historia : este pequeño puerto natural fue plaza militar española durante más de dos siglos. Hoy viven aquí 3.200 personas y en sus muelles atracan más de 1.000 yates y veleros. Solo hay un par de hoteles, pero harán falta más si se queda finalmente aquí la reliquia de Caravaggio. De momento, el 3 de julio habrá una exposición temporal.

Mientras paseamos por la calle Caravaggio, Ferrini va contando los detalles de la historia. "La iglesia de San Sebastián estaba justo en este punto", dice señalando a la lavandería cercana al monumento. "Un día encontré en el archivo diocesano una carta del obispo fechada en 1629 que ordenaba al párroco que sacaran los huesos de la iglesia y los pusieran en una fosa común. Ahí encontramos los huesos".

Su hipótesis sobre los últimos días de Caravaggio daría para una gran novela. "Yo creo que murió en el fuerte español de San Filippo tras un par de días de agonía. En 1555, los españoles y los florentinos ocuparon el pueblo. Esto era como Gibraltar, estaba lleno de espías y las barcas que iban de Nápoles a Génova paraban siempre aquí. El lunes 12 de julio de 1610 había tomado un velero en Nápoles. Iba cargado con sus cosas y sus cuadros", explica. "Iba a Roma, donde esperaba que el Papa le indultara de su condena a muerte. Los últimos cuadros que había pintado en Nápoles, dos de san Juan y una Magdalena, eran el pago del indulto".

Pero Caravaggio no llegó a Roma. "La primera parada desde Nápoles era Palo. Al llegar, Caravaggio fue arrestado y pasó dos días en la cárcel. Los cuadros se quedaron a bordo. Pagó su libertad al carcelero. Al salir, pensando que el velero habría seguido ruta hacia el norte, fue andando a Civitavecchia, y luego en barca hasta Porto Ercole. Debió bajar en una playa cercana. Los guardias españoles lo encontraron y le llevaron al fuerte al ver que se trataba de un artista famoso y además Caballero del Rey español. Estaba muy enfermo, hacía mucho calor, y el día 18 murió. Probablemente de septicemia, a causa de la puñalada que recibió en la cara unas semanas antes".

Los marineros no fueron al norte. Volvieron a Nápoles con los cuadros y se los entregaron a la marquesa Sforza Colonna. No hay pruebas del desembarco de Caravaggio en Porto Ercole, su nombre no apareció en el registro de defunciones. "Los españoles siempre anotaban todo, es muy raro que no lo hicieran", admite Ferrini. "La razón es que no quisieron decir que había muerto porque esperaban encontrar los cuadros en secreto".

¿Sucedería así? ¿Serán ese fémur y ese cráneo de Caravaggio? Silvano Vinceti tiene la "certeza absoluta". Sus científicos, un 85%. Claudio Strinatti, historiador del arte del Ministerio de Cultura e impulsor de la maravillosa exposición que han visto 580.000 personas en Roma, cree que es "conmovedor que en el 400º aniversario de su muerte el destino nos haya acercado a su cuerpo".

Habrá gente que dude. La pasión por Caravaggio es universal, 400 años son muchos y vendrán nuevas teorías. La penúltima es del historiador inglés Graham Dixon. Su nuevo libro, que se publica ahora en Reino Unido, asegura que el pintor fue un proxeneta competente y que mató a Ranuccio Tommasoni, otro chulo de mujeres, no por haber perdido un partido de pelota sino en un duelo de doble honor: por un asunto de cuernos y por otro de celos profesionales.

Arriba, detalle de la obra Martirio de santa Úsula, de Caravaggio. En este cuadro aparece un autorretrato del pintor. / JOAN SÁNCHEZ

Urna con los restos que se presuponen del pintor.

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