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sábado, 19 de junio de 2010
Reportaje:EN PORTADA | Reportaje

Arte bajo sospecha

La lista de atribuciones falsas o dudosas llena el mundo del arte. La National Gallery de Londres expone una parte del trabajo constante que los historiadores llevan a cabo para establecer la autoría de las colecciones de los museos. Durante todo el verano se podrán ver las falsificaciones, errores y descubrimientos de Botticelli, Holbein, Rembrandt y otros artistas.

El soldado muerto no era de Velázquez. El jinete polaco no lo pintó Rembrandt. El coloso parece que tampoco es de Goya. La lista de falsas o dudosas atribuciones llena el mundo del arte. Los museos y el mercado tiemblan cada vez que los expertos se reúnen. ¿Hasta qué punto podemos estar seguros de la veracidad de las cartelas que informan sobre la autoría de una obra? La National Gallery de Londres ha sido una de las primeras instituciones en agarrar el toro por los cuernos y poner bajo la lupa de los investigadores una buena parte de su imponente colección de arte antiguo formada por 2.300 obras. El resultado de la primera fase de la investigación del prestigioso museo británico afecta a 40 pinturas, que se presentan en forma de exposición -Fakes, mistakes and discoveries (falsificaciones, errores y descubrimientos)- el próximo día 30.

"La historia del arte es muy joven y una buena parte de ella es una historia atribucionista", afirma Miguel Zugaza

"Nuestros visitantes tienen derecho a saber cómo se cuidan y se estudian sus cuadros", señala Ashok Roy

En Londres se podrán ver las sorpresas más llamativas a las que se han enfrentado los expertos. Replantean o retiran la firma de obras atribuidas en nuestra memoria a Botticelli, Hans Holbein, Rembrandt, Rafael, Durero o Jan Gossaert. A veces se descubre al auténtico autor; otras, como en el caso de El soldado muerto, de Velázquez, persiste la incógnita. Pero, certezas aparte, lo que resulta realmente apasionante es conocer cómo han trabajado los expertos con cada una de las obras "sospechosas" y en qué pruebas han fundado sus conclusiones.

El engaño premeditado en el mundo del arte antiguo no es la principal causa de las falsas autorías. Miguel Zugaza, director del Museo del Prado de Madrid, asegura que todos los museos del mundo hacen constantemente cambios de atribución de obras en su colección. "Supone un fruto más del avance en el conocimiento sobre sus colecciones. Muchas veces nos olvidamos de que la disciplina de la historia del arte es muy joven y una buena parte de ella es una historia atribucionista".

Los comisarios de la exposición de la National Gallery de Londres, Marjorie E. Wieseman, conservadora de pintura holandesa, y Ashok Roy, director de investigación científica del museo, ponen como ejemplo de puro engaño y falsedad el cuadro Portrait Group (retrato de grupo), adquirido en 1923 con el convencimiento de que se trataba de una obra del siglo XV. Pero ahora han comprobado que la tela contiene pigmentos utilizados por primera vez en el siglo XIX.

Otro ejemplo es el Retrato de Alexander Mornauer, comprado por el museo en 1990, pintado por un artista alemán desconocido y durante mucho tiempo atribuido a Hans Holbein. En este caso, los expertos constataron la aplicación de una capa de pintura azul sobre el fondo original marrón; además, había una modificación en la caída del sombrero del hombre retratado.

Pero hay artistas especialmente maltratados por el engaño. Botticelli es la gran víctima en la National Gallery. La exposición dedica un espacio propio a las dos obras adquiridas en 1874 convencidos de la autoría de Botticelli. Una de ellas era Venus y Marte, de Sandro Botticelli (aproximadamente de 1485), una de las joyas de la colección permanente. La otra era Alegoría, considerada compañera de Venus y Marte y valorada por algunos críticos en aquel momento como una obra de mayor calidad. Pero había sido realizada por un discípulo desaventajado de Botticelli. Los dos cuadros se mostrarán uno al lado del otro. De esta manera, los visitantes podrán apreciar las diferencias entre una obra maestra y una copia de estilo.

Hay también falsas atribuciones hechas sin intención de engañar, producto de los llamados errores humanos. Ese fue el caso de El Hombre con calavera, adquirido por la galería en 1845 como obra de Holbein contra el criterio de algunos expertos. Los análisis dendrocronológicos, que determinan la edad del panel de madera utilizado como soporte, demuestran como la pintura es posterior a 1543, año del fallecimiento de Hans Holbein.

Para Ashok Roy, el contenido de esta exposición no es todavía el repaso definitivo de la colección. "Era el momento adecuado para ofrecer al público una síntesis del trabajo de estudio científico y técnico de la colección de la National Gallery con miras a despertar el interés de los visitantes por los procesos y tipos de investigación que facilitan la comprensión de los cuadros. También nos pareció que disponíamos de estudios suficientes para explicar al público cómo trabajamos. El estudio de la colección se realiza principalmente gracias a fondos públicos: nuestros visitantes tienen derecho a saber cómo se cuidan sus cuadros y cómo se interpretan".

El estudio de las obras no obedece a sospechas sobre su autoría. Se hace de oficio. "Es un proceso continuado a medida que las obras son recatalogadas, llevadas a exposiciones (aquí y en el extranjero) o tratadas en los estudios de conservación. Alrededor de un 60% de la colección de la planta principal de la National Gallery ha sido objeto de estudio técnico. Pero como disponemos de nuevas técnicas, a menudo nos resulta muy informativo volver a mirar los resultados de exámenes realizados con anterioridad".

Las sorpresas pueden ser muchas en un trabajo de esta envergadura. La mayor de todas, para los comisarios, afecta a una pieza legada a la National Gallery en 1924 como obra del pintor boloñés Francesco Francia (La Virgen y el Niño con un ángel). Es una falsificación deliberada. En los años cincuenta, determinaron la falsedad del cuadro. Pero luego fue rehabilitado. Nuevas técnicas de estudio, por fin, han revelado la verdad que escondía el cuadro: es una copia de una pintura del Carnegie Museum de Pittsburgh (Estados Unidos) realizada en el siglo XIX.

En España, de manera más esporádica, ha habido recolocaciones de autorías. La más sonada y polémica afecta a El coloso, de Francisco de Goya, el artista más copiado debido a su enorme éxito en vida. La conservadora del Museo del Prado Manuela Mena fue la encargada de anunciar al mundo la polémica orfandad de ese cuadro. El anuncio sentó mal a muchos expertos: consideraban que se hizo sin suficientes pruebas o, por lo menos, sin que estas fueran incuestionables.

El historiador de arte español Valeriano Bozal ha pedido, sin éxito hasta el momento, un encuentro de expertos internacionales para abrir un debate sobre la autoría de El coloso. Él considera imprescindible llegar a un consenso sobre la atribución. "No se ha hecho así. Se le ha quitado la autoría a Goya con unas pruebas débiles y poco relevantes. Se ha mutilado el patrimonio sin argumentos contundentes".

Miguel Zugaza asegura que "todas las opiniones son bienvenidas y merecen nuestro respeto. El debate es siempre enriquecedor. De hecho, para el estudio de El coloso también hemos realizado algunas consultas con especialistas externos". El director del Prado señala a Goya como el artista con más pinturas cuestionadas: "Según surge el interés dentro y fuera de España por su obra en el siglo XIX aparecen multitud de imitadores y en algunos casos falsificadores de sus temas y de sus obras". Zugaza, más que esperar nuevas sorpresas en el futuro, señala que "la misión principal de la institución es seguir avanzando en el conocimiento de las colecciones".

El Museo del Prado no tiene previsto secundar la iniciativa de la National Gallery sobre el arte y la copia. "Veo esta exposición como un homenaje al estudio crítico de la obra de arte que hacen los museos, un trabajo en el que se sustenta la propia credibilidad y autoridad de estas instituciones. Todos los museos del mundo hacen constantemente cambios de atribución de obras de su colección", subraya Zugaza.

¿La confusión en el arte antiguo la viviremos también en el arte contemporáneo? Ashok Roy lo ve más que probable. Zugaza, en cambio, es optimista. "Afortunadamente, tenemos más información sobre cualquier artista contemporáneo que sobre los maestros antiguos. Imagínese si el Prado en vida de Goya hubiera publicado su catálogo razonado. Nos habríamos ahorrado dar algún que otro disgusto".

Close examination. Fakes, Mistakes and Discoveries. National Gallery. Trafalgar Square. Londres. Del 30 de junio al 12 de septiembre. www.nationalgallery.org.uk.

La Madonna de los claveles de Rafael / NATIONAL GALLERY

, y Saint George and the Dragon (hacia 1470), de Paolo Uccello. La historia que reproduce el cuadro procede de una colección de vidas de santos escrita en el siglo XIII, The Golden Legend. Uccello realizó una versión anterior y menos dramática del mismo tema que se encuentra en París. / NATIONAL GALLERY

La Madonna de los claveles de Rafael, redescubierta por medio de rayos infrarrojos / NATIONAL GALLERY

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