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jueves, 17 de junio de 2010

Cameron pide garantías para la compañía

El primer ministro británico, David Cameron, aseguró ayer que BP quiere afrontar sus responsabilidades en el desastre ecológico del golfo de México pero que necesita un escenario de "certidumbre" sobre las posibles reclamaciones futuras. En una intervención en un programa de radio de la BBC, Cameron hizo todo lo posible para evitar un enfrentamiento directo con el presidente Barack Obama, a pesar de la abierta hostilidad hacia la posición estadounidense que se desprendía de las preguntas que le dirigieron al primer ministro muchos de los oyentes británicos.

Es la segunda vez que el primer ministro se ve obligado a salir en defensa de la petrolera británica en los últimos días. Pero, al igual que en el pasado fin de semana, Cameron hizo todo lo posible por evitar que ese contencioso acabe convirtiéndose en un conflicto diplomático con el tradicional aliado estadounidense.

"Sé por mis conversaciones con BP que quieren hacer todo lo posible por nivelar el pozo, por afrontar la limpieza y, sí, por pagar compensaciones a los hoteleros, a los pescadores y a otros que se han visto afectados", declaró en la entrevista. "Pero creo que es importante también intentar conseguir un cierto nivel de claridad y de certidumbre de manera que la compañía pueda seguir siendo financieramente estable. Esta es la posición que he defendido y así seguiré haciéndolo", añadió.

A pesar de la hostilidad hacia Obama de muchas de las intervenciones y de la creciente sensación en Reino Unido de que el presidente de EE UU está atacando de manera exagerada a BP para atenuar las consecuencias políticas que la catástrofe ecológica puede tener para él, Cameron huyó del enfrentamiento. "Lo que el presidente Obama y yo hemos acordado es que BP es una compañía importante y que esto no tiene que convertirse en un ataque porque sí contra BP", explicó. "Esto no tiene que convertirse en un problema entre Estados Unidos y Reino Unido. El presidente Obama no quiere eso, y yo tampoco", aseguró.

La preocupación de los británicos sobre el futuro de BP no es solo un asunto patriótico. Miles de inversores dependen de las acciones de la petrolera para financiar sus pensiones futuras y el colapso de BP les afectaría personalmente. La paradoja es que en el mismo caso están muchos estadounidenses: aunque el 40% de los accionistas son británicos, el 39% son de Estados Unidos.

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