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viernes, 11 de junio de 2010
Reportaje:Diseño

Conos de obra para sentarse

El italiano Carlo Sampietro transforma el mobiliario urbano en doméstico

Todo neoyorquino está familiarizado con cierto mobiliario urbano omnipresente en las esquinas: ese contenedor rojo donde cada semana aparece una edición del legendario y gratuito Village Voi-ce, ese otro naranja donde está la guía del ocio L, otro de metal amarillo en el que reposa la publicación latina El Especialito, pero... ¿qué ocurre cuando esos objetos cambian de propósito y de contexto tras pasar por las manos de un artista? El resultado se llama The street is in the house (La calle está en casa), o lo que es lo mismo, un lavaplatos amarillo, una nevera roja, un acuario azul...

Habrá quien piense que está mal decir que la creatividad nace de la necesidad, pero los momentos de crisis han alimentado ideas brillantes. El italiano Carlo Sampietro, de 35 años, afincado en Nueva York desde hace seis, comenzó llevándose contenedores de colores y transformándolos en objetos prácticos con los que decorar su loft. En realidad él es un exitoso creativo publicitario al que le gusta "enredar y transformar unas cosas en otras", así que frente a una casa vacía decidió echarle maña e imaginación. "La mesa hecha con las barreras policiales fue lo primero que se me ocurrió, porque necesitaba una mesa y luego empecé a pensar en toda una línea de objetos reciclados de la calle", explica en una terraza del East Village, el barrio en el que empezó a maquinar su proyecto. "Hace un año, con el mundo publicitario en plena crisis, decidí aparcar mi trabajo y dedicarme a crear The street is in the house. No entiendo el arte sin funcionalidad así que he mezclado el placer estético con el diseño y la practicidad de cada objeto".

En Nueva York, que siempre está en obras, los conos naranjas y blancos que las anuncian están en todas partes. Llevarse un par a casa fue fácil y después con ellos hizo dos cómodos sillones. El contenedor del Village Voice lo transformó en una nevera para enfriar botellas; el de la revista vegetariana Goveg, en un terrario con plantas de riego autogenerado titulado The garden of heaven; el contenedor azul de la publicación Big Apple Parent se hizo acuario. Y en un arranque de inspiración humorística el contenedor del diario hispano El Especialito lo transformó en El Especialito disco fever. En su interior hay un gallo con unas bragas en el pico. "Quería ironizar sobre el macho latino", comenta Sampietro. Animado por el éxito entre sus amigos, Sampietro decidió presentarse a la pasada feria del diseño International Contemporary Furniture Fair de Nueva York, donde llamó la atención de algunas revistas, como Designboom. Sus muebles, que oscilan entre 290 y 2.492 euros, pueden comprarse a través de su web thestreetisinthehouse.com. Y ya no necesita reciclarlos de la calle: algunas publicaciones le están ofreciendo sus contenedores nuevos.

Mesa construida a partir de una barrera policial.

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