Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El pimiento de Herbón entra en la jet

Una cooperativa padronesa envasa la primera partida con la contraetiqueta de la Denominación de Origen Protegida otorgada por la Unión Europea

Padrón esperaba este momento desde hace más de 20 años, cuando los productores de Herbón solicitaron por primera vez un distintivo de calidad para hacer frente a los plagios. Al fin, el pimiento gallego con más imitadores en el mundo materializó ayer su entrada en la alta sociedad gastronómica con una fiesta de puesta de largo que, tratándose de cosas de comer, equivale al primer envasado en bolsas de plástico con la contraetiqueta de la Denominación de Origen Protegida (DOP) impresa.

Ocurrió pasadas las seis de la tarde en O Couto (Padrón), en la nave de empaquetado de A Pementeira, una de las dos cooperativas de la zona; con 23 socios, la más pequeña, y con cuatro años, la más joven (nació de una escisión de la competencia), pero la única que de momento está autorizada para emplear la contraetiqueta de Bruselas. Estaban la presidenta, Milagros González, los cooperativistas y algunas autoridades, pero no había representantes de la otra gran marca, Pimerbón, la más antigua (tres décadas) y la más numerosa (56 socios), también la más conocida por el consumidor. Esta segunda cooperativa, en la que están integrados los más veteranos del lugar, varios ya jubilados, no podrá lucir el distintivo de la denominación por el momento, seguramente hasta el año que viene, porque, en palabras de un representante de la Xunta, "se quedó rezagada".

Hace tres semanas ya se detectaron imitaciones en el mercado de Padrón

Hay mayor riesgo de que piquen los que se cosechan por la tarde

La UE exige la existencia de una nave de envasado y que todos los productores tengan el registro sanitario en regla. Y en el caso de Pimerbón, en la primera temporada de la DOP, algunos de los deberes están sin hacer. Los 26 socios con más iniciativa han decidido tomar las riendas, uno de ellos ha puesto el terreno, y ahora están pendientes de que el Ayuntamiento de Padrón apruebe la licencia para construir en Herbón una pequeña planta de envasado con todas las de la ley.

Mientras tanto, y aunque sus pimientos son tan auténticos como los de sus vecinos, y en estos primeros días de la temporada se venden al mismo precio (seis euros el ciento, no siempre exacto, o los 400 gramos), si quieren que esta cosecha llegue a las tiendas respaldada por el sello europeo deberán acogerse a la única posibilidad que les resta. "Tendrán que recurrir a José Joaquín Conde o a Antonio Freire, los dos productores particulares de Herbón que sí tienen naves de envasado y están autorizados por la DOP", explica José Ramón Torreira, jefe de Extensión Agraria en Padrón y presidente del nuevo Consello Regulador do Pemento de Herbón.

Según Torreira, éste será un "año de transición" en el que se van a dar unos cuantos cambios en esta parroquia padronesa. Cuando pueda hacerlo, Pimerbón envasará bajo el amparo de la denominación pero, mientras, algunos de sus socios, "hartos de esperar por lo que no llega", ya han iniciado los trámites para lograr la licencia de empaquetado por su cuenta y riesgo. Además, se ha notado la llegada de la DOP en la intensidad de las inspecciones.

En el mercado que se celebra los domingos en la capital municipal, hace tres semanas, cuando aún no se había recogido ni un ciento en Herbón, salió a la venta un fruto similar, a cuatro euros la bolsa, bajo un cartel que anunciaba "pimientos de Padrón". "Hablamos con el alcalde", cuenta el presidente del consejo regulador, "y este domingo ya no había nadie que los vendiese".

Los de Herbón son cosechados hasta finales de verano en 30 hectáreas (la mitad en invernaderos) por unos cien productores, sus familias, trabajadores locales y algunos temporeros venidos en julio y agosto de Portugal y Rumanía. Pero los imitadores, de clima más benigno, se adelantan siempre: los de Marruecos, los de Almería y también los de Cambados. Los de O Salnés logran estar en las fruterías al menos medio mes antes. En Xinzo, denuncia el Consello, embolsan la misma variedad (Capsicum anuum) pero en versión marroquí, y si en unas ocasiones los llama "pimientos mini", en otras les dice "pimientillos". Por lo general, los auténticos son más caros (aunque el precio se mantiene desde hace años) y los otros, cada temporada, se las ingenian para llegar a los híper mudando de nombre.

Y tanto da que sean de allá o de acá, que picar van a picar unos sí y otros no. Si lo que se busca es que sí, en Herbón se dice que hay que ir a por los grandes, achatados y de un verde más intenso. También hay más riesgo si el invernadero está mal ventilado, si se les va la mano con el potasio al abonar, si cosechan en días de mucho calor y, sobre todo, por la tarde. Con el día, se activa la capsaicina. De noche, se aplaca. En otros países, esta misma sustancia, salida de los pimientos, se usa para fabricar gases lacrimógenos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 2010