Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:BILLY NUNGESSER | Presidente de los pescadores de Plaquemines

"Si entra el petróleo, la pesca habrá muerto en el delta del Misisipi"

Billy Nungesser, presidente de la comunidad de pescadores de Plaquemines, representa a las 9.000 familias que habitan la ribera del Misisipi, justo en su desembocadura. Viven, casi exclusivamente, de la pesca, prohibida ahora en la mayoría de sus aguas por los Gobiernos federal y estatal, a causa del vertido. El índice de pobreza, según el último censo federal, es del 15%, y los ingresos medios por persona y año, de 11.500 euros. De momento, BP le ha concedido a cada pescador unos 3.800 euros como compensación inicial. Aun así, la región se enfrenta, según el presidente de los pescadores, a "una ruina permanente".

Pregunta. Le ha propuesto a BP, junto al gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, la construcción de unas barreras para proteger los arrecifes. ¿Será eso suficiente?

Respuesta. Confiamos en que sí. En unas semanas comienza la temporada de huracanes. Ese petróleo podría acabar en nuestras marismas y lagos, dentro del delta. Sería una tragedia.

P. ¿Cómo sería esa barrera?

R. Tendría seis pies (1,8 metros) de altura y 80 millas (128 kilómetros) de largo, y estaría construida de barro y arena del lecho marino. Esa protección bastaría para las islas que sirven de barrera en el delta del río. Y mantendría el petróleo a distancia.

P. ¿Cuándo podría estar lista?

R. Si BP da luz verde, según los cálculos más benignos, en cuatro meses. Trabajaremos 24 horas al día si es necesario.

P. ¿Por qué es tan importante proteger las islas del delta?

R. Esto no es como Florida, donde hay playas que se pueden limpiar. El delta del Misisipi es una zona de miles de millas de pantanos, lagos, marismas y humedales. Aquí no hay una línea de costa, las aguas son muy intrincadas, y ahí viven los peces, las ostras y las gambas. Si aquí entra el petróleo, sé a ciencia cierta que no habrá salido en 50 años. La pesca, como la conocemos aquí, habrá muerto.

P. ¿Cómo están de ánimos los pescadores?

R. Están aterrados. Si ese petróleo llega hasta aquí, la economía del lugar, tal y como la conocemos, estará en quiebra. Por eso queremos hacer todo lo que esté en nuestras manos antes de que sea demasiado tarde.

P. BP ha dispersado un químico disolvente sobre la mancha, lo que podría afectar a la pesca. ¿Le preocupa?

R. La idea de que la mancha contamine el lecho marino en el delta nos da bastante miedo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de mayo de 2010