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Necrológica:

Mohamed Á. Yabri, renovador del pensamiento árabe

Luchó desde Marruecos por el racionalismo y la democracia

Me llega desde Marruecos, su tierra natal, la triste noticia de la muerte -el 3 de mayo, a los 75 años- del filósofo Mohamed Ábed Yabri, uno de los intelectuales más influyentes del mundo árabe. Su obra representa un gigantesco esfuerzo por la renovación del pensamiento arabo-islámico dentro de una línea crítica que le llevó a recuperar el legado racionalista del islam clásico, en especial Averroes. En el plano político, luchó a favor de las clases populares desde una posición de izquierda a la que cerró el paso la represión desatada por el rey Hassan II en los años sesenta y de la que también fue víctima. En su madurez, alejado de la política activa, siguió defendiendo con firmeza "la democracia moderna, patrimonio común de toda la humanidad".

Nació en la ciudad bereber de Figuig, cerca de la frontera argelina, y estudió en la Universidad de Damasco. Después de realizar su doctorado, se incorporó en 1967 a la Universidad Mohamed V de Rabat, de la que fue catedrático de Filosofía hasta su jubilación en el año 2001. Publicó más de 30 libros y ensayos. Entre ellos destacan por su importancia El legado filosófico árabe (traducido del árabe al castellano por Manuel C. Feria García y del que se han publicado ya dos ediciones), Crítica de la razón árabe (monumental obra en cuatro volúmenes de la que se ha traducido en España sólo una introducción) y Los intelectuales en la civilización árabe. En La razón política en el islam ayer y hoy (volumen tercero de su magna obra) definió con precisión sus objetivos estratégicos: "criticar, reorganizar y reconstruir nuestro patrimonio cultural (turâz), mezcladas todas las tendencias; y trabajar para dar fundamento a los valores de la modernidad en el seno de nuestra cultura".

Su último texto publicado ha sido una innovadora y polémica Introducción al Corán en dos volúmenes. Alejándose de una "instrumentación ideológica y predicadora" y recordando el dicho de que "siempre se es enemigo de lo que se ignora", Yabri reordenó el texto coránico según el orden cronológico, en contra de la Vulgata transmitida, subrayando la contribución del islam a un mundo nuevo, "un mundo que fue encrucijada donde se entremezclaban de manera novedosa civilizaciones y culturas de una gran diversidad". No desaprovechó la ocasión en el mismo prólogo para insistir en su abierta toma de posición a favor del racionalismo y la democracia.

Se manifestó en contra de la sacralización de la tradición política árabe. Propugnó también como cambio necesario en el pensamiento árabe contemporáneo "transformar el dogma en simple opinión, estableciendo la libertad de pensamiento y el derecho a la diferencia".

En el plano político hay que señalar que perteneció al frente de izquierdas UNFP (Unión Nacional de Fuerzas Populares) fundado en 1959 por el prestigioso líder Mehdi Ben Barka (secuestrado y asesinado en 1965 por la policía marroquí durante su exilio en París), de quien fue secretario. En 1963, Yabri fue encarcelado junto con cientos de militantes de la UNFP. Posteriormente, fue uno de los creadores del Partido Socialista Marroquí. A comienzos de los años ochenta abandonó la militancia en el Partido Socialista para concentrarse en el trabajo intelectual, uno de cuyos ejes fue, sin embargo, el pensamiento político desde una óptica democrática.

Escribió toda su obra en árabe, sin duda con la pretensión de contribuir así a la creación de una nueva clase de intelectuales que, después de la etapa colonial, impulsaran la necesaria modernización a partir de su propio patrimonio cultural.

A la memoria de su enseñanza a través de los libros y de su ejemplar testimonio político se une ahora en mí el recuerdo de algunas conversaciones que compartimos en Casablanca y en Madrid. En su retiro a las afueras de Casablanca nos animaba hace unos años a recuperar el pensamiento andalusí insertándolo en nuestro mundo; expresaba también su preocupación por la situación de los trabajadores magrebíes en España y hablaba con admiración de Ben Barka y de sus orientaciones acerca de la formación de los militantes socialistas.

Andrés Martínez Lorca es catedrático de Filosofía Medieval en la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de mayo de 2010