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Análisis:EL ACENTO

Ojo con los agnósticos

Audiencia Nacional, Tribunal Supremo o Tribunal Constitucional son instancias judiciales que, en su misma existencia y por los temas sobre los que han de decidir, llevan implícita la polémica. Los medios informativos aparecen atestados de una sobredosis de togas que nos está llevando, por ejemplo, a conocer las caras de los magistrados de tan altos tribunales como si fueran estrellas futbolísticas.

La moda se ha extendido y todos los días jueces de cualquier tribunal y demarcación nos sorprenden con dosis de mayor o menor "imaginación creativa". Pero ocurre que los legos en tan abstrusos saberes no pueden dejar de sorprenderse por algunos autos o sentencias que intentan mantener soluciones imposibles o esconden razonamientos incompatibles con un mínimo de sentido común.

El magistrado Luis Carlos Martín, titular del Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 3 de Zaragoza, ha desestimado un recurso del Movimiento Hacia un Estado Laico que, entre otras cosas, pedía que se retirara del Salón de Plenos del Ayuntamiento un crucifijo del siglo XVII, a lo que con notable firmeza se ha negado el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch. El crucifijo se guarda en su despacho, y se lleva a la susodicha estancia cuando hay un pleno.

Y cómo ha razonado su decisión el magistrado? De la manera siguiente: "El hecho de eliminar toda manifestación de tipo religioso a ultranza, cualquiera que sea su signo, vendría a dar prioridad a una determinada consideración del fenómeno religioso, como es el agnosticismo". ¿De veras? ¿Cree el señor juez que se trata de una pelea entre varias religiones? ¿No será, más bien, una discusión entre quienes quieren imponer sus creencias y quienes apuestan por el respeto a todos?

A la vista de que el magistrado Martín parece tener alguna confusión con qué cosa será el agnosticismo, le recordamos la definición aportada por Thomas Henry Huxley, al que se adjudica la creación del término hacia 1869. El conocido como el bulldog de Darwin decía así: "El agnosticismo, de hecho, no es un credo, sino un método".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de mayo de 2010