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Reportaje:

'Colgadas' en un muro de Lavapiés

Una pared se transforma durante dos horas en un enorme álbum de fotos

Una lomografía de una bola del mundo abandonada en Tel Aviv, la Gran Vía con un objetivo de ojo de pez o una foto de una chica comiendo sandía en una playa. Ayer, durante dos horas, una destartalada pared de Lavapiés se transformó en un muro lleno de imágenes que la gente colgó de manera espontánea. Con un estilo Facebook -la convocatoria se difundió por Internet y el concepto colgar fotos en el muro está extraído directamente de la red social-, la iniciativa Wallpeople (el muro de la gente) congregó a casi cien personas en un evento en el que estaban implicadas nueve ciudades más que también llenaron de imágenes una de sus paredes. Media hora para colgar fotos, dos horas para verlas y 10 minutos para llevarte la que más te guste antes de que desaparezca del muro.

La experiencia se repitió en otras nueve ciudades del mundo

Los participantes en el evento se intercambiaron los correos electrónicos

"Estamos acostumbrados a colgar fotos en Internet, en Facebook o en Flikr [red social en la que se cuelgan imágenes], a verlas y a comentarlas. Esto es igual pero volvemos al punto real de poder ver la cara a la gente y charlar con ellos", explica Monica Giacinti, de 26 años, mientras pega una de las siete fotos que ha traído de un viaje a Nueva York. Como ella, cerca de un centenar de personas se reunió ayer en el número 24 de la calle del Doctor Fourquet. A las 17.00, la pared estaba vacía. A las 17.30 lo cubrían casi doscientas imágenes.

Fotos recién imprimidas, reveladas el día anterior o arrancadas temporalmente de la pared del cuarto se distribuían en un caótico orden en el muro. "Elegí este muro porque hablé con la asociación vecinal Esta es una plaza (http://estaesunaplaza.blogspot.com) y coincidíamos en intereses", comenta Sara Cambi, de 27 años. Esta italiana, que lleva dos meses en Madrid, es la responsable de hacer realidad el Wallpeople (www.wallpeople.org) en la capital. "Vi un anuncio que explicaba que lo iban a hacer en Barcelona y les escribí para preguntarles por qué no lo hacíamos también en Madrid", continúa Cambi.

El concepto de Wallpeople surgió hace un año en Cataluña con la finalidad de reivindicar el arte urbano y trasladar al mundo físico las inercias sociales de Internet. "Vivimos en ciudades donde las calles cada día están más limpias, más neutras y más vacías. Vimos un muro súper feo y totalmente gris y pensamos en llenarlo de fotos", explica David Marcos, publicista de 27 años que, junto con su colega Pablo Quijano, creó Wallpeople. "Otra de las cosas que nos gustaba era hacer físico algo que sacábamos de Internet. Salir del ordenador y llevarlo a la calle porque la gente se descuelga de la realidad", añade. "Esto es un gran Flikr en la vida real". Hace un año hicieron un ensayo en Barcelona y ayer lanzaron la convocatoria global. "Esto lo hacemos en nuestro tiempo libre por hacer algo distinto y diferente. La gente tiene ganas de participar y hacer cosas. Muestra de ello es que ahora lo hemos hecho en más ciudades", aclara Marcos. Como Madrid, y de manera simultánea, nueve ciudades más (Barcelona, Valencia, México DF, Nicosia, Roma, Buenos Aires, Budapest, Estambul y Lisboa) llenaron de fotos una de sus paredes.

La torre de televisión de Berlín, el metro de Nueva York, una playa de Mallorca o una estación abandonada de Buitrago. Aunque la selección de imágenes no tenía ninguna organización y se mezclaban paisajes, rostros, colores y blanco y negro, el conjunto formaba un relato aleatorio de vidas anónimas que ayer decidieron hacerse públicas en un muro de Lavapiés. La mayoría de los que presentaron alguna foto no se dedica profesionalmente a la fotografía. Simplemente les seducen las imágenes, los encuadres y los matices de la luz y les gusta jugar con objetivos, intensidades y Photoshop.

"Hey, que se acaba, que van a retirar las fotos", avisa un joven a sus amigos. Nadie quiere perder la oportunidad de una charla con el autor, comentar el enfoque con la autora o cambiar el correo electrónico para seguir en contacto. Sara les tranquiliza: "No os preocupéis, haremos más cosas y lo pondremos en el grupo de Facebook".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de abril de 2010