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lunes, 29 de marzo de 2010
Crónica:Ciclismo

Dos segundos perfectos

Contador demuestra que la crisis en Córcega fue un accidente

Quizás involuntariamente - "sólo 2s", lamentaba, le privaron del placer de un beso y un ramo de miss Córcega, símbolos externos de la victoria que tanto le gusta- Contador dio ayer en Córcega con la solución a la aparente contradicción de la ley que exige a los números uno iguales dosis de generosidad y de amenaza, persuasión y disuasión.

Al día siguiente de una crisis que dejó perplejos y desorientados a sus colegas ciclistas, preocupados a algunos aficionados exigentes, feliz a Fedrigo, un veterano francés que aprovechó la oportunidad para ganar, esperanzados a sus futuros rivales en el Tour, los que asumen de entrada que sólo un accidente o una enfermedad pueden privar al chico de Pinto de su tercer Tour, Contador afrontó la corta contrarreloj de Porto Vecchio como un doble desafío del que salió con tres beneficios. Envió al personal expectante el mensaje de que no se hagan ilusiones, de que lo del sábado en el col de l'Ospedale no fue más que un accidente alérgico, de que él, el mejor, no paraba de mejorar en todos los terrenos; para sí mismo se envió un mensaje de confianza, de que el cambio de planificación decidido hace 15 días para descansar tras la París-Niza, para evitar los riesgos del País Vasco, no había sido un error. "Me quedo con el rendimiento. La preparación va muy bien", resumió Contador tras una magnífica actuación que tuvo un valor añadido: no ganó.

Quedando segundo a 2s del especialista David Millar tras los 7,7 kilómetros, pero por delante de otros especialistas, como Rogers, o de otros habituales de podios en grandes vueltas, como Armstrong, Samuel y Evans, Contador, chillón en su maillot de campeón de España contrarreloj sobre la negra cabra, comprobó que para otros corredores, otros equipos, como el Garmin, era más importante aún que para él ganar en el Critérium Internacional.

Rival satisfecho, rival neutralizado, amigo potencial llegados los momentos importantes, dicen los viejos, que pueden mostrar lo que le ocurrió ayer a Freire en la Gante-Wevelgem como ejemplo de lo que les sucede a los que toman fama de invencibles: a 12 kilómetros de la meta de la clásica belga, el coche del Liquigas se acercó al grupo de 10 fugados -dos Liquigas, dos Lotto, seis más, entre ellos Freire- y el director le habló al oído a Kuschynski. Soplaba buen viento de cara. Pocos metros después, Freire, que iba a cola entonces, a rueda de Kuschynski, observa cómo éste se deja ir, cómo deja crecer un hueco imposible de saltar entre ambos y el resto de los fugados. Freire le dijo que tirara, el otro le respondió que ellos tenían uno delante, Oss, que ya les valía así. Freire, que hace ocho días ganó la San Remo gracias al trabajo del Liquigas para Bennati, le respondió que iban dados. El Liquigas eliminó al rival más peligroso para todos, Freire. Ganó Eisel, del Columbia.

Contador, en la salida de la etapa matinal. A su espalda, Armstrong. / REUTERS

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