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Reportaje:

Calixto Bieito se reencuentra con Wagner

El reencuentro de Calixto Bieito con Wagner ha provocado unas inusitadas dosis de expectación en Alemania. Programas de televisión, incendios subterráneos en foros de Internet y hasta un melodramático blog en tiempo real escrito por el tenor protagonista han prendido la mecha de este Parsifal que el propio Bieito define como "una ópera que me va mucho". El director escénico aguarda en capilla el estreno, mañana, de esta versión del testamento musical de Wagner.

Hace semanas que las entradas se agotaron para todas las funciones, previstas hasta el 25 de abril. La cadena de televisión más popular de Alemania, la RTL, ha grabado los ensayos en forma de un documental sobre la propuesta del primer director de escena español que se enfrenta a Parsifal en el país natal del compositor. Bieito ya había firmado un montaje de El holandés errante de Wagner en la misma Ópera de Stuttgart que ahora le aguarda.

La versión incendia desde hace semanas los foros operísticos

"Albrecht Puhlmann, el sobreintendente de la Ópera de Stuttgart, y otros directores de teatros líricos alemanes me han propuesto revisar todas las óperas de Wagner. Buscan una mirada nueva, diferente, para sus clásicos, es algo que forma parte del ADN de la cultura alemana", afirma el director escénico fantaseando con su deseo de enfrentarse a la Tetralogía wagneriana con una idea que bulle ya en su mente: hacer que dos compositores elaboren nuevos arreglos musicales para el cuarteto de óperas. "No hay tabú que impida tocar la música de cualquier compositor", dice.

Pero Wagner no es precisamente un compositor cualquiera, y menos en Alemania. Él mismo se encargó de sentar las bases para sacralizar su obra como si de una religión se tratara: un festival, el de Bayreuth, para programar la liturgia, sus obras; un teatro como templo donde escenificarla y el propio compositor ejerciendo de sumo sacerdote. Y Parsifal es su propuesta para redimir la humanidad a través del arte. Más de un siglo después, los fieles wagnerianos son legión y la ortodoxia y la heterodoxia pugnan haciendo correr ríos de tinta.

Sin que se haya estrenado todavía, la "apocalíptica" propuesta del director de escena español para Parsifal lleva semanas encendiendo los foros operísticos, en lo que supone una operación alimentada con eficiencia por la propaganda de la Ópera de Stuttgart y por el blog del tenor estadounidense Andrew Richards, quien debuta en el personaje protagonista.

Desde su llegada a la ciudad alemana, el pasado 11 de febrero, para iniciar los ensayos, Richards ha plasmado con detalle su primer encuentro con Bieito, sus reparos y su atracción por la propuesta escénica: "Canibalismo al margen, creo que Calixto busca la forma de enfrentarse a estos conflictos. Encuentro de alguna manera excitante la brutalidad de la puesta en escena del primer acto. No es fácil yuxtaponerla a la serenidad de la música", escribía el 26 de febrero.

El tenor exhibe en su blog su afán por tranquilizar a su familia ante el reto del Parsifal: "Querida mamá, he conseguido que se haga el ensayo del dúo de amor del acto segundo sin que tenga que desnudarme. He pensado que te gustaría saberlo". O llega, directamente, a exponer sus dudas sobre la elección del papel: "¿Qué !@#$ estaba pensando cuando acepté este montaje?". También deja entrever su alivio tras la gran prueba del ensayo general: "Después de un momento de bloqueo, conseguimos que las cosas fueran bien y el ensayo general finalizó de forma estupenda. Desde el público no nos lanzaron objetos, lo que es buena señal", explicaba ayer Richards en su último post.

Calixto Bieito se mantiene al margen de los rumores que generan siempre los ensayos de sus montajes operísticos. Su forma de trabajar con los cantantes, a los que trata siempre de poner emocional y físicamente al límite para que superen sus temores y bloqueos y puedan luego relajarse en las auténticas demandas que les hace, genera muchas habladurías. Él prefiere hablar de lo que Wagner le hace sentir, de cómo se ha enfrentado a Parsifal en un esfuerzo que califica de "descomunal".

Bieito confiesa haber sucumbido durante dos semanas al lado "insano" del mundo wagneriano y haber acabado exhausto tras el desafío. "Me he sentido afortunada y desafortunadamente cercano a esta obra y por primera vez en mi vida me siento saturado. Suerte de la música, porque en Parsifal sólo te salva la música", advierte.

El director se acerca al testamento musical de Wagner desde el punto de partida de la crisis espiritual, porque considera que la lección de Parsifal es la de ser "símbolo de una religión vacía de la que él será una nueva víctima". Y sitúa la acción en un mundo apocalíptico tras la destrucción de una civilización. El fin de un mundo para el que ha tomado como fuente de inspiración la novela de Cormac McCarthy La carretera y la obra neoexpresionista del pintor alemán Anselm Kiefer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de marzo de 2010

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