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"No nos cabe en la cabeza que los colegios sean mixtos"

La noticia sorprende. El que jóvenes universitarios, independientes, al menos físicamente, de sus padres y educados en democracia defiendan la permanencia de los colegios segregados por sexos causa desconcierto. ¿Por qué, por ejemplo, una estudiante de 23 años se opone a convivir con hombres? ¿O por qué los colegiales de los centros masculinos creen que la entrada de mujeres en sus pasillos acabaría con la "tradición" y los "valores" de 50 años de historia de sus colegios?

"El Teresa de Jesús tiene una serie de actividades que con los chicos no se podrían hacer", explica Tibiabín Benítez, nombrada portavoz de su colegio femenino. "Como en el caso de los masculinos, tipo el Cisneros, que está ayudado por la federación de rugby... Una chica no se pondría a jugar al rugby. Es que no nos cabe en la cabeza que sean mixtos", concluye la joven de 23 años.

"Las tradiciones se están perdiendo en este país", dice un alumno del Cisneros

Durante la manifestación un grupo de estudiantes debatió, entre apelaciones a la tradición, la intimidad y la organización original de los colegios, el porqué de su oposición. "Si nos convertimos en mixtos se acaba con la tradición del colegio. Es que no por ser de un colegio femenino yo dejo de conocer chicos. Ya estamos integrados en las actividades que tenemos en común", justificaba una colegial del Teresa de Jesús. "Para las que vivimos en colegios femeninos [la entrada de chicos] sería una revolución", completa una compañera.

"Si hay más demanda de mujeres que construyan una residencia mixta. El colegio lo hacen los colegiales y las tradiciones se están perdiendo en este país", comentaba un residente del Cisneros, que insistía en declararse de izquierdas. "No es que estemos chapados a la antigua; el problema es que no nos consultan una decisión que va a cambiar la estructura y dinámica de los colegios", suavizaba Javier Zaldívar, el portavoz del Santa María de Europa, el único centro mixto de los gestionados por la universidad.

El rector, Carlos Berzosa, que no se explica esta preferencia de los estudiantes, reconoce que se ha retrasado la conversión en mixtos para evitar la polémica que suscita. "Debe haber una minoría más tradicional que impone su forma de actuación al resto de colegiales, que se deja arrastrar para no tener problemas". Fue la única conclusión que pudo ofrecer el rector.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de marzo de 2010