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lunes, 22 de marzo de 2010
Análisis:EL ÚLTIMO RECURSO

El éxtasis de los lerdos

Los ordenadores de Raúl Reyes son insuficientes para acusar a Venezuela de colaborar con ETA

Existen unos cuantos científicos dedicados a predecir "el éxtasis de los lerdos". Tan llamativa denominación no es otra cosa que el instante en el que los ordenadores, como ya hiciera Hal 9000 en la película de Stanley Kubrick 2001: una odisea en el espacio, superan a los hombres en inteligencia y, conscientes de su poder, llegan a utilizar y someter a los humanos. Hay quien cree que esto podría ocurrir en pocas décadas. Mientras llega el momento, nos tendremos que conformar con que los ordenadores son inanimados salvo que alguien los haya programado.

El asunto viene a cuento porque el juez Eloy Velasco, de la Audiencia Nacional, sin que lo haya solicitado el fiscal, ha procesado por colaboración con banda terrorista, tenencia de explosivos y conspiración para cometer homicidios terroristas a seis presuntos miembros de ETA y otros seis de las FARC que residen en Venezuela y Cuba, y ha ordenado su detención a efectos de extradición. Lo paradójico es que, tras pedir colaboración, Velasco se descolgaba, en un último párrafo, con la frase: "Obran diligencias en este procedimiento que ponen de manifiesto la cooperación gubernamental venezolana en la ilícita colaboración entre las FARC y ETA". Es decir, un triple salto mortal adelante con tirabuzón, porque una cosa es que dos grupos terroristas cooperen y se entrenen en campamentos en la selva venezolana limítrofe con Colombia, y otra muy distinta que el Gobierno de Venezuela ampare a los terroristas y colabore con ellos. Hugo Chávez, que no necesita mucho estímulo, ha bramado de indignación. El histriónico mandatario ha calificado de burda falsedad las acusaciones, ha repudiado el terrorismo y ha amenazado con romper relaciones diplomáticas con España. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha reclamado prudencia y ha argumentado que no se debe insultar al que se pide ayuda. El caso es que el juez Velasco cuenta con las declaraciones de cuatro desenganchados de la guerrilla que explicaron a policías españoles cómo participaron en cursillos de explosivos que cuatro etarras impartieron en campamentos en la selva. Sin embargo, no hay ningún dato de la colaboración del Gobierno de Chávez, más allá de que esos ahora testigos aseguren que había unos tipos con uniforme que parecía que eran del ejército, cuya misión podía ser la de proteger al grupo, y también un paisano con un chaleco con un distintivo del servicio secreto. ¡Como si los del servicio secreto fueran anunciándose con insignias! En todo caso, puede ser sospechoso, pero como sostiene un prestigioso abogado, "la suma de sospechas no constituye delito, como tampoco en el fútbol la suma de postes es un gol".

El juez Velasco era director general del Gobierno valenciano que recibió a Reyes

Lo único que le queda al juez para probar esa supuesta vinculación es el contenido de los dos ordenadores de Raúl Reyes, el número dos de las FARC, que resultó muerto el 1 de marzo de 2008, junto con una veintena de guerrilleros, en su campamento en la selva, en Angostura (Ecuador). El ejército colombiano lo bombardeó desde cinco aviones A29B Súper Tucano con 10 bombas de racimo GBU 12 Paveway, prohibidas por las convenciones internacionales, como cuenta el periodista Arturo Torres, del diario El Comercio, de Quito (Ecuador) en su documentado informe El juego del camaleón. Los secretos de Angostura. Las dos computadoras, que se salvaron milagrosamente de las bombas, fueron oportunamente encontradas por el ejército colombiano y, curiosamente, contenían las supuestas pruebas de la colaboración de los Gobiernos de Venezuela y Ecuador con las FARC. Ni que decir tiene que Chávez y Correa tacharon esas pruebas de "fabricadas por los servicios secretos colombianos".

De modo que, aunque cada quien tenga su opinión, mientras no llegue el día del éxtasis de los lerdos y los ordenadores nos cuenten lo ocurrido, todo quedará en sospechas.

Sin embargo, de lo que no habrá duda es de que nunca se recibió en Venezuela con tanto boato a Raúl Reyes como se le recibió en febrero de 2000 en Valencia, por el Gobierno de Eduardo Zaplana (PP), cuando el comandante de las FARC y Víctor G. Ricardo, representante del Gobierno de Andrés Pastrana, intentaban un proceso de paz que terminó en estrepitoso fracaso. Por entonces realizaron una visita a varios países europeos para buscar apoyos frente a la injerencia de Estados Unidos en Colombia. El juez Eloy Velasco, que ahora investiga el caso, era en aquella época director general de Justicia de aquel Gobierno que tan majestuosamente recibió al dirigente de las FARC. Cosas veredes, amigo Sancho...

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