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Reportaje:

Una hora semanal con Platón

Cheste da clases de Filosofía a adultos para que reflexionen sobre textos clásicos o temas actuales como la inteligencia artificial

"Después de la República la gente entraba en política para cambiar el mundo... ahora lo hace para robar. Por eso leemos a Platón, Aristóteles, Theodor Kaczynski...", reflexiona Julio A. García, profesor de un instituto público de Burjassot y desde hace un par de cursos de la escuela de personas adultas del Ayuntamiento de Cheste. Agricultores, estudiantes, amas de casa, profesores de instituto de diferentes edades, desde los 24 o 25 años a los que tienen más de 60 años pasan una hora semanal leyendo y comentando textos de filosofía.

"Elijo textos bonitos, se los leen y los comentamos", añade. "Un texto como la Guerra del Peloponeso es actual, reflexiona sobre el valor y la capacidad de elección y de escoger del ser humano y eso es algo que ahora está pasando también en nuestro país", se explica este profesor, que ha ejercido la docencia varios años en distintos centros de Estados Unidos.

"La Filosofía es algo entre la ciencia, religión y la política"

"En EE UU las facultades de Filosofía son muy poquitas. Y en España es una carrera que siempre está en el candelero. Cada vez que hay una reforma educativa, los profesores de Filosofía tienen miedo de que acabe siendo una disciplina residual o que, incluso, desaparezca del currículo".

Por eso García, que dejó de estudiar Filosofía en Valencia en 1974, a su regreso de EE UU recuperó su "pasión" por esta rama que para él es "algo entre la ciencia, la religión y la política". Desde hace cuatro años ha vuelto a la facultad, en la Universitat de València, y los jueves comparte su gran afición con sus alumnos en la escuela de adultos de Cheste.

"A la gente lo que le gusta es enterarse de cosas. Desde el Cantar de los cantares al Libro de Job, los textos de Santo Tomás de Aquino, etcétera y los comparamos con el sentido de la justicia, por ejemplo de Aristóteles o Platón", cuenta con entusiasmo García.

¿Y los temas religiosos? ¿La reforma de la ley del aborto? ¿Son polémicos? "Hay de todo, desde gente muy religiosa a la que no lo es. Aquí disfrutamos ateos y beatos", puntualiza García. Aunque reconoce que "al principio, los beatos tienen mucho más miedo a la hora de opinar, porque les parece que como son creyentes los demás que no lo son creerán que dicen tonterías. De eso nada, se les anima a hablar".

Además de analizar los textos de Tucídides, Hesíodo o Heterodoto, que representan tres momentos decisivos de la Historia (la Edad Media, el Renacimiento y la Edad Moderna), García también busca textos más actuales que debatan sobre la inteligencia artificial, la robótica o la nanotecnología: "Escojo siempre trocitos muy legibles".

¿Cómo reacciona un grupo tan heterodoxo por edad y formación? "Muy bien. Tengo un agricultor que va al campo todos los días, pero cuando hablamos de la adopción de hijos por parte de los homosexuales reacciona muy bien. Porque tiene una postura muy progresista y una inteligencia natural a la hora de configurar su propia opinión". Aquí nadie paga, y nadie cobra: "Somos solistas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de marzo de 2010