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Nueve economistas critican que el ajuste recaiga sobre el mercado de trabajo

A medida que se agrandan los problemas de la zona euro, puestos de manifiesto por la crisis de la deuda griega, vuelven a tomar cuerpo las críticas al funcionamiento de la propia Unión Monetaria. Hace pocos días, la ministra de Finanzas de Francia, Christine Lagarde, ponía de relieve que el desequilibrio del superávit comercial de Alemania frente al resto de socios era insostenible.

Los fallos de funcionamiento de la zona euro se han puesto de manifiesto en un extenso trabajo La crisis de la zona euro: empobreciéndote a ti y a tu vecino, elaborado por nueve economistas del Research on Money and Finance (RMF) vinculados a la Universidad de Londres. El trabajo, coordinado por el profesor Costas Lapavitsas, señala que la Unión Monetaria ha eliminado o limitado las políticas fiscales, provocando que el ajuste haya recaído sobre el mercado de trabajo.

Según el RMF, "al aplicar las políticas de la UE, los países de la zona euro han iniciado una carrera de apuesta a la baja fomentando la flexibilidad laboral, la contención salarial y el trabajo a tiempo parcial". Según el estudio, la carrera la ha ganado Alemania, pero no a base de mejorar la tecnología e intensificar el capital, sino "a base de exprimir a sus trabajadores" y "mantener su superávit por cuenta corriente financiado con los déficits de las economías periféricas".

Estos economistas, de inspiración keynesiana, concluyen que en la situación actual son posibles tres alternativas. La primera es la que aplican los responsables de la zona euro, que sugiere "mantener la austeridad y una mayor liberalización". En su opinión es "la peor opción, pues lograría la estabilización a través de la recesión, con altos costes sobre los trabajadores".

La segunda alternativa del trabajo propugna "una reforma radical de la zona euro", que "implicaría una mayor libertad fiscal para los Estados miembros; un presupuesto europeo sustancialmente incrementado; transferencias fiscales de los ricos a los pobres y protección al desempleo". Esta estrategia incluiría "relajar las regulaciones impuestas por el Banco Central Europeo". La tercera opción apuesta por "una salida radical de la zona euro". Con esta decisión se produciría una devaluación seguida de un cese de pagos y reestructuración de la deuda. En esta alternativa se propugna "la nacionalización de los bancos" y "extender el control público sobre los aprovisionamientos básicos, transporte, energía y telecomunicaciones".

Lapavitsas considera "arbitrario exigir el 3% de déficit y el 60% de deuda por igual a todos los países, porque se trata de situaciones muy distintas". En su opinión, "la situación de Grecia dentro del euro es imposible y el recorte tan acelerado del déficit sólo provocará más recesión".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de marzo de 2010