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miércoles, 24 de febrero de 2010
Reportaje:Vida & Artes

El voto popular engendra 'frikis'

Las audiencias televisivas encumbran a personajes extravagantes una y otra vez - Es una tendencia vista como banal pero que se erige en desafío a lo establecido

Para presentar la actuación de John Cobra, el candidato a representar a RTVE en Eurovisión que en la gala del lunes dio un espectáculo bochornoso, Anne Igartiburu leyó entre sonrisas el siguiente texto: "Cualquiera puede aspirar a representarnos en Eurovisión. Basta tener una canción y los suficientes votos. Este año la pesadilla de los eurofans tiene nombre y apellido de película de mamporros: John Cobra". Tres minutos después, El Cobra se convertía en la pesadilla de Igartiburu, que no veía forma de apaciguar al candidato, entregado a los insultos y la ramplonería . Pero la cuestión es que tanto los guionistas de la cadena como cualquiera que hubiese dedicado unos minutos a estudiar al valenciano se hubiese percatado de una obviedad: John Cobra, cuyo nombre real es Mario Vaquero, no es lo que se dice el candidato ejemplar para representar a la empresa pública en el festival.

El público busca su minuto de fama contribuyendo al escándalo mediático

A la audiencia no se le pide que premie la calidad, sino la popularidad

Desde que hace tres años RTVE abriera el proceso de selección de los candidatos a participar en Eurovisión al democrático voto online, los internautas han encumbrado a personajes de lo más variopintos. Primero a Chikilicuatre, un actor de Buenafuente (La Sexta) que acabó bailando ante Europa para regocijo de media España. Después, Karmele Marchante, una tertuliana del corazón de dudosas dotes musicales. Y finalmente un camorrista como John Cobra, que llegó a la gala del lunes como el segundo más votado por los internautas gracias, en parte, a su tirón entre miles de usuarios de la web Forocoches.com.

¿Por qué elige el público dar su voto a candidatos de este tipo? ¿Por qué vota tanta gente al más friki en Eurovisión? "Pues porque hay más gente interesada en los frikis que en Eurovisión", dice José Errasti Pérez, profesor de Psicología en la Universidad de Oviedo. "En Eurovisión verdaderamente no hay (casi) nadie interesado, pero en echarse unas risas frikis en Eurovisión o en cualquier otro lado sí hay bastante gente. Cuando a Eurovisión iban Mocedades eran Mocedades las que se subordinaban a Eurovisión, cuando fue Chikilicuatre fue Eurovisión la que se subordinó a Chikilicuatre. "Las cosas siempre ocurren dos veces en la historia: la primera como tragedia y la segunda como comedia", Karl Marx. Eurovisión ya tuvo sus años gloriosos "en serio" y ahora le toca pasar los años sórdidos "en broma".

"La respuesta está en la propia lógica de los medios", dice Héctor Fouce, profesor de Comunicación y experto en música. "Al público no se le está pidiendo que haga un voto de calidad sino de popularidad. En televisión funciona la lógica de la espectacularidad y la gente, ya acostumbrada, conecta muy bien con esa idea. Además, el público se ha vuelto muy perverso y juega con los medios. Anticipa el efecto que puede tener su voto y lo usa. Piensa, 'menudo pelotazo sería colar a Chikilicuatre en Eurovisión' La gente está muy alfabetizada en medios. Cuando Chikilicuatre salió elegido, el público estaba más pendiente de la cara de disgusto de José Luis Uribarri que del propio candidato. Hay ese juego con los medios. La gente busca su minuto de gloria, aunque sea contribuyendo al pelotazo mediático. Es algo así como si se dijera '¡Mira lo que hemos conseguido!'. El público vive una especie de trasposición. No van a hablar de mí directamente pero van hablar de algo que he contribuido a crear".

Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor de comunicación, va más allá en el análisis tras este fenómeno, que en su opinión es el reflejo de un desencanto de fondo, una suerte de respuesta antisistema que tiene una lectura más amplia que la esfera de un simple festival de música: "Lo que aparentemente parece una cosa muy kitch refleja un estado de ánimo y una intención de hacerle un corte de mangas a lo establecido. Hay varias lecturas al por qué la gente vota a estos personajes. La primera y fundamental es que estos fenómenos son una respuesta bufa del público, una intención de criticar y humillar lo establecido, que se desprecia. Desde lo cómico e irónico se ridiculiza lo estable y previsible. Es una respuesta contestataria", dice Gutiérrez-Rubí. "Lo segundo es que lo banal, lo histriónico y humillante tiene un aspecto de espectáculo que lo convierte en entretenido. Y finalmente esas dinámicas tienen un componente morboso que nos gusta porque somos así. Pero lo importante es que tras esos comportamientos se oculta una cierta rebelión de las masas", continúa.

"La web 2.0 ha facilitado la organización de una rebeldía que se traduce en una respuesta no previsible y masiva", dice Gutiérrez-Rubí, que explica que este desencanto de las masas del que hoy estamos hablando por el festival de Eurovisión, también tiene sus correspondencia en terreno político: "En Alemania, Italia o Estados Unidos estamos asistiendo a la irrupción de protagonistas políticos cómicos, actores que están poniendo en jaque a la política convencional", explica. "Ahí están los ejemplos de Beppe Rillo en Italia o Stephen Colbert en EE UU. Lo cómico se está convirtiendo en el refugio de la rebeldía. En lugar de votar en blanco, la gente vota a un payaso que se ríe del sistema. Tiene algo de adolescente. No puedes organizar una revolución, pero te quejas. No quieres pasar por el aro, así que dices te voy a dar una respuesta que no te esperas".

"Votar "lo que más duele" es una opción antisistema, ciertamente", interviene José A. Ruiz San Román, profesor de Sociología y Opinión Pública de la Complutense de Madrid, " Pero no es una opción antisistema seria. Es puro juego. Banalización desde el sofá de casa. Creer que estoy cambiando algo por destruir".

Que John Cobra era un personaje violento no era ningún secreto. Montó un escándalo en El diario de Patricia (Antena 3) que está colgado en la Red (acompañado, por cierto, de Carol, la misma de la que habla en su canción y que también se subió el lunes al escenario de los estudios Buñuel) y ha subido una decena de vídeos de contenido violento a Youtube, incluido uno en el que salta de un balcón a otro desde un tercer piso para impresionar a los usuarios de Forocoches, muchos de los cuales decidieron apoyarle cuando otro valenciano, el pinchadiscos Chimo Bayo, fue descalificado por RTVE al presentar un tema que no era inédito. ¿Por qué lo hicieron? "Es una forma de mandar una crítica o queja respecto al espectáculo de Eurovisión, que aunque tiene sus seguidores y fans, para la mayoría de gente ha quedado desde hace años como algo obsoleto y sin interés alguno debido seguramente al sistema utilizado en las votaciones entre países", según explica uno de los administradores del foro.

En cualquier caso, y al margen del rastro que Cobra ha ido dejando en Internet, por si alguien tenía alguna duda de la pasta de la que está hecho, éste lo dejó claro en su presentación antes de actuar: "Quiero triunfar en la música y tener un Ferrari debajo de casa (...). Votadme, ¿vale? Si queréis. Y si no, no voy a ir yo casa por casa con una pistola en la cabeza a cada uno".

"¿Que TVE era inocente?", se pregunta con sorna el comunicólogo Héctor Fouce. "No veo muy claro eso de escandalizarse porque el malote que has llevado a televisión ha perdido los papeles cuando en realidad es el sueño de cualquier realizador...". Sea como sea, el presidente de RTVE, Alberto Oliart, pidió ayer disculpas en el Senado y anunció que TVE adoptará medidas para impedir "abusos" y que no prosperen candidatos sin "una mínima calidad musical". "Vamos a repasar las normas", explicaba ayer Eva Cebrián, directora de programas de la cadena, "pero no queremos renunciar al pluralismo de una convocatoria abierta. Tenemos abierto un debate interno para estudiar cómo lo hacemos".

¿Y la audiencia?

- La audiencia también ha respondido positivamente al escándalo como se ve por los datos de las tres últimas galas de elección al candidato a Eurovisión:

- En 2008, año en que salió elegido el personaje Rodolfo Chikilicuatre, de Buenafuente (La Sexta), la gala ¡Salvemos Eurovisión! obtuvo 1.960.000 seguidores, un 16% de cuota de pantalla.

- En 2009, la gala Final Eurovisión 2009: el retorno, de la que salió elegida Soraya como representante de la cadena y que estuvo exenta de escándalo, sólo obtuvo 799.000 espectadores, un 6,5% de cuota.

- 2010. La del lunes fue la gala más escandalosa y también la más vista por el público. Eurovisión: destino Oslo obtuvo 2.630.000 seguidores, un 15,6% de cuota de pantalla.

La secuencia: John Cobra es abucheado durante y, sobre todo, tras su actuación en la gala del lunes. El candidato enfurece y empieza a insultar al público mientras Anne Igartiburu intenta aplacarle.

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