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OPINIÓN | Desde el Pacífico

iPad no salvará al periodismo

ACOSADOS POR LA CRISIS, los medios quieren ver en el iPad de Apple una salvación a todos sus males y tienden a querer convencernos de sus propiedades casi mágicas. Las respuestas poco tienen que ver con los aparatos o las aplicaciones. Dependen más bien de las formas de escribir, de conectarse con la gente, de abrir conversaciones y de mantenerlas. Tienen que ver con lo que contribuye al éxito del blog.

El aparato atrajo el interés del New York Times (que pocos días antes anunció su intención de cobrar el acceso a partir de 2011) y su vicepresidente Martin Nisenholtz declaró en el escenario, junto a Steve Jobs, que el iPad permitirá la emergencia de una "nueva generación del periodismo digital".

El iPad es lo suficientemente atractivo para que se nos antoje a todos, lo cual no significa que aceptemos pagar el acceso a los sitios de información que podemos visitar gratis. El asunto es bastante más complicado. The Industry Standard afirma que "ya ha llegado el momento de poner fin a lo gratuito" y espera que el nuevo gadget de Apple ayude en dicho proceso.

Entre pantalla grande y posibilidades de cobrar, el verdadero objetivo de Jobs parece centrarse en atraer a los creadores, explica Wired.com. Alfred Hermida (Reportr.net) estima que cualquiera podrá proponerse crear el contenido que se ajuste a sus necesidades y encontrar la aplicación que le convenga. Con lo cual podría servir de "plataforma ideal para repensar el periodismo de manera más visual, interactiva y multimedia".

Tal entusiasmo, sin embargo, no es unánime. Dave Winer afirma: "El iPad, es un perro", antes de concluir que "lo único que queda del brillo de Apple es su arrogancia". En vez de hacer un iPhone grande, lo que requeríamos era un Mac pequeño de bajo precio con todas las funcionalidades integradas, exactamente como el netbook de Asus, por ejemplo, que cuenta con todos los puertos posibles y disco duro de hasta 160GB.

Steve Yelvington afirma que "el iPad claramente no es una salvación para los periódicos". Ellos no pueden cerrar sus sitios web, a los que seguiremos accediendo desde nuestras computadoras. "El iPad no cambia la ecuación económica. No es la falta de tecnología ni de herramientas lo que les impide vender su contenido", advierte a los dueños de los medios, "es la ausencia de demanda".

La buena nueva para los medios de información podría provenir, según Joshua Benton, del Nieman Journalism Lab, de que "si bien la ecuación del contenido-pago no resulta radicalmente trastocada", el tamaño de la pantalla debería conceder un mejor uso de la publicidad.

En resumidas cuentas, el iPad parece gadget simpático, pero sin capacidad por sí solo de cambiar nada de manera radical, contrariamente a lo que asegura Jobs y muchos comentaristas.

El destacado bloguero Andrew Sullivan se pregunta por qué bloguea: "Se trata de escribir con emoción, no tan sólo bajo la superficie sino sacándola siempre a través de ella. Hace que escritor y lector no sólo conecten, sino que interconecten de forma visceral, personal".

El contraste de la presentación del iPad y el artículo de Sullivan es que no podemos pensar en la evolución de los medios en base al hardware o al software sin reconsiderar su forma de expresarse y de relacionarse con la sociedad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de febrero de 2010