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ARTE

Una guerrilla contra la solemnidad

El festival The Influencers reúne en el CCCB (Barcelona) creaciones fuera de lo habitual.

Apuestan por la lucha política y reivindicativa a través del arte. Se sirven de las herramientas de la publicidad y la comunicación. Sus obras subrayan el absurdo de la sociedad capitalista. Es el trabajo de ocho colectivos que aterrizaron ayer en The Influencers, el sexto festival de arte, guerrilla de la comunicación y entretenimiento del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. "Todos sirven para encender una mecha y observar cómo se comporta la gente", dice Bani Brusadin, uno de los tres directores del evento que se clausura mañana. El festival busca proyectos en los que se esconden artistas con humor, tuneadores con intención o escultores marcianos y les da un espacio para presentar, discutir y mostrar sus trabajos. La idea: los movimientos artísticos fuera de lo corriente tienen derecho a subir a un escenario, "aunque los acaben echando", ríe Brusadin. "En los sesenta, lo más extraño quedaba lejos de lo comercial. Pero hoy, la distancia entre mainstream y underground es muy corta".

Es el caso del colectivo estadounidense The Yes Men, que crean webs de falsas multinacionales: "En cuanto nos ponemos traje y corbata, nos creen. Así entramos en las convenciones y hacemos lo que hacemos. Sin corbata sería imposible". Su película, The Yes Men fix the world, se presenta mañana a las 17.00.

El objeto estrella del festival, el que le da imagen, es SØKKØMB, una guillotina casera (ver foto). El colectivo italiano Iocose la presentará mañana a las 19.00. Es un producto imaginario de la factoría Ikea: "Diseñada para todos los públicos, es una solución práctica y accesible a los problemas de seguridad que acechan el mundo. Una guillotina doméstica, fácil de montar en el salón de casa, elaborada con madera de pino y equipada con hojas de acero inoxidable que puede realizar hasta 100 ejecuciones diarias", explican.

Paolo, uno de sus cuatro creadores, lo razona: "El ascenso del extremismo es real. Y en Italia, muy claro. La guillotina simboliza la obsesión extrema de justicia. Nos aprovechamos del concepto de fabricación en serie de Ikea para mostrar qué ocurriría si ese sentimiento violento se extendiera".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de febrero de 2010