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El PP defiende al franquista Arias Navarro en el pleno municipal

Un edil justifica que una asociación antiabortista desfilase en la cabalgata de Reyes

La bancada popular del Ayuntamiento lanzó ayer a dos de sus representantes a defender las tesis más conservadoras de la derecha: la normalización del franquismo y la persecución del aborto. La imagen ofrecida, que no acabó de sentar bien a muchos de los concejales populares más próximos a Gallardón, la construyeron los ediles de Latina y Chamartín, Begoña Larrainzar y Luis Miguel Boto, para rechazar dos proposiciones que lanzó el PSOE y que fueron apoyadas y defendidas por IU.

Primero le tocó a Larrainzar explicar por qué no piensa cambiar el nombre del parque Carlos Arias Navarro, en Latina. La propuesta era de la edil socialista Noelia Martínez, que intentó sin éxito que la zona verde pase a llamarse parque de Aluche, como la conocen ya todos los vecinos.

"Quiso que todos los barrios tuvieran un parque", argumentó una concejal popular

Arias Navarro -a quien Martínez recordó que algunos apodaban El carnicerito de Málaga por la represión que lideró en la ciudad andaluza en la posguerra y que terminó con más de 4.000 muertos-, fue presidente del Gobierno durante la dictadura y alcalde de Madrid. Por eso se le concedió el nombre al parque, dice el PP. Y porque hizo mucho por las zonas verdes, aseguró Larrainzar. "Fue un alcalde comprometido con que todos los barrios de la capital tuvieran un parque, y gracias a él existe esta zona verde en Aluche, sin cuya iniciativa quizá no estaría", insistió. Además, la edil del PP no tuvo reparos en comparar a aquel regidor impuesto por el régimen con Enrique Tierno Galván y con Agustín Rodríguez Sahagún, ellos sí, elegidos democráticamente.

"Lo que hizo ese alcalde por Madrid eran quintos pisos sin ascensor ni cañerías de agua caliente", se revolvió Martínez en un tono muy duro antes de citar a Adolfo Suárez para resumir el sentir de la gente del barrio de Aluche en esta cuestión: "Elevar a la categoría de normal en política lo que en la calle es normal".

Luego le tocó el turno a Boto. Había expectación por cómo pensaba justificar que la asociación antiabortista Hazte Oír, que, según la edil socialista Isabel Vilallonga, "llama asesinas a las mujeres que interrumpen su embarazo", desfilase en una carroza en la cabalgata de Reyes. Una asociación, además, muy dada a atacar al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.

El edil popular quitó hierro al asunto y dijo que en la carroza de Hazte Oír sólo se podían leer palabras como "niños, Navidad, vida y familia". Además, apuntó que no se puede negar la participación de ninguna asociación "por discriminación política". "Tener una opinión distinta de la que actualmente es legal no es inconveniente para participar en la cabalgata", insistió. Llegó incluso a afirmar que la polémica carroza "fue la más aplaudida".

Vilallonga no se cortó un pelo y citó al novelista Stieg Larsson para llamar al concejal del PP "el hombre que odiaba a las mujeres". Por ello fue reprendida por Gallardón. Pero siguió a lo suyo. "Ustedes toman una decisión política y por ella han preferido insultar a los vecinos de Chamartín con esa manipulación grosera antes que indisponerse con el colectivo Hazte Oír", afirmó la edil, que incluso declaró que el PP, con el concejal Boto al frente, "elige el fundamentalismo frente a la Constitución, y todo con una intencionalidad política".

"Su firma es la responsable y usted tenía que haber dicho no a sus amigos cuando lo que le piden no es posible", le afeó también la concejal de IU Milagros Hernández.

Boto, muy espeso ya y sin demasiados argumentos, volvió a tirar de la misma cita de Suárez. Se supone que para decir que hay que llevar a la política el discurso antiabortista que, según él, está en la calle. Otra vez, algunos concejales de su bancada pusieron una cara de manifiesto disgusto. Pero era demasiado tarde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de enero de 2010