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Los talibanes lanzan un espectacular ataque contra el centro de Kabul

La insurgencia asalta el palacio presidencial, el banco central y varios ministerios

Los talibanes afganos convirtieron ayer el centro de Kabul en un campo de batalla. En su operación más espectacular hasta la fecha, lanzaron a una veintena de suicidas contra el palacio presidencial, el banco central, las sedes de varios ministerios, un gran hotel, un cine y varios centros comerciales, sembrando el terror entre la población. Al menos dos civiles y tres miembros de las fuerzas de seguridad resultaron muertos, además de entre siete y diez atacantes. Aunque otros atentados han resultado más mortíferos, éste supone un grave golpe al Gobierno y a su plan de diálogo con los radicales islamistas.

La primera explosión se oyó poco antes de las diez de la mañana en el corazón administrativo de la capital afgana, donde se encuentran la mayoría de los edificios gubernamentales, incluida la sede de la presidencia. En esos momentos, el presidente Hamid Karzai tomaba juramento a 14 nuevos ministros. No parece que fuera coincidencia y los observadores interpretan el atentado como un rechazo de los extremistas a su plan de reconciliación con los talibanes moderados. El cada vez más desprestigiado Karzai trata así de recuperar el apoyo de la comunidad internacional en la conferencia sobre Afganistán que va a celebrarse en Londres el próximo día 28.

Karzai tomaba juramento a 14 ministros cuando empezó la ofensiva

Nuevas explosiones siguieron a la primera en distintos puntos de la ciudad y la reacción de las fuerzas de seguridad dio paso a continuos intercambios de disparos. Los kabulíes se encerraron en sus casas. En el centro comercial Qari Sami, cerca del hotel Serena, muy frecuentado por extranjeros, se produjo un incendio. Las imágenes televisivas mostraban una enorme columna de humo negro que añadía aún más dramatismo al tiroteo entre los atacantes parapetados en el interior y los policías que intentaban desalojarles.

"La situación está bajo control y se ha restablecido el orden", aseguró un comunicado presidencial cuatro horas después del inicio del ataque, cuando los uniformados se hicieron con el centro comercial en llamas. Sin embargo, aún quedaban otros insurgentes en un cine cercano y el tiroteo continuó algunas horas más, según el Ministerio de Defensa.

Al final del día, 71 personas habían resultado heridas, según el Ministerio de Sanidad. Un niño figura entre las víctimas mortales. Un comunicado del Ministerio de Defensa cifró en 10 los atacantes muertos, aunque poco después el titular de Interior rebajaba esa cifra a siete. Portavoces policiales aseguraron que cuatro insurgentes resultaron muertos dentro del Qari Sami, dos de ellos al hacer estallar sus cinturones explosivos. Otros dos llevaron a cabo acciones similares ante el Ministerio de Educación y el Banco Central, y un tercero detonó un coche bomba a la entrada de otro centro comercial, el Afgani.

Poco después de que se iniciara el ataque, un portavoz talibán llamó a varias agencias de prensa para comunicar que 20 de sus militantes se dirigían contra los principales edificios gubernamentales. La diferencia entre esa cifra y el número de insurgentes dados por muertos hacía temer anoche que algunos suicidas pudieran andar sueltos. Además, aunque los atacantes no lograron hacerse con el control, el que superaran los numerosos controles policiales que rodean la capital plantea dudas sobre la seguridad.

"Lo ocurrido proyecta una sombra sobre la conferencia de Londres, en la que el Gobierno afgano intenta mostrar su capacidad y su deseo de hacerse cargo", declaró a la BBC la diputada Shukria Barakzai, que se encontraba en el centro de Kabul durante la batalla campal. Pero el suceso no sólo ha hecho trizas la escasa confianza que aún pudiera generar el Gobierno de Karzai, cinco meses después de su disputada reelección, sino que hace temer la infiltración de extremistas entre las fuerzas de seguridad.

"El ataque de los talibanes hoy en Kabul es otro ejemplo de su brutalidad y desprecio hacia los afganos", declaró el jefe de la ISAF, el general Stanley McChristal, en un comunicado. Los atentados se han multiplicado en los últimos meses a medida que la insurgencia gana terreno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de enero de 2010