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El coste de la vida

El afán recaudatorio castiga a los consumidores en plena crisis

El nuevo año se estrena con subidas fiscales, de transporte y de servicios públicos

No habrá tregua para el consumidor en 2010. Ni la crisis, ni el paro, ni siquiera el previsible estancamiento de los precios impedirán una subida general de los servicios y suministros más básicos. El afán recaudatorio de las distintas administraciones (Estado, comunidades autónomas y ayuntamientos) para paliar los agujeros de las cuentas públicas han desatado una oleada de aumentos de impuestos, tasas y tarifas de servicios públicos en el año que comienza.

El Gobierno está a la cabeza de esta política impositiva. A partir de julio, la práctica totalidad de los productos -exceptuando los de primera necesidad, como el pan- costarán más gracias a la subida de dos puntos del tipo general del IVA, del 16% al 18%.

Pensionistas, parados y sueldos bajos mejorarán algo su renta

Y si alguien pensaba que el aumento de los impuestos indirectos se va a compensar con una relajación de los directos, los que gravan la renta de cada ciudadano, nada más lejos de la realidad. Los 400 euros de desgravación fiscal, una de las medidas estrella con las que José Luis Rodríguez Zapatero concurrió a las elecciones generales de marzo de 2008, se caen este año del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF). Sólo los contribuyentes que apuesten por tener descendencia salen ganando. Se mantiene el cheque bebé de 2.500 euros por hijo.

Tampoco les irá mucho mejor a los que decidan ahorrar. Desde el 1 de enero, el recargo para los intereses de cuentas, depósitos y otros productos bancarios también aumenta.

En cuanto a los servicios básicos, la palma se la lleva la luz. En enero, la tarifa doméstica -la que pagan la mayor parte de los usuarios- sube un 2,6%. No tiene por qué ser el único aumento en el año, porque las tarifas se revisan trimestralmente, y las compañías eléctricas piden nuevos incrementos. Desde 2006, las tarifas eléctricas han subido muy por encima de la inflación. Las justificaciones son variadas, como los costes del carbón o de las energías renovables, aunque la principal que esgrimen las compañías es el llamado déficit tarifario, es decir, que les cuesta más producir la electricidad de lo que cobran por ella. Esa escasa rentabilidad que arguyen las compañías contrasta con el interés de los inversores por hacerse con ellas como prueba el hecho de que Endesa y Unión Fenosa, la primera y la tercera eléctrica del país, hayan cambiado de manos.

El ansia recaudatoria no entiende de colores políticos. Sobre el transporte público hay consenso casi generalizado: sube y mucho. Renfe, controlada por el Gobierno central, socialista, ha decidido un año más aumentar sus precios muy por encima de la inflación, y castigando más a los viajeros de Cercanías (6% de aumento) que a los del AVE (4%). Del otro lado, la Comunidad de Madrid, en manos del Partido Popular, ha impuesto una subida del 21,6% para el billete de 10 viajes, uno de los más utilizados.

No todo es negro en el nuevo año. La crisis también ofrece oportunidades. Por ejemplo, es buen momento para comprarse una vivienda. Los precios, que han caído en torno al 7% en 2009, seguirán bajando. Algunos, como el BBVA, opinan que hasta un 20%. Para los que ya compraron piso, pagar la hipoteca les saldrá también más barato. Noviembre marcó el mínimo del Euríbor, el tipo al que están referenciados casi todos los préstamos hipotecarios.

Los más desfavorecidos ganan o, por lo menos, no pierden. La mayor parte de las pensiones suben un 1%, y las mínimas una media del 4%. Los que cobren el salario mínimo ven aumentados sus ingresos un 1,5%. Y los parados a los que se les agote el subsidio cobrarán 420 euros durante seis meses más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de enero de 2010