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jueves, 24 de diciembre de 2009
Reportaje:La quiebra de una aerolínea

Díaz Ferrán, en el precipicio

El presidente de la CEOE se aferra al cargo pese a que la crisis de Air Comet puede arrastrar al Grupo Marsans

"Los únicos que me pueden pedir que dimita son los empresarios, que son los que me han elegido, y lo que me han pedido es que siga". Así de rotundo habló a las 18.30 de ayer Gerardo Díaz Ferrán a este periódico. Acababa de dar una rueda de prensa para explicar la situación de Air Comet, aunque la atención estaba en su futuro como presidente de la patronal CEOE, puesto en entredicho por los propios empresarios.

Díaz Ferrán se muestra seguro de su continuidad. Pero algún empresario no opina igual: "La crisis le deja en una situación de extrema debilidad. No hay ninguna seguridad, además, de que no arrastre al resto de empresas, y tendrá que dedicarse en cuerpo y alma a resolver sus problemas. Así no puede seguir al frente de la patronal". Aunque parece una sentencia, es una reflexión. Y es suficiente para resumir el estado de ánimo del empresariado español, atónito ante el desbarajuste que se ha originado en torno a su presidente, del que no se salva su socio, Gonzalo Pascual, vicepresidente de la patronal.

"Los únicos que me pueden pedir que dimita son los empresarios"

Algunos le han propuesto que siga al menos hasta la reforma laboral

El pasado 16 de diciembre, cuando puso el cargo a disposición de la cúpula de la patronal tras conocerse el impago de 26,5 millones a Caja Madrid, ya logró el amparo unánime. Entonces la grey empresarial le dio el respaldo, entre otras cosas, porque el 24 de julio se había opuesto a las tesis del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la reforma laboral.

Ahora es otra cosa. La sucesión de acontecimientos (acusación de engaño por parte de Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid; estallido de Air Comet y el fracaso en la venta de la aerolínea, y la insinuación por parte de Fomento de haber dado datos falsos) y la repercusión internacional que ha tenido la intervención de un juez británico y la demanda de un banco alemán, hacen la situación insostenible.

Es evidente que de no ser presidente de la patronal, el impacto mediático habría sido muy inferior; pero hay argumentos para que los que entonces le apoyaron inquebrantablemente, ahora puedan cambiar de opinión. De momento, se la guardan mientras esperan que las fiestas navideñas calmen las aguas. La primera oportunidad para tratar el tema es la reunión de la cúpula empresarial del 20 de enero, a no ser que el propio Díaz Ferrán convoque una extraordinaria con antelación, algo que no tiene previsto.

Ninguna organización integrante de la Confederación ha levantado la voz en público. Según Díaz Ferrán, la mayor parte le ha llamado para respaldarle. Pero nadie quiere significarse en tiempos de zozobra. Los vicepresidentes se ponen de perfil esperando acontecimientos. "Va a depender mucho del tamaño de la bola de nieve para que alguien se mueva. Muchos creían que el problema se iba a resolver y por eso cerraron filas; pero ahora...", apunta un observador cercano a la patronal.

"Para que ocurriese algo tendría que haber un movimiento muy fuerte desde dentro de la patronal y yo no lo estoy notando", añade un dirigente empresarial, que apostilla: "Le están dando muy duro desde fuera, sobre todo desde la derecha, que se lo quiere cargar; pero eso no quiere decir que vaya a plantearse el cambio".

Al final, las negociaciones con sindicatos y Gobierno, se han convertido en una de sus agarraderas más firmes, después de las tensas relaciones con el Ejecutivo tras la ruptura del diálogo social. "Los sindicatos y el Gobierno van a tener un trato exquisito porque quieren los acuerdos tanto como la patronal, aunque sea una reforma laboral con líneas rojas", apunta un experto.

En estos días, ha habido contactos entre vicepresidentes de CEOE en los que se habría acordado que supere cualquier tentación de dimitir hasta que firme esa minirreforma laboral. "Y si acaba dimitiendo durante este proceso, lo que debe funcionar es la maquinaria de la patronal", dice la misma fuente. Para llevar la manija está Santiago Herrero como responsable de la Comisión de Relaciones Laborales. Herrero, presidente de la patronal andaluza CEA, lleva tiempo manteniendo contactos con los sindicatos por delegación expresa de Díaz Ferrán.

El relevo, en todo caso, sólo puede salir a propuesta de Díaz Ferrán de entre los 21 vicepresidentes. Si otro quiere disputar el cargo, se presenta. Ocurrió en la sustitución de José María Cuevas por Díaz Ferrán con Santiago Herrero, que sólo recibió el apoyo de José María Aguirre González. Ambos, posteriormente, firmaron la paz, y Díaz Ferrán nombró responsable de Relaciones Laborales a Herrero, que se ha convertido en uno de los pesos pesados de la organización.

Otro de los que lleva batuta entre los vicepresidentes es Joan Rosell, presidente de la patronal catalana. Rosell también empezó como rival; pero Ferrán le nombró vicepresidente, algo que nunca consiguió con Cuevas. A Rosell se le considera muy cercano a La Caixa, al presidente de la Generalitat, José Montilla, y al Gobierno central. Y Herrero tiene muy buena relación con Manuel Chaves, vicepresidente tercero, y con el Ejecutivo socialista de Andalucía.

Estas circunstancias hacen que ninguno de los dos guste al PP, a quien la reanudación del diálogo social no le han sentado precisamente bien, pese a los esfuerzos de José Antonio Segurado, de mucha ascendencia sobre Díaz Ferrán. La verdad es que la derecha no se ha significado por respaldarle. De poco sirvió el acercamiento tras romper con el Gobierno y que se reflejó en la invitación a Mariano Rajoy para clausurar la pasada cumbre empresarial.

Por eso, consejeros próximos al PP están preparados, como Jesús Banegas o José Luis Feito. También figura Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña CEIM. Significaría mantener la continuidad del actual modelo, mientras que muchos de los otros supondrían volver al modelo Cuevas. Es decir, más ejecutivos que empresarios.

Gerardo Díaz Ferrán, durante la rueda de prensa en la sede de Air Comet en Madrid. / REUTERS

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