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martes, 15 de diciembre de 2009
Necrológica:

Francisco Piquer, actor durante seis décadas

Tenía más de cien obras registradas como intérprete

Para un actor que ama el teatro es muy difícil abandonar las tablas, y Francisco Piquer, Paco, no lo hizo hasta que el curso de su enfermedad le obligó a ello. Fue en mitad de la gira del éxito de Broadway Desnudos en central Park, de Mark Rowell, estrenado este mismo año, protagonizado por Emma Ozores y Manuel Galiana. Paco Piquer falleció el pasado viernes, 11 de diciembre, a los 87 años, en Madrid, como notificaba y lamentaba ayer la Fundación AISGE, la entidad de gestión de propiedad intelectual para actores, dobladores, bailarines y directores de escena, donde tenía registradas más de cien obras.

Francisco Piquer Chanza nació en Valencia el 2 de junio de 1922. Su padre deseaba inclinarlo hacia la profesión médica, según informa la nota de la fundación, pero él sintió desde muy joven la llamada de los escenarios y prefirió abrazar el oficio de la interpretación. Su primer papel llegó en 1940.

En el ámbito cinematográfico, trabajó con regularidad desde los años cincuenta. Entre las innumerables producciones en las que participó destaca su interpretación en películas como El cerco (1955); Las manos sucias (1957), por la que recibió el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos; Cita imposible (1958), "memorable en el papel del siniestro payaso Juanón"; Matrimonio al desnudo (1974) o Dinero negro (1984).

Acompañó a figuras de la talla de Pepe Isbert, en Lo que cuesta vivir (1957), o Juanito Valderrama y Dolores Abril, en El emigrante (1960). Uno de sus últimos papeles cinematográficos fue el de prior de Zaratay en la laureada El abuelo (1998), de José Luis Garci. También ejerció como actor de doblaje en numerosas películas, entre ellas Los siete magníficos o Psicosis.

La televisión también le abrió sus puertas. Participó en muchos Estudio 1, entre los que destaca "su serena interpretación de Macbeth en 1966". También intervino en las series Farmacia de guardia (1993) o Historias del otro lado (1996).

Sus mayores esfuerzos, sin embargo, los dedicó a su gran pasión, el teatro. Una de sus mayores alegrías la recibió tras intervenir en Los árboles mueren de pie, de Alejandro Casona, interpretación por la que recibió el Premio Ercilla al Mejor Actor de Reparto en 2004.

El broche de oro de su carrera fue en 2007, cuando debutó con la Compañía Nacional de Teatro Clásico en Del rey abajo, ninguno, de Rojas Zorrilla, en el papel de Belardo. Buen conocedor del teatro clásico, el propio Piquer decía de la obra: "Amor, despotismo y deseo son los ingredientes de todos los dramaturgos de la época".

Antes, su carrera estuvo jalonada de actuaciones con los mejores de su tiempo: Queta Claver, Amparo Rivelles, María Asquerino, Jaime Blanch.

El crítico teatral de EL PAÍS Eduardo Haro Teclen

dijo de él: "Coloca perfectamente sus frases y sus acentos", en Americano corto, americana larga, de Bricaire y Lasaygues; "es quien mejor representa, dentro de la fidelidad, al fantasmal personaje", en Papá Borgia, de Martínez Mediero; y destacó su "ironía fría", en Anillos para una dama, de Antonio Gala.

La actriz María Asquerino dijo ayer a la Fundación AISGE: "De joven era un galán encantador, pero siempre muy sobrio en escena. Fue un gran actor y una magnífica persona".

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Francisco Piquer Chanza, en 1999. / EFE

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