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El Ayuntamiento cuestiona ahora que el tranvía sea la solución para la Diagonal

El edil de Urbanismo dice que un carril cerrado para autobuses es una alternativa

¿Tranvía o autobús de gran capacidad en el tramo central de la Diagonal? No está claro. El Ayuntamiento de Barcelona y los técnicos que trabajan en las propuestas que serán sometidas a consulta ciudadana para la reforma de la avenida desde Francesc Macià a Glòries consideran que puede haber otro sistema para unir el Trambaix y el Trambesòs que no sea el tranvía.

Ese criterio -que hasta ahora no salía de los despachos técnicos- fue expresado ayer por el edil de Urbanismo, Ramón García-Bragado, en un debate organizado por el RACC sobre la reforma de la Diagonal: "No es cuestión de sacralizarlo [el tranvía]. En cualquier caso, debe ser un sistema de transporte segregado de los que hay en el mercado".

ICV avisa que el compromiso era prolongar las líneas existentes

Ese medio de transporte debe ser de gran capacidad y tendría cinco o seis paradas en el tramo central, en sustitución de las 14 actuales de las líneas convencionales de autobuses.

Uno de esos sistemas es el Bus Ràpid Trànsit (BRT), un autobús de gran capacidad -similar al tranvía- y con accesos a nivel de calle que ofrece la ventaja de no necesitar la infraestructura de un tranvía -vías, catenaria o baterías-, sino una mucho más ligera. En cualquier caso, sea el tranvía u otro sistema, "debe tener una plataforma segregada", es decir, circular por un carril cerrado, insistió García-Bragado. Lo que se quiere es garantizar la rapidez del transporte y evitar la invasión de los vehículos privados. Si será un tranvía o un BRT lo determinarán la relación entre coste y demanda, por una parte, y el menor impacto de la obra, por otra. A ICV-EUiA, socio de gobierno de Jordi Hereu, no le gustó nada el viraje de Urbanismo en la reforma de la Diagonal. Ricard Gomà (ICV), segundo teniente de alcalde, recordó que es un compromiso de los socios. "La conexión no está en duda, dijo".

Sea tranvía o no, la reforma de la Diagonal supondrá pérdida de espacio para el tráfico privado y ahora técnicos de Movilidad y Circulación están haciendo pruebas y simulaciones para prolongar la calle de Còrsega y Provença de manera que la circulación de ambas atraviese la Diagonal. En ambos casos, sobre todo en el de la calle de Còrsega, con más tráfico porque recoge la salida del distrito de Gràcia, los coches se ven obligados a incorporarse a la Diagonal en el tramo central. Ése, precisamente, es el espacio que está más saturado: pasan por él unos 45.000 vehículos diarios. "Se trata de buscar soluciones para rehacer la malla del Eixample y distribuir el tráfico privado que se expulsaría de la Diagonal", apuntan técnicos consultados.

Otra intersección que podría modificarse es la de la calle de París, que actualmente muere en la Diagonal y, de acuerdo con algunos ensayos, podría enlazar con Via Augusta. "Las pruebas demuestran que son más rápidos los recorridos alternativos a la Diagonal, aunque sean más largos", sostienen los técnicos.

Todas esas variables se están examinando para prever alternativas a lo que parece evidente: si se reserva el espacio central de la Diagonal para una plataforma para el transporte público y se reduce el espacio para el vehículo privado -no está definido en cuántos carriles-, hay que buscar salidas para mejorar la trama octogonal del Eixample.

Reforma drástica o retoque suave

Hubo más voces e intervenciones que alertaron ayer sobre las consecuencias -malas- de una reforma drástica de la Diagonal que otras que le vieran bondades. El debate que organizó el RACC bajo el título La Diagonal del futuro, a debate evidenció que se jugaba en un terreno que tiene muy en cuenta la movilidad del vehículo privado. Sin embargo, no fue el RACC el más beligerante por la eventual pérdida de espacio para el coche o la moto. El más crítico -y el más vehemente también-fue Josep Anton Acebillo, ex arquitecto jefe del Consistorio, quien dijo que la movilidad privada está estrechamente ligada a la actividad económica y por eso defendió que la Diagonal "no se toque demasiado". De paso, se posicionó radicalmente en contra del tranvía. "No vale y es caro para una ciudad como Barcelona; hay que pensar en otros sistemas más flexibles, como taxis comunitarios", añadió. Hasta apuntó la posibilidad de las cintas transportadoras de los aeropuertos.

Para Oriol Bohigas tocar el tráfico de la Diagonal significa tocar el de todo el Eixample. Sí hubo unanimidad en una cosa: la reforma debe servir para que el peatón gane en espacio y tranquilidad: "la proporción ideal sería 50% de aceras, 30% de transporte público y 20% para el privado", defendió Joan Torres, presidente de Ferrocarrils de la Generalitat. Hubo voces que propugnaron que se aprovechase el subsuelo de la Diagonal para una nueva línea subterránea de Cercanías. Y tampoco faltaron advertencias de todo tipo sobre la idea de someter la reforma de la Diagonal a consulta ciudadana. Muchas intervenciones que, sin duda, fueron escuchadas de forma complacida por el presidente de CiU, Xavier Trias, en primera fila en el debate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de diciembre de 2009

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