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sábado, 28 de noviembre de 2009

Vicky Peña, premio Nacional de Teatro

"El nuestro es un oficio que no se valora lo suficiente", considera la actriz

"El teatro es mi caldo de cultivo. En él he proyectado mis inquietudes, mis preocupaciones. Todo". Rotunda y feliz, Vicky Peña (Barcelona, 1954) recibió la noticia de su Premio Nacional de Teatro que el jurado le ha otorgado por "su carácter polifacético como actriz en los diferentes géneros, su labor referente de magisterio, su compromiso vital y activo con la profesión, y su capacidad de construir personajes muy auténticos como ha puesto de manifiesto en toda su carrera y recientemente, entre otros, en Sweeney Todd".

Peña, hija de los actores Felipe Peña y Monserrat Carulla y madre de los artistas Miranda y Orestes Gas, decidió ser actriz después de haber trabajado varios años de enfermera en un hospital. "Había mamado la profesión de actor en mi casa, pero inicialmente yo no me veía en un escenario. Alejada de ese mundo fue cuando vi claro que lo que yo quería hacer de mi vida era estar sobre las tablas de un teatro. Opté al principio por la sanidad y con la distancia es cuando me di cuenta de lo que quería".

La actriz, que está preparando una pequeña gira con Après moi, le Déluge, de Lluisa Cunillé, y continúa con sus recitales de los textos de Damià Barbany De Mahagonny a Youkali, un viaje con Kurt Weill, que lleva casi 10 años representando, considera que la profesión de actriz de teatro no se reconoce lo suficiente. "En el teatro hay que hacer una labor de hormiga, carece de la inmediatez de la televisión o el glamour del cine. Es un trabajo de fajadores, de pelea diaria. El nuestro es un oficio que tiene mucho mérito y no se valora lo suficiente", señala esta mujer defensora activa y reivindicadora de los derechos del oficio de actor.

Esta prolífica actriz de doblaje, en catalán y castellano, ha intervenido en una veintena de películas desde que en 1985 protagonizó A Electra le sienta bien el luto y ha participado en otras como La buena vida, de David Trueba, o Secretos del corazón, de Montxo Armendáriz. Vicky Peña, que interpreta a la madre del poeta Jaime Gil de Biedma en la película El cónsul de Sodoma, que se estrena el próximo 15 de enero, ha triunfado con papeles como el de la señora Lovett en la obra teatral Sweeney Todd, dirigida por Mario Gas. La obra distinguida por el jurado en su fallo, que se estrenó en 1995 y se recuperó en 1997 y 2008, ha obtenido varios galardones, entre ellos los Max de las Artes Escénicas, que se suma a los logrados por Peña en La reina de la belleza y Homebody / Kabul.

Ha sido en el teatro donde esta mujer ha consolidado su carrera y de él habla con pasión. "Es capaz de despertarte los sentidos, de trasladarte a otros lugares y a otras épocas. Los actores somos quienes a través de la palabra tenemos que hacer que el espectador se emocione".

El jurado, presidido por el director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), Félix Palomero, y vicepresidido por Cristina Santolaria, ha estado integrado por Adelaida Ripoll, Joaquín Notario, Fernando Bernués, Helena Pimenta, y Ricardo Iniesta, galardonado en 2008. El premio está dotado con 30.000 euros.

La actriz Vicky Peña. / LUIS MAGÁN

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