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Muere una mujer al caer de la ventana que limpiaba

La empleada del hogar, de 22 años, se precipitó desde un cuarto piso

El aviso llegó poco antes de las tres de la tarde. Una llamada alertaba a Emergencias 112 de que una mujer había caído desde un tercer piso (en realidad, un cuarto, porque hay un entresuelo) del paseo de Pintor Rosales a un patio interior. Cuando llegaron los sanitarios, la encontraron tan malherida ("politraumatizada") que no pudieron hacer nada por ella. Era empleada del hogar y estaba limpiando la ventana por la que cayó.

Se llamaba Lourdes y tenía 22 años. Era paraguaya. Había llegado a Madrid hace dos años para trabajar y sacar adelante a su hija pequeña, que se quedó en el país suramericano. Llevaba algo menos de un año trabajando como empleada doméstica interna en casa de una familia acomodada del barrio de Moncloa. Dos compatriotas y amigas suyas esperaban ayer frente al portal a que saliera la compañera de trabajo de la fallecida, a la que tocó recoger las cosas de su amiga.

"Era muy linda, muy linda", decía una de ellas. "Luchó tanto por su niña... La tuvo que dejar en Paraguay cuando tenía tres meses". Lourdes no tenía familia en Madrid, según sus amigas, que aseguraron que estaba en el país de forma irregular. Ningún cuerpo policial confirmó ayer esa información. La Policía Nacional, que tenía a una decena de agentes en el edificio, aseguró que, al tratarse de un accidente laboral, la competencia es de la Policía Municipal. La Policía Municipal, a través de una portavoz, declinó informar sobre el suceso.

Una vecina de la finca de enfrente presenció la caída, según fuentes conocedoras del caso. La vio limpiando la ventana y le dijo que tuviera cuidado porque podía caerse. La chica contestó que tenía razón y que estaba empezando a marearse. Otro vecino, cuyo piso da al patio interior, oyó la caída. "Mi compañero de piso, Patrick, estaba en la ducha. Oyó un grito y luego un golpe fuerte", relató ayer Xabier Vila, vecino de la calle del Rey Francisco.

Pisos de lujo

La familia para la que trabajaba la fallecida estaba en la casa. Al menos el hijo mayor, de unos 16 años, que también oyó cómo caía la empleada, según relató una amiga de la familia y psicóloga que acudió al piso a media tarde para apoyar a la familia. A esa hora, el juez ya había ordenado el levantamiento del cadáver y los empleados de la funeraria lo habían sacado del edificio a través de una galería de arte que hay en el bajo. Varios agentes de la policía impidieron a un equipo de televisión y al fotógrafo de EL PAÍS tomar imágenes de ese momento, pese a que estaban en la vía pública. Aseguraron que así lo había ordenado el juez.

El edificio en el que ocurrió el accidente es un bloque de pisos de lujo, con una vivienda por planta -unos 250 metros cua-drados- y cámara de vigilancia en el portal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de noviembre de 2009