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martes, 17 de noviembre de 2009
Crítica:POP | Sakamoto

Sonido, pausa y silencio

LUIS HIDALGO 17 NOV 2009
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Mal día para toser. Ryuichi Sakamoto oficiaba una ceremonia de lirismo casi palpable y su forma de tocar, haciendo del silencio un elemento más de su música, chocaba con algo tan mundano como los sonidos corporales. Fue el único elemento prosaico de una noche redonda en el espléndido Auditori de Girona, donde el compositor japonés ofreció el único concierto catalán de su gira Playing piano.

La idea era recuperar sus composiciones más emblemáticas destapadas hasta sólo dejarlas cubiertas por un piano. En realidad, fueron dos, ya que Sakamoto, en un ardid circense, dispuso que el segundo piano en escena fuese programado para sonar solo, con sus teclas en movimiento pulsadas por una mano invisible. Sobre estos acordes, Sakamoto doblaba las líneas melódicas y aumentaba la riqueza de sonidos, cosa que hizo sólo en unas pocas piezas y con especial sentido en Composition 0919. Este detalle y unas proyecciones austeras fueron lo único que acompañó visualmente a un concierto frágil y hermoso.

De sobra conocido por su lirismo y delicadeza, Sakamoto no varió excesivamente su programa con respecto a citas previas, aunque incorporó una pieza de Mompou (de la serie Música Callada), eliminó la preciosa Tibetan dance e incorporó la no menos hermosa Amore.

La noche, quebradiza y sutil en lo musical, planteó cómo el silencio y la pausa, la distancia entre nota y nota y ese rompiente invisible en el que convergen el sonido y su ausencia se convierten en un todo en sus composiciones, marcadas por el romanticismo y el paisajismo. Decir precioso sería un resumen banal.

 
 

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