Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Nacho Criado, conciencia radical de la metáfora

El pionero de la creación conceptual logra el Nacional de Artes Plásticas

La ambición experimental y una obstinada búsqueda de la esencia del arte como motor para explicar el mundo han adornado siempre la obra de Nacho Criado (Jaén, 1943), introductor de la creación conceptual en España. El Premio Nacional de Artes Plásticas, que le fue otorgado ayer por "su papel fundamental en la ampliación de los límites de realización de la obra artística, la composición de un extenso universo poético y su contribución a un pensamiento estético inédito", se interpretó también como un galardón al insobornable compromiso del arte conceptual.

Controvertido, polémico y radical son adjetivos que han acompañado la obra de este creador desde los lejanos y heroicos tiempos de las primeras no-exposiciones que la España aún franquista conoció. Criado aseguraba ayer que no veía ninguna contradicción en recibir un premio oficial después de tantos años de trabajo en los márgenes de un mercado y un establishment aún incómodo con el arte conceptual. "Renunciar a algo así sería una pose. No me lo esperaba en absoluto. Me ha hecho ilusión porque llevo muchos años dando vueltas a la cabeza y poniendo ideas en marcha".

Su obra combina soportes tangibles como la fotografía o el cine con otros más inasibles como "las acciones" o "los ambientes". La ceniza de un cigarrillo, un papel arrugado con un silbido reiterativo de fondo le sirven para atrapar conceptos tan volátiles como la urgencia del tiempo.

Conocido por hallar inspiración para sus piezas en artistas que reconoce como maestros, por sus manos ha pasado el legado de Rothko, Manzoni, Beuys, Duchamp y ZAJ. Aunque su proyecto homenaje más conocido fue expuesto en 1977 en el Palacio de Cristal del Retiro. Lo tituló Ellos no pueden venir esta noche, y lo llenó de referencias a Malevich, Mondrian, Klein, Durero, Leonardo, Fidias, Duchamp y Brecht.

Hay en su trayectoria un hito que acaso sea el que mejor define su forma de entender el arte: la muestra Nacho Criado no existe, que se celebró en 2006 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Toda una pirueta conceptual, la antiexposición estaba compuesta por ideas, por obras nunca vistas, pues no habían llegado a ser realizadas. Las piezas debían aparecerse en la memoria de quien las contemplaba.

Sus trabajos posteriores han seguido esta línea. ¿Cómo se sobrevive a esa distancia del mercado? "Malamente; al colocarte la etiqueta de conceptual, te cuelgan un sambenito que te expulsa de los circuitos comerciales". Aunque quizá tenga sus ventajas. Nacho Criado guarda para sí mismo el 80% o el 90% de sus trabajos. "Mi herramienta es la memoria y hay quienes no lo entienden, pero no pierdo la esperanza".

Criado tiene ya en la cabeza su próximo proyecto. Contará el viaje de un camello desde el desierto ecuatoriano hasta los Alpes. El premio está dotado con 30.000 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de noviembre de 2009